Telescopio: la irracionalidad engendra irracionalidad

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Escrito por Sergio Martínez (desde Montreal, Canadá)

Aristóteles tendría mucho que decir respecto de la actual crisis en Chile. En su Política, en referencia a lo que hoy llamamos economía, ya distinguía entre oikonomikos de donde deriva el actual término economía, y que se refería a las actividades para el mantenimiento de cada familia, el trabajo y el manejo de los bienes de intercambio que permitían la subsistencia. El otro concepto era chrematisike que se refería a las actividades destinadas a sacar ganancias. Para Aristóteles, esta última era una actividad carente de toda virtud y más aun, quienes la practicaban, para él eran “parásitos”.

Al parecer en Chile se han cansado de los “parásitos”, los que especulan con los fondos recaudados por las AFP, se benefician de las ganancias de las Isapres que a su vez se aprovechan de las necesidades de salud de la gente, o de ese pequeño, pero poderoso porcentaje de dueños de bancos, inmobiliarias y socios de consorcios transnacionales que se han estado enriqueciendo a costa del trabajo de los chilenos desde los tiempos de la dictadura y que en democracia simplemente se arrimaron a la sombra de los jerarcas partidarios que administraban el modelo.

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Sin embargo Chile ha llevado el modelo parasitario de la economía neoliberal a un extremo tal, que ha destruido a su vez las bases mínimas para una resolución medianamente racional de los conflictos, particularmente del conflicto derivado de la inequidad social. Y sin racionalidad, bueno, todo puede suceder, como lo hemos visto estos días.

¿Y es importante esto de la racionalidad, de la razón? De nuevo el viejo Aristóteles nos puede ayudar. Para el filósofo griego el bien supremo era la felicidad, la que definía de un modo muy diferente a como la definiría mucha gente hoy. Para Aristóteles la felicidad era el buen uso de la razón. Noción que a su vez puede tener diferentes interpretaciones y extensiones: tener clara conciencia de por qué hacemos lo que hacemos, por ejemplo, algo que conecta con la noción existencialista del “ser para sí”, el ser consciente.

En nuestra tradición marxista también adoptábamos ese razonamiento cuando hablábamos de la clase “en si” y la clase “para sí”. En el primer caso como dato estadístico: la clase trabajadora, por ejemplo, en términos cuantitativos, cuántos son. En el segundo caso, la clase con conciencia de tal, el dato cualitativo.

Por cierto, la dictadura y el modelo económico neoliberal alteraron mucho el concepto mismo de clase trabajadora u obrera. De hecho, por la desindustrialización de Chile, la clase obrera se ha visto notoriamente disminuida, en cambio otros segmentos de trabajadores, principalmente en las áreas de servicio, han sido los que han tomado su lugar al menos en términos numéricos, aunque no en un sentido cualitativo: probablemente una gran parte de esa clase trabajadora en funciones de servicios en el comercio, el aseo de edificios, la seguridad o en la llamada economía informal (vendedores ambulantes, trabajadores ocasionales) no participa en ninguna instancia organizativa que defienda sus intereses o que siquiera de manera remota contribuya a formarles una conciencia de clase.

El peor efecto de esta transformación de la economía, sin embargo, ha sido el hecho que varios centenares de miles de gente que alguna vez eran parte de ese conglomerado que se podía llamar “trabajadores” han sido arrojados a las numerosas huestes de los que Los Prisioneros en su famoso tema llamaron “los que sobran” y de esos, simplemente una gran cantidad ha pasado a engrosar las filas del lumpen.

En una conversación familiar hace unas semanas conversábamos de este fenómeno y a alguien hasta le pareció curioso este término, quizás escuchado en algunos círculos, pero cuyo origen no todos conocen. Marx utilizó el término alemán lumpenproletariat  en su obra El 18 Brumario, describiéndolo domo “el deshecho de todas las clases”…”una masa desintegrada” compuesta de “individuos arruinados y aventureros desgajados de la burguesía, vagabundos (gente en situación de calle se diría en el lenguaje engolado que se usa en Chile), soldados desmovilizados, pájaros de cuentas liberados de prisión, ladronzuelos diversos, mendigos, gente operando en el oficio de la prostitución, etc.” Marx indica cómo Louis Bonaparte se apoyó en esta gente en su pugna por el poder. He aquí entonces un primer dato importante: el rol político instrumental que puede desempeñar el lumpen. Otto Bauer añade otro dato importante respecto al lumpen esta vez en el siglo 20, el lumpen incorporado a los grupos de choque del fascismo, tanto en Alemania como en Italia.

Para los chilenos no hace falta recurrir a esas referencias bibliográficas: en nuestra propia experiencia, el lumpen era la “carne de cañón” de los grupos de extrema derecha fascistoide, Patria y Libertad y el Comando Rolando Matus, operando durante los años de la Unidad Popular. Elementos del lumpen como el infiltrado dirigente poblacional Osvaldo “Guatón” Romo integraron después del golpe redes de delación e incluso como Romo, fueron parte de los equipos de torturadores de la DINA.

El modelo neoliberal, con su afán destructivo de la industria manufacturera chilena que redujo y en algunas ciudades liquidó a la clase obrera, mientras que a la vez promovía un consumismo obsesivo, produjo también un efecto devastador en lo que antiguamente llamábamos “los sectores populares”, principalmente habitantes de las poblaciones obreras y de ciertos barrios. Desplazados de las posibilidades de trabajar en industrias que ya no existían, los hijos de la otrora orgullosa clase obrera, en muchos casos pasaron a engrosar las filas del lumpen. En la ausencia de trabajos estables, con la televisión y la presión de su entorno tentándolos a comprarse la marca de zapatillas de moda y el celular más espectacular, los jóvenes de las poblaciones, los que otrora acompañaban a los partidos de izquierda a hacer campaña por sus candidatos y que compartían en veladas culturales, ahora se convertían en consumidores de droga, micro-traficantes, o en el “escalón más alto” de esa nueva cultura instalada, en los guardias armados de las pandillas de narcos.

Con la instalación de esa nueva cultura, subproducto del modelo económico neoliberal, el resultado ha sido la instalación de la irracionalidad, como norma, porque es evidente que la vida del lumpen no puede ser una vida feliz. Nótese que aquí convergen las definiciones de felicidad aristotélica (felicidad = buen uso de la razón) y la noción que comúnmente entendemos hoy como estado de realización personal y social. En un sistema donde impera la irracionalidad, sólo puede generarse más irracionalidad.

Las protestas masivas que se han desarrollado con éxito y mayormente de modo pacífico, han encontrado como respuesta la irracionalidad de un gobierno que impertérritamente intenta continuar como si “aquí no pasa nada”. Entonces tenemos esa insólita declaración de guerra, por muy retórica que haya sido. Las manifestaciones son a menudo atacadas por los carabineros cuando se desenvuelven pacíficamente, a lo más interrumpiendo el tránsito, pero no causando daños. Paradojalmente, cuando de manera muy sospechosa, aparecen individuos encapuchados que atacan, destruyen y prenden fuego a las estaciones del Metro, esos mismos policías no aparecen. De igual modo ha ocurrido con los saqueos a tiendas y la irracional destrucción de semáforos, paradas de buses y señalización vial. “Es cosa de locos” decía alguien que no es chileno al ver el despliegue policial en la televisión. En Providencia la gente saqueaba las tiendas sin ser molestada. Mientras en una gran cantidad de casos –actuando contra manifestantes legítimos– los carabineros se han comportado de un modo brutal que ya ha sido abundantemente denunciado, por otro lado cuando se trata de actos de delincuencia como los saqueos o los repetidos ataques a estaciones de Metro y buses, que todo el mundo repudia, demuestran un grado de inacción que hace pensar que o son cómplices de esos actos, o son terriblemente incompetentes. ¡Si ni siquiera pudieron defenderse de un ataque como el que sufrieron dos carabineras a manos de alguien con evidentes intenciones asesinas, pero que un policía adiestrado para esos casos debió advertir que el ataque venía y actuar en consecuencia!

¿Hay un intento deliberado de crear una situación límite: multiplicación de la violencia, saqueos y destrucción de infraestructura a fin de que la ciudadanía se vuelque contra los manifestantes en general, y empiecen a pedir mano dura? ¿Hasta dónde puede ese irracional planteamiento llegar? ¿Restaurar el estado de emergencia? ¿Crear condiciones para un golpe militar?

En ese impactante film de Francis Ford Coppola Apocalipsis ahora el renegado coronel Walter E. Kurtz emite su famosa perorata: “el horror, el horror tiene cara…y tú tienes que hacerte amigo de ese horror. El horror y el terror moral son tus amigos. Si no, ellos son tus enemigos, enemigos que deben ser temidos…”  Una sensación extraña es para mí ver a mi país de origen envuelto en esta crisis, cuyos sucesos veo a distancia a través de la televisión y las redes sociales. Dolor por la destrucción irracional que tiene lugar. Como el horror de Kurtz, la irracionalidad sembrada por quienes diseñaron ese proyecto disfuncional de país, hoy ven sus efectos a veces bastante cerca, aunque no lo suficiente como para darse cuenta de la irracionalidad en que viven.

 

 

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Arde Chile!!!

¿Arde Chile? Sí… del fuego de la libertad. Estos momentos, en que todo parece posible, se inscribirán con letras de fuego en las memorias de millones de niños, jóvenes y menos jóvenes. Para proteger para siempre la ventana de lo posible… Una nota de Edmundo Moure.

 

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Escribe Edmundo Moure – Octubre 23, 2019

En menos de una semana se derrumbó el mejor ejemplo de la política ultra neoliberal en América Latina. El “oasis chileno” se quedó sin agua, la “perla”capitalista del Cono Sur se disgregó entre los dedos del presidente magnate, Sebastián Piñera. Frases broncíneas se viralizaron en las redes sociales:

“Sabíamos que existían las diferencias, pero nunca pensamos que molestaran tanto”; “estábamos haciendo las cosas bien, pero fuerzas oscuras y externas nos están desestabilizando”; “el comunismo internacional, liderado por Venezuela, complota para que fracasemos”, etcétera.

La ceguera de la clase social y económica que aún gobierna Chile es endémica; emana desde una visión feudal de la Historia que estos grupos no han podido superar en esta isla del fin del mundo, que sigue imperando incluso entre sus profesionales universitarios: médicos, abogados, ingenieros; qué decir entre los empresarios, convencidos de que el manejo de la economía es un simple ejercicio de ingresar y sacar dinero de la faltriquera de un hacendado del siglo XVIII, pagándoles a sus peones con las migajas que caen de su mesa, pidiéndoles que se encomienden a la Virgen María, si tienen hambre…

En menos de cuarenta y ocho horas, la bomba social estalló, extendiéndose, desde Santiago del Nuevo Extremo, hacia el norte y hacia el sur, en este largo pétalo, no solo de “mar y vino y nieve”, como escribe Neruda, sino de lava ardiente, flujo de las erupciones provocadas por reiterados abusos, injusticias, latrocinios y corrupciones. En estas últimas, se han visto involucradas, hasta sus cimientos, las instituciones “respetables” de la sociedad chilena: Iglesia, Fuerzas Armadas, Carabineros…

Ni siquiera los jueces han escapado de esta lacra que permea los organismos del Estado y también la actividad privada. No hay pan que rebanar, como decían nuestras abuelas.

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El escándalo de las pensiones miserables, sustentado por el sistema previsional inicuo de las AFP, creado por los “expertos” de la dictadura, entre ellos, el siniestro lacayo de Pinochet, José Piñera, hermano mayor de Sebastián el Breve; la destrucción concertada de la educación pública, en beneficio del lucro privado, a través de la proliferación de universidades espurias y sin acreditación académica rigurosa; el negocio impune de la salud, administrada por inescrupulosos mercaderes, como el actual ministro de la cartera, doctor Sergio Mañalich, dueño de una de las mayores clínicas-hoteles, como se conocen entre nosotros; el sistema de subcontratación de servicios y tareas productivas, que perjudica aún más los bajos salarios y deja a miles de trabajadores sin protección social; la apropiación del agua por particulares y empresas mineras, cuyos manejos venales han ido destruyendo la actividad de los pequeños propietarios agrícolas y crianceros de la zona central de Chile, hoy asolada por la peor sequía de los últimos cincuenta años; la tala de los bosques nativos y su reemplazo por especies de rápida productividad, favoreciendo a las grandes forestales que, en la zona de la Araucanía, usurpan los territorios mapuches y ahogan su cultura; la contaminación de ríos, lagos y mares, mediante un manejo abusivo de los recursos pesqueros…

La lista de iniquidades y trapacerías resulta interminable y no cabe en una simple crónica. Sin embargo, su extensión y hondura en el tiempo han provocado el incendio civil cuyas llamas amenazan, tanto a los poderes fácticos como a los instituidos. Los canales de la televisión abierta y los periódicos de mayor tiraje, todos al servicio incondicional del poder, hacen gala de su hipocresía desinformativa, poniendo el acento en los saqueos, desmanes y quemas de supermercados, farmacias y tiendas; destrozos y sabotajes en la red del Metro, algunos de ellos de sospechosa ocurrencia…

Omiten la fuerza y extensión de las protestas sociales en contra del gobierno derechista; asimismo, los asesinatos y vejámenes contra civiles, por parte de la policía y la soldadesca drogada, esgrimiendo la manida coartada de supuestas provocaciones. Es decir, la amenaza de una olla que se golpea versus una AK6 manejada por un energúmeno acorazado.

Cincuenta muertos, cientos de torturados, miles de heridos que no figuran en las “informaciones” de la gran prensa amarilla. Se ha impedido al director del Instituto de Derechos Humanos el ingreso a los centros asistenciales de salud, negándole toda información fehaciente sobre muertos y lesionados.

Menos mal que contamos con las redes sociales y medios no vendidos al sistema, para informarnos de la realidad que estamos viviendo, que supera con mucho las febles y erráticas respuestas del poder ejecutivo y sus ridículas medidas de mitigación ante la conmoción nacional. Porque un incendio de esta magnitud no se apaga con gasolina, ni con tanquetas ni con la más despiadada de las represiones, invocando, como hace la derecha extrema, al fantasma de Augusto Pinochet.

Por su parte, el parlamento chileno está dando un triste espectáculo, alejado de la gente, como ha sido su tónica durante veinte años, enfrascados sus miembros a sueldo en descalificaciones e insultos mutuos, ignorando las reales aspiraciones y necesidades del pueblo.

Y aunque “Carlos Marx esté muerto y enterrado”, hoy en día, Sebastián Piñera, exhausto y aterrado ante la amenaza de las “hordas marxistas”, parece repetir lo cantado por Serrat en un tema memorable:

-“Amo, se nos está llenando de pobres el recibidor”.
-“Diles que el señor no está, que anda de viaje y que no sabes cuándo va a regresar…”

Mientras tanto, Chile seguirá ardiendo. ¿Hasta cuándo?

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19 DE SEPTIEMBRE: EL DÍA DE “LAS GLORIAS DEL EJÉRCITO” (MASACRES, GOLPES DE ESTADO, “MILICOGATE, PINOCHET, CHEYRE, FUENTE-ALBA, OVIEDO…”)

Por Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

Primera Piedra

 

No hay nada que celebrar el 19 de septiembre y opino que las fiestas patrias, en vez de tanto Tedeum y marchas militares, debiera considerarse como un día de recuerdo de los valores republicanos.

El ejército chileno ha ganado más guerras masacrando a su propio pueblo que frente a potencias extranjeras: la Guerra del Pacífico, por ejemplo, la ganaron más bien los ministros civiles plenipotenciarios

del gobierno de Aníbal Pinto que los militares. Tanto generales como almirantes se hicieron famosos por sus pocas luces y carencia de capacidad estratégica, y los únicos héroes de esta guerra fueron los civiles, Rafael Sotomayor y José Francisco Vergara, sumados al capitán Arturo Prat, (poco menos que un intelectual, despreciado por sus ignorantes almirantes), pues el general Baquedano sabía solo atacar con bayoneta calada, sin importar preservar la vida de su tropa.

Con el pretexto de pretender “civilizar” a los mapuches el ejército emprendió la llamada“Pacificación de la Araucanía”, que no fue más que la guerra de exterminio e usurpaciónde tierras, contra el pueblo que había resistido por tres siglos en embate de los españoles.

El historiador Gabriel Salazar contabiliza 23 masacres impunes llevadas a cabo por ejército de Chile.

Desde el golpe de Estado, en 1924, contra Arturo Alessandri Palma, el ejército se acostumbró a apropiarse del poder por la fuerza, (mi abuelo, Rafael Luis Gumucio Rivas, dirigente del Partido Conservador, se mostraba satisfecho porque la derecha había expulsado del poder al demagogo Alessandri; el humorista Genaro Prieto, en ese tiempo redactor del Diario Ilustrado, perteneciente a este Partido, le reconvino diciéndole que“porque era cojo no había hecho la guardia, ́servicio militar ́, por consiguiente, no sabe cómo son los militares, pues cuando se toman el poder no lo sueltan nunca más”, yaprendió esta lección, pues de ahí en adelante fue antimilitarista, y en su casa podría haber curas y políticos, pero jamás militares).

A la caída de Carlos Ibáñez del Campo, (1931), los militares no se atrevían a salir con uniforme a la calle. En las Memorias del Carlos General Prats González se consigna que los militares, atemorizados por los civiles, se negaban a embarcarse en una aventura, sin embargo, durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, Ariosto Herrera intentó derrocar al Presidente radical. Durante el segundo gobierno de Carlos Ibáñez, la llamada línea recta tenía claro su propósito golpista. Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva algunosmilitares protagonizaron el llamado “tacnazo”.

Desde el golpe de Estado de 1973, las Fuerzas Armadas se transformaron en “fuerzas de ocupación” contra su propio pueblo, asesinando, haciendo desaparecer, torturando yexiliando a miles de chilenos.

El general Augusto Pinochet Ugarte, además de haberse convertido en un asesino impune,fue un ladrón consumado, incluso, los derechistas que lo calificaban como “salvador de la patria”, porque los había librado de convertirse en una nueva Cuba, (lo dice la publicación de El Mercurio, del día 11 de septiembre 2019), ahora no se atreven a rendir

culto público al general, que usaba para sus negociados algunos alias,entre ellos el de “Daniel López”, y noes el único general que utilizó seudónimos para evitar, en definitiva, la acción de la justicia, pues antes, por ejemplo, lo hizo Carlos Ibáñez delCampo, con el nombre “Domingo Aránguiz”.

Después del triunfo de NO en el plebiscito de 1988, Pinochet pactó con los líderes de la Concertación de Partidos por la Democracia, entre

muchos acuerdos políticos, el que los políticos no tocarían a los militares, un área de exclusivo dominio de Pinochet. El mismo general comandante en jefe lo dijo con toda claridad que si tocaban a uno de sus hombres habría un nuevo golpe de Estado.

Ya en democracia “protegida”, y con su Presidente, Patricio Aylwin Azocar, cuando losdelegados de investigación de crímenes de la dictadura dieran a conocer el Informe Rettig, el ejército se dio el lujo de rechazarlo.

Con motivo de las acusaciones contra su hijo, Augusto Pinochet Jr., y la investigación de la Cámara de Diputados sobre negociados con FAMAE, se rebeló contra el gobierno establecido en dos ocasiones.

Los generales en jefe que le sucedieron aprendieron muy bien las martingalas para malversar los bienes fiscales. A su vez, los gobiernos democráticos exageraron en honrar su firma, y no se entrometieron en los asuntos militares, y a tal grado que pudieron hacer uso y abuso de los recursos destinados a las fuerzas armadas, incumpliendo los ministros de Defensa y Hacienda con el deber de fiscalizar y defender el dinero de todos los chilenos. Sabemos que en Chile la impunidad es la ley, ninguno de ellos ha sido investigado por incumplimiento de deberes.

 

El general del “nunca más”, Juan Emilio Chyre, fue condenado a tres años de prisiónremitida, (pena muy baja para crímenes de lesa humanidad que no prescriben nunca),como encubridor de torturas y crímenes, perpetrados en La Serena, por la “caravana de lamuerte” cuando era un joven teniente.

Las Fuerzas Armadas percibían el 10% de las ventas del cobre, pero los militares, buenos discípulos de su líder Pinochet, se robaron gran parte de los millones de dólares, que se distribuían entre ellos, incluyendo, desde luego, el alto mando, disimulando los gastos con facturas y boletas, material ideológicamente falso.

El cabo, Juan Carlos Cruz, y el coronel, Clovis Montero se pusieron de acuerdo para falsificar la firma de los encargados y así atiborrar sus billeteras en pesos y dólares. El cabo Cruz, con un sueldo de 500 mil pesos mensuales, por ejemplo, despilfarró 2 mil millones de pesos en el Tragamonedas del Casino Monticello, que le regalaba alimentación, alojamiento y estacionamiento.

(Me permito recomendar la lectura del libro de Mauricio Weiber, Traición a la patria)

Montero se auto acusó en una conversación grabada, llevada a cabo con el ex contralor del ejército, Schafik Nazal, en la cual le advierte que también se está investigando al comandante en jefe del ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, por la reventa de autos de lujo, marca Audi. El monto de lo defraudado por los implicados equivale, según el autor de este libro, a la construcción de ocho hospitales, la erradicación de todos los campamentos en Chile, el monto de la reforma tributaria, aprobada por Presidente Bachelet y la construcción de todos los liceos emblemáticos.

Una de las aristas del milicogate fue el descubrimiento de la vida de lujos, muy superior a su salario, del general en jefe del ejército, que alcanza al monto de 3 mil millones de dólares, producto del desvío y mal uso de los gastos reservados, que no se rinden hasta ahora, salvo la declaración de que constituyen una buena inversión para el país.

El general sumaba en su patrimonio 19 propiedades y 10 autos de lujo; la parcela de agrado, en Chicureo, Santa Filomena, la pagó de contado por la suma de 500 millones de pesos; en su casa trabajaban 21 personas, entre ellos, varios cocineros, todo a costa de todos los chilenos. Con los gastos reservados regalaba a las esposas de los generales, (incluso en retiro), finas joyas, y a los maridos, relojes de lujo. (A Fuente-Alba lollamaban “el señor de los anillos” y “el príncipe”, por el símbolo de los autos y de gustosexquisitos).

 

Los pasajes y viáticos, cuando no eran utilizados, los revendían y, a veces, los de primera clase eran cambiados a turistas, quedándose los generales con la diferencia. París era uno de los paraísos predilectos, y alojaba en un elegante hotel de Champs Elisées, en una suite con vista a la Tour Eiffel.

Otro de los implicados es también el ex comandante en jefe, Humberto Oviedo, acusado por la fiscal Romi Rutherford, de malversación de fondos fiscales, otro de los implicados, además, en el mal uso de los gastos reservados, que han sido aprovechados por su mujer, (hoy llamada a declarar), y por sus hijos, que se aprovecharon al pedir pasaportes diplomáticos, cuando no cumplían misión alguna, y, como si fuera poco, recibían un viático de 3 mil dólares por persona.

En todo caso, los ciudadanos tienen derecho a la presunción de inocencia, por consiguiente, hay que agregar el ́condicional ́ en cada uno de los párrafos de acusación.

No hay nada que celebrar el 19 de septiembre y opino que las fiestas patrias, en vez de tanto Tedeum y marchas militares, debiera considerarse como un día de recuerdo de los valores republicanos.

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Pueblos de estiércol

Hasta el año 1939 los periodistas occidentales le cantaban loas a Hitler. Solo uno logró disipar la niebla que cubría sus propósitos. El Führer se tomó el tiempo de opinar sobre América del Sur, el continente en que sufrió una de sus primeras derrotas militares: el hundimiento del Graf Spee, a la cuadra de Montevideo. Una nota de Arturo A. Muñoz.

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No es necesario viajar muy atrás en la Historia de las naciones sudamericanas para constatar cuán grande ha sido la cobardía ante la voracidad de los imperios del hemisferio norte


Escribe Arturo Alejandro Muñoz

Politika.cl


La frase del título de esta nota no me pertenece. Jamás habría pensado siquiera llamar ‘pueblos de estiércol’ a quienes conforman las naciones sudamericanas. Menos aún siendo yo parte de ellas. Lo dicho, la frase no es mía… Es de Adolf Hitler, quien expresó su lapidaria opinión sobre las naciones sudamericanas en uno de los tantos almuerzos efectuados en “la guarida del lobo”, su refugio en Prusia Oriental durante el desarrollo de la Segunda Guerra.

La opinión de Hitler en uno de esos almuerzos fue recogida por un periodista alemán, transcrita luego a una especie de folletín y enviada finalmente a Inglaterra, donde fue transformada en un libro de exitosa venta escrito por Henry Picker: “Hitler. Anatomía de un Dictador. Conversaciones de sobremesa en el cuartel general del Führer, 1941-1942” (Ediciones Grijalbo S.A., México DF – Barcelona; 1965).

Respecto del punto que interesa a esta nota, dijo Hitler:

“Los Estados Unidos consiguen de esos países todo lo que quieren gracias a sobornos grandiosos, los que se explican por la inferioridad racial de la población de los Estados sudamericanos que, además, son hostiles a Alemania. La inferioridad se muestra también en el comportamiento contra los alemanes allí residentes, ya que, por lo visto, es innato en los bajos instintos de toda la vulgaridad de esos pueblos ‘escupir’ a los seres superiores. En realidad, deberíamos desembarcar allí alguna vez para poner nuestro puño bajo las narices de semejantes ‘pueblos de estiércol’.”

Molesta, indigna incluso, leer un comentario de ese calibre. Más aún si lo expresó el peor criminal y genocida del siglo veinte. Pero, la indignación se transforma en vergüenza cuando la dura realidad avala el comentario del líder nazi. Nuestro controvertido historiador Francisco Antonio Encina ya había escrito mucho antes (año 1912) una de sus obras de mayor trascendencia: “Nuestra inferioridad económica”, siendo acusado por sus detractores de tener ideas racistas y plagiar capítulos de la ‘Historia de Chile’, de Diego Barros Arana, tanto como falsificar hechos históricos con amena pluma.

Todo lo anterior data de los años 1912 y 1941. ¿Muy antiguo? Avancemos entonces en los calendarios y fijemos la mirada en los comienzos de la actual centuria en nuestra vapuleada Sudamérica…

Colombia: ha vivido muchas décadas bajo las leyes de una política predadora impuesta por gobiernos obsecuentes del imperio estadounidense. Ello ha posibilitado, neoliberalismo mediante, la existencia de un poderoso narcoestado y un violentísimo paramilitarismo de ultra derecha permeando el andamiaje social, político y económico de esa república, instituyendo el secuestro de personas y el asesinato de líderes sociales como una forma “normal de gobernabilidad”.

Junto a lo anterior cohabita una guerrilla que pareciera no debilitarse y que se hace dueña de amplias zonas del país. Los gobiernos derechistas, en especial los encabezados por Álvaro Uribe (dos administraciones), abrieron las puertas de Colombia –y con ello las del subcontinente sudamericano– a la instalación de siete bases militares estadounidenses en su territorio (Palanquero, Apiay, Bahía Málaga, Tolemaida, Malambo, Laranda y Cartagena), con el desabrido discurso que la presencia armada de Estados Unidos en ese país pondría atajo y punto final a la guerrilla, al narcotráfico y al paramilitarismo. Los hechos duros y fríos demuestran que ello está absolutamente alejado de la realidad. Hoy, Colombia es uno de los más fieles ‘cachorros’ de Washington.

Venezuela: es uno de los países más ricos en recursos naturales en Sudamérica; petróleo, gas, oro, coltán, bauxita y hierro, además de contar con los espléndidos llanos del Orinoco que le permiten poseer una masa ganadera de enorme volumen. Durante más de un siglo este país fue una especie de propiedad estadounidense, no sólo en lo económico, también en lo político ya que el estado de cosas imperante dificultaba seriamente la presencia de una izquierda parlamentaria. Cuando la gente decidió salir a la calle a protestar, se le reprimió con extrema dureza. El “caracazo” es un ejemplo de ello.

En 1989 los venezolanos no aceptaron las reformas económicas del presidente Carlos Andrés Pérez, quien de golpe y porrazo decidió liberalizar completamente la economía del país, siguiendo los dictámenes del FMI y de Washington, poniendo en práctica una serie de medidas que fueron drásticamente resistidas por la población. Ante la poderosa manifestación popular, Carlos Andrés Pérez ordenó a la Guardia Nacional y al ejército salir a las calles y reprimir las manifestaciones. El resultado fue la masacre de mil o más personas.

Años más tarde, el ex coronel Hugo Chávez Frías resultaría electo presidente de la república, e iniciaría el largo proceso conocido como “revolución socialista y bolivariana”, que hoy enfrenta una grave crisis económica y política debido al cerco comercial impuesto a Venezuela por los gobiernos de EEUU (Obama y Trump). Debemos agregar a eso el cuestionable manejo administrativo y político del actual presidente Nicolás Maduro. Venezuela, que ha sido un sempiterno cachorro del imperio, hoy sufre las consecuencias de intentar no serlo.

Brasil: el gigante sudamericano es un aliado tan estrecho de EEUU que en ocasiones se transforma –al igual que Colombia– en lacayo más que en cachorro. Atendiendo a una ‘recomendación’ de Washington y Londres, fue el único país sudamericano que se plegó a los aliados en la Segunda Guerra Mundial enviando tropas a ese conflicto global. Fue también el primer país en obedecer sin remilgos las recomendaciones que Washington quería hacer aplicar en su ‘patio trasero’. El año 1964 los militares impusieron la deleznable “Política de Seguridad Nacional”, cínica forma de justificar la dictadura y las violaciones a los derechos humanos.

Hubo luego un período extraño. Fernando Collor de Melo (quizás el más relevante payaso político de esa época), Itamar Franco y Fernando Henrique Cardoso fueron imponiendo la idea de privatizarlo todo, obedeciendo a las sugerencias del FMI… hasta que llegaron Lula da Silva y Dilma Rousseff quienes pudieron provocar algunos ajustes a la economía neoliberal en beneficio de los trabajadores y pobladores del país.

Entonces, el imperio del norte volvió a actuar, aprovechando esta vez la innegable corruptibilidad de los políticos brasileños, parlamentarios y dirigentes partidistas en el nordeste del territorio. Apareció el ‘Lava Jato’ y los detentores del neoliberalismo salvaje se hicieron de la conducción del país. Primero Michel Temer (hoy enjuiciado y detenido por corrupción), y luego Jair Bolsonaro, ex oficial de ejército devenido diputado, reconocido proto fascista y contumaz admirador y cipayo de EEUU (en especial de Donald Trump). Ambos, Temer y Bolsonaro, han regresado el país a las doctrinas estadounidenses, claramente separatistas (del resto de Latinoamérica), de violento anti-izquierdismo y franca acción predadora de recursos naturales.

En Perú, los presidentes de las últimas décadas se encuentran detenidos, procesados e incluso encarcelados. Alan García, Alberto Fujimori, el “cholo” Toledo (prófugo), el nacionalista Humala y el socialdemócrata PPK, son perseguidos por la justicia… por corruptos e incluso por asesinos (Fujimori). Todos ellos, sin excepción, han sido cachorros del imperio cumpliendo a rajatabla y sin chistar las instrucciones emanadas desde Washington.

Lo mismo sucede en Argentina, donde los edictos estadounidenses y del FMI constituyen verdaderas leyes para el gobierno del empresario Mauricio Macri, quien ha logrado devolverle la pobreza a más del 30% de los argentinos al poner en acción las ideas y consejos del Banco Mundial, de la Casa Blanca y de los predadores empresarios transnacionales.

De Chile, esta ‘perla del subcontinente’ según los saurios de las finanzas mundiales, ¿es necesario escribir lo que ya todos sabemos? Único país del orbe donde las aguas son privadas (las nubes tienen dueños), y la previsión social un robo contra los trabajadores. Todo cuenta con el visto bueno de las cofradías políticas que maman de la misma teta que el mega empresariado; el sindicalismo es asfixiado oficialmente; la solidaridad fue convertida en un elemento inútil, acaso negociable; el consumismo enfermizo provoca el fuerte endeudamiento de más del 60% de la población activa; esta es una nación en la que nada le pertenece a Chile como país ‘soberano’, pues todo, absolutamente todo, se encuentra en manos privadas, satisfaciendo así a los imperios: sus capitales se han apropiado ‘legalmente’ de buena parte de los recursos e infraestructuras del país andino.

Podríamos gastar páginas y páginas hablando de este tema al desmenuzar la dependencia soez de las naciones sudamericanas del imperio del norte. En verdad habría que escribir una obra completa para dejar constancia del profundo nivel de servilismo que nuestros países sudamericanos han tenido y siguen teniendo respecto de los EEUU. Constatando que los dirigentes de esas naciones han sido y son corruptos, traidores, mentirosos, y en algunos casos, ladrones y delincuentes.

En fin, como naciones somos un verdadero ‘chiste’. Es doloroso comprobar que en esta parte del continente nada ha cambiado en lo sustancial desde la década de 1940. Por ello, resulta aún más lamentable y humillante constatar que sobran los motivos para dar crédito a aquello de ‘pueblos de estiércol’.

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La estrecha relación entre Drogadicción y Delicuencia

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La confusa semántica del miedo

Politica.cl


Escribe Edmundo Moure


Alfonso Castelao decía que los ricos duermen mal, en continuo sobresalto por el miedo a ser desposeídos de sus bienes. Los pobres, al parecer, reposan mejor, tal vez ayudados por el cansancio físico y la ausencia de otros desasosiegos que no sean los de la cotidiana subsistencia. Asimismo, los poderosos le tienen más miedo a la muerte que el vulgo; y, aunque la religión les promete también la vida eterna, puesto que la misericordia de Dios es infinita, siguen prefiriendo –por ahora- las bondades del reino de este mundo y se resisten a morir. Un ejemplo, patético y desesperado, es el de Walt Disney, que hizo congelar su cuerpo ante la posibilidad de que la ciencia llegara a descubrir las claves para vencer a la terrífica Parca. Previó, a un altísimo costo, su posible resurrección, en cuerpo y alma, aun cuando nadie sabe si ésta resiste el hielo del frigorífico o si vuela presurosa hacia otras dimensiones.

Las continuas amenazas que ven cernirse sobre ellos quienes disfrutan privilegios de poder, rango, clase o fortuna, en la forma de atentados, reales o imaginarios, sobre sus propiedades y bienes, que constituyen su valor supremo, por encima del derecho a la vida proclamado más como paliativo casuístico que ético, les llevan a construir, además de sus propias fortificaciones, alarmas, seguros y defensas de toda especie, una particular semántica, la del miedo, pródiga de contradicciones y adjetivos hiperbólicos.

El lenguaje nos otorga esa herramienta de exageración, como recurso de cautela ante el peligro. Así, la destrucción de una vidriera comercial en una marcha de protesta será calificada, no de simple delito, sino de acto “vandálico”, “anarquista” o aun “terrorista”. Pero las palabras poseen su propia sabiduría expresiva, su equilibrio de conjugaciones, una suerte de recelo o conciencia reprobadora ante los excesos; de ahí que ciertas afirmaciones o sentencias cargadas de matices alarmantes o terroríficos o pavorosos, caigan en el pleonasmo o en la hipérbole, produciendo, a la postre, el resultado opuesto a su intención originaria.

Una de esas palabras, repetidas y manoseadas en su constante aplicación a diversos hechos, situaciones y actos, es el concepto “terrorista”, para definir a cualquier individuo que ejecute acciones fuera del marco de la ley y del orden público, entendido este como la barrera protectora que aísla y guarda mi mundo íntimo de las agresiones de ese enemigo que siempre es el “otro”, según Borges.

Esta palabra, de suyo inquietante, posee connotaciones políticas y emocionales, por lo que su continuo uso y aplicación está casi siempre en entredicho. Por otra parte, los matices y singularidades en cada contexto de aplicación, exigen un riguroso tratamiento o uso adecuado del concepto, para no caer en inmediato descrédito.

Dostoyevski, en su célebre novela Los Endemoniados –(algunos traducen “Los Demonios”, aunque no es equivalente estar endemoniado que ser directamente vástago de Lucifer)-, el atormentado narrador ruso describe el comportamiento de un puñado de individuos que llevan a cabo actos de terror en contra del poder de la autocracia zarista, en nombre de valores como libertad, justicia e igualdad. No son revolucionarios, en el sentido épico o justiciero, sino desnudos nihilistas, descreídos de la divinidad, de la moral imperante y de todo lo que les rodea; una suerte de suicidas que no creen ni en ellos mismos, ni menos en una posible trascendencia; muy diferentes a esos que llamamos “terroristas islámicos”, que al parecer están muy convencidos de su carácter de “mártires de Alá”, seguros de que su proceder les llevará enseguida a disfrutar las delicias del paraíso musulmán, que a juzgar por los dichos de sus creyentes, es harto más placentero y atractivo que el etéreo edén de los cristianos.

Parientes consanguíneos de los terroristas a que aludimos, serían los propugnadores del anarquismo, o entes malignos de la anarquía. Los desmanes callejeros, las dudosas bombas de ruido, las leyendas en rojo o negro pintadas sobre las paredes de centros de estudio o de otras instituciones respetables, son señales de las peligrosas actividades de los anarquistas. Muy pocos saben, en realidad, qué es el anarquismo como ideología; tampoco interesa, la cuestión es aplicar el término y señalar a un nuevo tipo de enemigo de la paz social y, por supuesto, de la propiedad privada.

España, un viejo país de larga historia y de escasa vida democrática (en estimación cronológica) es quizá único en la extensión del anarquismo. En los albores de la guerra incivil (1936-1939), la fuerza política y social organizada más numerosa de la Península era la Federación Anarquista Ibérica (FAI), con sus dirigentes y líderes legendarios, como Durruti y Ascaso, con su Columna de Hierro, que luchara en el Frente de Aragón. Estos “cabecillas” o “bandidos” o “forajidos”, como los describía y motejaba la prensa de derecha (ABC allá, El Mercurio aquí), incursionaron en América del Sur, a comienzos de los años 30.

Se registran al menos dos asaltos perpetrados por ellos a bancos en Santiago de Chile. Luego pasaron a México, en parecidos andares. Reunían fondos para la causa y aspiraban a los implícitos cien años de perdón que el refrán promete… Como contracara de su leyenda negra, sabemos que muchos anarquistas eran artesanos y tipógrafos, apostaban a la instrucción permanente de la clase obrera, a la iluminación por el conocimiento, lo que se traduciría en la conquista de un mundo mejor. Eran renuentes a todo mando superior y enemigos del principio de autoridad institucional pequeñoburgués.

Otro concepto que acompaña a los referidos, es el de “vándalo”, gentilicio de un pueblo germano procedente de Escandinavia, famosos por la ferocidad con que diezmaron a las legiones romanas, a comienzos del siglo V. Todo acto destructivo, especialmente en la vía pública, será calificado como “vandalismo”, aunque para los sectores derechistas la preferencia se incline por hablar, sin ambages, de “actos terroristas”: su propio miedo agigantado en el espejo cóncavo. Es el prisma que se aplica, hasta la saciedad, a las quemas de camiones de empresas forestales, a los incendios de casas, iglesias, escuelas y predios en la Araucanía, muchos de ellos de incierta procedencia. Es una forma de desvirtuar, por anticipado, la llamada “causa mapuche”, circunscribiéndola al ámbito de la propiedad privada y a los atentados y amenazas contra ella.

En Chile, los principales cruzados contra el “terrorismo” son los hermanos Kast. Ambos han sido testigos de feroces ataques a las fuerzas especiales policiaco-militares desplegadas en territorios Mapuche (Walmapu), por parte de bien armados indígenas, con armas de última generación, presumiblemente de procedencia rusa, nunca vistas por algún otro testigo… Ningún medio de prensa ni voceros responsable ha corroborado estas terroríficas revelaciones, pero constituyen una especie de verdad testimonial para muchos compatriotas, que las replican a través de vías vertiginosas, Internet mediante, para seguir alimentando la fatídica dupla del miedo-odio: lo que se teme, al extremo de provocar terror, debe ser destruido.

Los individuos pertenecientes a estos sectores, nada quieren saber del terrorismo de Estado que asoló a Chile durante diecisiete largos años, llevando a la muerte, a la tortura, a la represalia y al exilio a miles de compatriotas; ni siquiera se dan por enterados –o hacen lo del avestruz- del asesinato de un ex ministro (Orlando Letelier), de un presidente de la república (Eduardo Frei Montalva), de un comandante en jefe del ejército (Carlos Prats) y de su esposa.

La causa de esta voluntaria ceguera es bastante simple: esos hechos jamás afectaron su derecho de propiedad; por el contrario, en muchos sentidos lo fortalecieron, reasegurando prebendas y privilegios, como ha sido el caso de la familia Kast y de otros grupos o clanes a los que la dictadura militar-empresarial gratificó, adjudicándoles, a vil precio, empresas y bienes del Estado para su propio disfrute y beneficio de clase.

Entre ellos figuran algunos de los actuales ministros y funcionarios de alto rango en La Moneda. Y el propio Sebastián Piñera, que forjó su enorme fortuna personal al amparo de las irregularidades bancarias que propició la dictadura pinochetista, cuando desató otro tipo de terror bien dirigido, el financiero, echando mano a los recursos del Estado de Chile para evitar la quiebra de los principales bancos y despojando, de paso, a muchos infortunados emprendedores que no figuraban entre su cohorte de incondicionales.

Pero hay que tener cuidado, porque las palabras, mal empleadas, tarde o temprano nos harán pagar sus falaces equívocos, sobre todo las que se pronuncian y escriben con la gramática espuria de la mala leche.

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BOLSONARO PERSONA NON GRATA EN CHILE

El Presidente Sebastián Piñera ha invitado al electo Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a visitar nuestro país. Bolsonaro ha declarado públicamente su admiración por el dictador Augusto Pinochet, validando expresamente la tortura y los asesinatos. Además, ha emitido declaraciones de marcado carácter racista, homofóbico y misógino. Por otra parte, ha propuesto restar a su país de los acuerdos internacionales que buscan frenar el cambio climático y recortar importantes derechos sociales. Por todo ello, y por las nefastas consecuencias que pueden tener para nuestro país y los países de la región los efectos políticos de la invitación de Piñera, la visita de Bolsonaro violenta la recta conciencia democrática del pueblo de Chile.

¡Manifestemos activamente nuestro repudio a esta innoble visita!

¡Declaremos a Bolsonaro persona non grata! 

 

E-mail: ciudadanosporlamemoriaXXI@gmail.com

Twitter: @CiudadanMemoria

 

CIUDADANOS POR LA MEMORIA

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Santiago, 4 de marzo de 2019.

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Piñera, Trump y Venezuela

Las huellas de las guerras, las masacres y los saqueos llevan -todas- a los intereses financieros. El caso de Venezuela merece figurar en los manuales del Pentágono y de Fort Bragg. Tatán, que hizo su fortuna en dictadura, no se pierde… Una nota de Juan Pablo Cárdenas.

Escribe Juan Pablo Cárdenas S.

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Sebastián Piñera debe ser de los políticos y empresarios que más le debe a Augusto Pinochet y a la dictadura que se prolongó en Chile por diecisiete años. El no llegó a 1973 con una holgada situación: muchos recordamos que su madre atendía un kiosco en el Campus Oriente de la Universidad Católica donde vendía sándwiches, refrescos, dulces y otros a los estudiantes, profesores y funcionarios del recinto. Lo hacía, sin duda, para financiar los gastos de sus hijos, puesto que los ingresos de su marido, un excéntrico diplomático, simplemente no alcanzaban para “mantener la casa”, como ella misma lo comentaba.

Fue bajo el Régimen Militar que en pocos años Sebastián se hizo multimillonario mediante negocios u oportunidades que siempre lindaron con el fraude y la apropiación indebida. Un buen tiempo estuvo, incluso, prófugo de la justicia. Y por largos años sus movidas abochornaron a muchos empresarios, como a buena parte de la clase política, especialmente cuando decidió ser candidato a senador, sobornando para lograr su nominación a muchos dirigentes del que sería su partido: Renovación Nacional. A pesar de que su padre y él mismo eran de los típicos exponentes de la familia demócrata cristiana; del sector, por cierto, más recalcitrante como para convertirse en un entusiasta partidario del Golpe Militar. Justamente son las ideas adolescentes de Piñera, las que hasta hoy le merecen más reparos y sospechas a la derecha que gobierna con él. Aunque ahora con más entusiasmo que durante su primera administración.

Piñera, hay que recordarlo, formó parte de aquellas caravanas de incondicionales que viajaron a Londres para exigir a viva voz la libertad del Dictador, a quien reconocieron hasta el final como su líder y el refundador de nuestra República. Haciendo caso omiso, por supuesto, de la larga interdicción democrática que vivimos los chilenos y las espeluznantes violaciones de los Derechos Humanos que los tribunales de justicia siguen acreditando hasta hoy. Cuando acaba de reconocerse por un juez el magnicidio del ex presidente Frei, a quien Tatán (como entonces se le apodaba) conoció muy bien por la amistad que el estadista mantuvo con sus progenitores.

El dinero, bien o mal habido, suele ser un ingrediente muy importante en el éxito político. Especialmente en nuestro país en que los candidatos a La Moneda, el Parlamento y los municipios suelen gastar (o invertir) más de lo que percibirán como remuneraciones por el desempeño de sus cargos. Cuestión que está en la base de la corrupción que hoy el país ya no puede soslayar, así como en las espurias relaciones del gran empresariado nacional y extranjero con las autoridades de turno. De esta forma, llegar a sentarse en el “sillón de “O’Higgins u ocupar un curul en las cámaras legislativas se deriva en un pago incesante de favores para quienes sustentaron sus campañas electorales. El cobre, como ahora el litio, y todo lo que atesora nuestro suelo, subsuelo, la propia Cordillera de los Andes y nuestro ancho acceso al Océano ya no son parte de nuestra soberanía nacional gracias a las decisiones e Pinochet y de cada uno de sus sucesores o, más bien, continuadores.

En su primer gobierno, Piñera continuó haciendo negocios desde el Palacio Presidencial, pese a aquel “fideicomiso ciego” que dispusiera respecto de sus bienes, al menos de los que no alcanzó a traspasar a sus familiares. Una maniobra más bien tuerta que ciega, como se le ha imputado, y que esta vez los opositores no exijan con tanto ahínco, seguramente porque en esto de la corrupción ya son muy pocos los miembros de la clase política que se atreven a lanzar piedras o escupir al cielo.

Pero en nuestra interminable transición a la democracia, en que todavía sigue vigente la Constitución de Pinochet y una larga serie de leyes e instituciones heredadas del Tirano, lo que más puede sorprendernos es el empeño de Sebastián Piñera en acometer toda suerte de declaraciones y acciones para denunciar al régimen de Nicolás Maduro, sumarse a la voluntad de la Casa Blanca por desestabilizarlo e, incluso, alentar la intervención militar en el país. Para quienes conocimos su fervor pinochetista, sin embargo, esto no nos resulta tan extraño si observamos que el acoso que hoy sufre Maduro es el mismo que afectó a Salvador Allende. Si pensamos que también entonces desde Washington se alentó la insurrección militar de 1973, se compraron a varios políticos de centro y derecha y posteriormente se definieron las primeras directrices del mandato castrense.

También en el caso nuestro, se dijo que la Unidad Popular amenazaba la institucionalidad democrática y el Estado de Derecho, disponiendo, además, las patronales del comercio y la industria el desabastecimiento de los productos más esenciales… especies que curiosamente reaparecieron a las pocas horas de que Pinochet tomó el mando supremo de la nación y estableciera los primeros campos de concentración, exterminio y tortura.

El Presidente Trump quizás comprenda, o le hayan soplado, lo importante que es el apoyo que ha obtenido de Piñera desde el momento mismo que éste le ofrendara, para bochorno universal, la única estrella de nuestra bandera al pabellón norteamericano, donde se representan, como se sabe, los múltiples estados anexados con la guerra de secesión o arrebatados a México y a otras naciones. En esa criminal secuencia de invasiones y conspiraciones emprendidas por la superpotencia en su “patio trasero”, como en todo el mundo. Especialmente allí donde haya petróleo y otras reservas estratégicas.

Al lado del poder militar del Pentágono, sin duda, el respaldo de Piñera es apenas simbólico. Sin embargo, es la experiencia de los golpistas chilenos como de nuestro actual Presidente y otros políticos chilenos lo que los constituye en aliados ideológicos muy necesarios para encarar al régimen chavista y lograr el apoyo de los gobernantes más incautos o repugnantes del Continente, como el mandamás de Colombia y el neo nazi instalado recién en Brasilia. Todos tienen en curioso mérito de haber tomado hipócritamente las banderas de la democracia y la libertad para haber consentido y colaborado con los regímenes castrenses más sanguinarios y autoritarios de América Latina.

Creemos que es la inconmensurable codicia de nuestro jefe de estado la que lo lleva a ponerse a la vanguardia de esta cruzada que hoy observamos contra el régimen venezolano. Dentro de nuestras fronteras ya queda poco por privatizar y desnacionalizar, de allí que la apuesta ahora para Trump y sus secuaces sea la posibilidad de asaltar las reservas petroleras y ese sinfín de riquezas que guarda uno de los países más extensos y bien dotados de América del Sur. No se trata, ciertamente, de la democracia y la paz que proclaman; tampoco de su estirpe humanitaria. De ser así, Estados Unidos acogería a los inmigrantes que se agolpan en sus fronteras, acudiría con ayuda alimenticia y farmacéutica a Haití y a otras múltiples naciones más pobres y desamparadas que Venezuela. Le exigiría a Arabia Saudita juicio y castigo a los criminales que hace poco ultimaron en su embajada turca, junto con exigir elecciones libres en los países asiáticos y africanos que tiene como incondicionales aliados.

Pero Piñera y otros voraces políticos y empresarios lo que quieren realmente es ponerse al acecho. Esperar que Estados Unidos les haga el trabajo sucio que antes les hizo en Chile y otras naciones del Cono Sur a las empresas transnacionales. Porque también estos personajes pueden colaborarle mucho, enseguida, en la apropiación de las industrias y los recursos naturales, aunque cobrándole esa tajada que, como en el caso de Piñera lo hizo multimillonario. Como que también pudieran serles útiles a Trump para corromper a los militares y policías (como hoy lo están en Chile), a fin de ponerlos al servicio de los poderosos y convertirlos en verdugos de los más pobres y discriminados. Tal como actualmente se evidencia en la represión que hoy ejercen nuestros agentes del Estado en la Araucanía, las poblaciones marginales, cuanto en contra de los jóvenes y trabajadores inconformes con nuestro estado de desigualdad.

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¿Qué pitos tocará Piñera?

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PuntoFinal

El presidente Sebastián Piñera no cesa de avergonzarnos a los chilenos. Ayer no más fue su gesto rastrero en la Casa Blanca al obsequiar a Trump la bandera de Chile camuflada en la de EE.UU. El vejamen a nuestro emblema patrio no suscitó la condena que merecía. La maquinaria mediática sustrajo del debate público el bochornoso suceso protagonizado por el presidente en Washington.

No conforme con ese episodio, Piñera insiste en demostrar que es un disciplinado –y entusiasta- sirviente de las políticas de EE.UU. en América Latina y el Caribe. Esta semana, por ejemplo, participará en el festival de Cúcuta con otros artistas como Juanes, Nacho, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé y Ricardo Montaner que también actúan en la campaña mundial contra Venezuela.

¿Qué pitos tocará Piñera en ese evento político-musical en la frontera colombo-venezolana?

El pretexto del viaje es llevar “ayuda humanitaria” para Venezuela y acompañar en el festival de Cúcuta al artista local, Iván Duque. Ese genuflexo lacayo de EE.UU., no oculta su propósito de convertir la frontera de su país en un corredor para invadir Venezuela. Piñera se convertiría –si la agresión llega a consumarse- en cómplice de un crimen de lesa humanidad. Esto no parece importarle en absoluto. El tufo de los negocios apaga el hedor de los crímenes. El gobierno norteamericano ha logrado convencer a la oligarquía que gobierna el mundo que el rico botín de petróleo, gas, oro, hierro, etc., de Venezuela se repartirá amistosamente entre los rufianes que participen en el holocausto.

El festival de Cúcuta es una apuesta a grandes negocios futuros si la revolución bolivariana resultara derrotada.

Piñera avergüenza al pueblo chileno cuando pone al gobierno del país a disposición de la agresión contra Venezuela. Piñera lastima nuestro orgullo y dignidad nacional con sus ridículas cabriolas para destacar entre los “yes man” del continente.

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“Vienen a destruir y a matar”

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El “chilenismo” contra Macron que acaparó la atención del mundo

” Cuando la Historia pasa ante nuestros ojos no nos damos ni cuenta. La posteridad, los historiadores, evocarán el movimiento de los chalecos amarillos como hacen con Mayo del 68 o la Comuna de París. Las bases del poder tambalean. Lo cuenta Luis Casado, desde París”.

Luis Casado – Politika.cl

Es lo que anuncia el palacio del Eliseo a propósito de los chalecos amarillos que convocan otra manifestación en París para este sábado: “Vienen a destruir y a matar”. La campaña del terror sustituye la lucidez y el razonamiento, es decir la política en su sentido noble. ¿Cómo sorprenderse del violento rechazo que provoca este gobierno?

Demasiados periodistas obedientes pierden el control de sí mismos, se ponen histéricos y aúllan con los lobos en radios y canales de TV. Los medios en Francia están en las manos de una decena de hombres de negocios. Hoy por la mañana un periodista anunció “violaciones y pogromos” (sic). Hay quien prevé una “guerra civil”. No es Apocalypse now sino, derechamente, Armagedón.

Los mismos sumisos periodistas –hay que cuidar el puesto– insinúan las peores infamias, y omiten decir que los GAFA –Google, Amazon, Facebook y Apple– no pagan impuestos en Europa. Un tímido intento de cobrarles alguna modesta contribución se estrelló contra la decisión de Frau Merkel, asustada de las represalias anunciadas por Donald Trump: “Le cobraré derechos de importación a los automóviles alemanes”.

Tampoco señalan que el carburante de los yates y super-yates privados no paga ningún impuesto, como no pagan las líneas aéreas sobre el combustible que utilizan sus aviones. Barcos y aviones contaminan lo suyo. Cargarle el costo de la “transición ecológica” al pobrerío no es plan. Pero Francia fabrica paquebots de lujo, transatlánticos, porta-contenedores, yates y aviones…

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Gérald Darmanin, ministro de Economía, el mismo que trató a los chalecos amarillos de “hordas pardas”, declara muy orondo: “En un restaurant parisino la cuenta –sin incluir el vino– gira en torno a € 200 por persona” (unos 150 mil pesos chilenos). La mayor parte de los jubilados recibe de € 500 a € 1.000 por mes. El salario mínimo mensual es de € 1.188. ¿Quién puede comer en un restaurant parisino?

Ya precisé que las multinacionales pagan en torno a un 8% de impuestos, cuando pagan. Que toda pequeña empresa paga un 30%, y que el IVA está en el 20%.

Para atraer a los Bancos que huirán de Londres en razón del Brexit, Macron les ofreció venir a París… y beneficiar de una sustancial reducción de impuestos. La misma oferta se extiende a los altos salarios de los banqueros, que se cifran en cientos de miles y hasta millones de euros.

El sentimiento de injusticia fiscal y económica se transformó en indignación. “En odio” dicen los periodistas a-tanto-la-hora. Hoy por la mañana, François Ruffin, diputado Insumiso, tuvo que responder a la muy inteligente pregunta: “¿Ud. odia a Emmanuel Macron?”

El Eliseo olió el peligro. Ayer Macron cambió la suspensión del aumento de los carburantes y de los impuestos por su anulación pura y simple. Pero rehúsa restablecer el Impuesto a la Fortuna. Por algo le llaman “el presidente de los ricos”. Su mentor, el ex presidente François Hollande, precisó: “No. Es el presidente de los súper-ricos”. Hollande fue quien le sacó del Banco Rotschild para convertirlo en lo que es ahora.

A la amenaza que representan los chalecos amarillos, gilets jaunes en francés, se une lo que ahora llaman gilets jeunes, el peligro joven: los estudiantes se movilizan y hay cientos de Liceos en huelga, amén de algunas Facultades universitarias. Una de las razones que moviliza a los universitarios es el brutal aumento del costo de la matrícula (la universidad es gratuita, pero se paga un derecho de inscripción) para los estudiantes… extranjeros. ¿Quién dijo internacionalismo?

El ministro del Interior, un tránsfuga socialista encargado de la represión, puede decir lo que quiera: la inmensa mayoría de los chalecos amarillos son ciudadanos pacíficos y respetuosos de la ley. Respetuosos de la República como dicen ellos mismos. Pero, agregan, “este gobierno rompió el Contrato Social”. Jean-Jacques Rousseau… ¿te suena?

Entre las nociones que todo el mundo conoce y comparte, está el principio que dice que los ciudadanos respetan la Ley porque participan en su elaboración. Y aceptan pagar impuestos porque los aprueban ellos mismos. Esa es la ruptura del Contrato Social. La ciudadanía estima que la Vª República ya no les representa. Se transformó en una herramienta al servicio del riquerío. Todos miran hacia arriba. Nadie mira hacia abajo. Hacia esos millones y millones de asalariados, hombres y mujeres, que hacen posible la Francia de hoy.

Macron, perdón, Júpiter, no conoce a los franceses pero los desprecia. Como los desprecia esa elite que se lleva la parte del león, mientras la inmensa mayoría de la población se contenta con las migajas. Los chalecos amarillos, más determinados que nunca, dicen que ese mundo se tiene que acabar. Las mujeres, a menudo mayores, constituyen uno de los batallones más decididos de los chalecos amarillos. A dos siglos de distancia, son las dignas herederas de Olympe de Gouges.

La elección de Macron produjo la masiva conversión de cuanto transeúnte político había en el partido socialista y entre los supuestos gaullistas. Ahora, el hundimiento de esta improbable embarcación producirá –apuesto mi aguinaldo de fin de año– la huida precipitada de las ratas. No sin antes haber jugado la carta de la represión y el caos.

Porque, según estos aprendices de brujo, los miserables vienen a París “a destruir y a matar”.

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ESTOS SON LOS ASESINOS DE CAMILO CATRILLANCA PERO FALTA EL NOMBRE DEL PILOTO DE EL HELICÓPTERO QUE DECLARO HABERLOS RECONOCIDOS

 

CRUCE DE EVIDENCIAS REVELA CÓMO EL GOPE BORRÓ LA GRABACIÓN

19.11.2018

Por Nicolás Sepúlveda. CIPERCHILE.CL

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CRUCE DE EVIDENCIAS REVELA CÓMO EL GOPE BORRÓ LA GRABACIÓN

La evidencia policial que confirmó el testimonio clave del menor que acompañaba al comunero Catrillanca

Luego me tiran al suelo y me subieron a la tanqueta. Ahí adentro un carabinero se sacó la cinta de grabación. La guardó. Puso otra cinta en la cámara y comenzó a grabar. Cuando estaba esposado va un carabinero por detrás y me pega con la UZI”. Este es uno de los momentos clave que describe el menor M.P.C. (15 años) en su primera declaración. El cruce de ese relato con el parte policial del grupo del GOPE que actuó en la muerte de Catrillanca y con la grabación de otros efectivos que llegaron al lugar, permitió constatar que se destruyeron pruebas. El menor acompañaba al joven comunero cuando recibió el tiro mortal. Fue golpeado y trasladado a la Comisaría de Collipulli sin saber por qué estaba detenido. Vea acá su relato y la identidad de los policías que fueron dados de baja (Actualizada).

Cuando dimos vuelta el tractor avanzamos hacia adelante y Carabineros dispara. Estábamos de espalda. Había uno de ellos con cámara. Él fue que disparó”. Este es parte del relato que hizo el menor M.P.C., de 15 años, que acompañaba al joven comunero mapuche Camilo Catrillanca cuando este fue abatido por Carabineros el pasado miércoles 14 de noviembre. CIPER obtuvo la primera declaración del menor, la que fue clave para demostrar que cuatro funcionarios policiales destruyeron evidencia, lo que motivó que el domingo 18 fueran dados de baja. Junto a ellos, también pasaron a retiro dos altos oficiales de La Araucanía por su responsabilidad de mando.

CIPER confirmó la identidad de los cuatro integrantes del GOPE de Carabineros que fueron apartados de las filas por haber destruido las grabaciones de la cámara que uno de ellos portaba: el suboficial Patricio Sepúlveda (a cargo del grupo); el sargento 2° Raúl Ávila(quien llevaba la cámara Go Pro cuyas imágenes fueron borradas); el sargento 1° Carlos Alarcón y el cabo Braulio Valenzuela.

Los cuatro policías formaban parte de la patrulla que llegó primero al interior de la comunidad de Temucuicui, donde se encontraban Catrillanca y el menor M.P.C., a bordo de un tractor. Un quinto integrante de la patrulla es el cabo Gonzalo Pérez, chofer del vehículo J-040 en el que se trasladaba el grupo. Este último no se habría bajado del vehículo policial, por lo que no fue objeto de sanciones.

Funeral de Camilo Catrillanca (Foto: Luis Hidalgo).

EL TESTIMONIO CLAVE

Este es el relato íntegro que hizo el menor M.P.C. en la noche del miércoles 14 de noviembre, el mismo día en que resultó muerto Camilo Catrillanca:
“Nosotros estábamos en la casa de Marcelo, con Camilo (Catrillanca), y luego salimos hacia la casa de Camilo en La Romana y nos pillamos que estaba cortado el camino y tratamos de pasar por un atajo, cuando nos encontramos con Fuerzas Especiales a pie. Ellos aparecieron de repente, apuntando. Aparecen 20 fuerzas especiales de infantería y comenzaron a disparar a quemarropa.

Cuando dimos vuelta el tractor avanzamos hacia delante y Carabineros dispara. Estábamos de espalda. Había uno de ellos con cámara. Él fue que disparó.
Ellos estaban disparando a nuestras espaldas, primero balines de goma, pero, de repente, mandó como 4 o 5 disparos al aire y hacia nosotros, ya que las balas rebotaban en el tractor.
Camilo iba manejando y me grita ‘agáchate’. Me agacho y veo hacia la izquierda y veo que estaba botando una cosa amarilla por la nariz. Paré el tractor, me bajé con los brazos en alto y grito: ‘Le dieron’, ‘le dieron’.
Luego me tiran al suelo y me subieron a la tanqueta. Ahí adentro un carabinero se sacó la cinta de grabación. La guardó. Puso otra cinta en la cámara y comenzó a grabar. Cuando estaba esposado va un carabinero por detrás y me pega con la (subametralladora) UZI. Viene otro por detrás, que le decían coronel, y me pegó nuevamente.

Me ponen la esposa de plástico y me pegaban patadas y me decían ‘parate culiao’. Me levantan y veo al Camilo y lo entran.
Me pegan un ‘paipe’ (manotazo en la cabeza), me golpean con la puerta de la tanqueta y me suben. Llevan a Camilo a Ercilla.

Cuando me detienen, a Camilo lo bajan del tractor y se gritaban: ‘La mansa cagaita’, pa que chucha se pusieron a webear’. Lo llevan al Cesfam de Ercilla”.
Una vez detenido, M.P.C. fue trasladado a constatar lesiones y luego a la Comisaría de Collipulli. Según su relato, llegó a esa unidad aún sin saber por qué estaba detenido. De hecho, la lectura de sus derechos se la hicieron recién a las 1:00 del jueves 15 de noviembre, al interior de la 2a Comisaría de Collipulli. Ese procedimiento estuvo a cargo del suboficial Eduardo Guirrimán.

En la misma comisaría permanecían otros cinco menores que habían sido detenidos en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Ercilla, cuando intentaban averiguar qué había pasado con Camilo Catrillanca, quien había llegado herido hasta ese centro asistencial. Más tarde, todos fueron puestos en libertad.
DUDAS EN LA FISCALÍA

Este testimonio inicial de M.P.C. fue tomado por una abogada del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) cuando el adolescente aún estaba detenido en la Comisaría de Collipulli. Ese informe no ha sido entregado oficialmente a la Fiscalía (vea nota de la redacción al final de este artículo).

A la misma hora en que la abogada del INDH le tomaba declaración al menor M. P. C. en la 2a comisaría de Collipulli llegaban los carabineros involucrados a prestar declaración ante el Ministerio Público. Pasadas las once de la noche del miércoles 14 de noviembre los integrantes del GOPE se apersonaron ante los fiscales. Entregaron sus testimonios hasta las ocho de la mañana del día siguiente.

Lo primero que llamó la atención de los persecutores fue que los efectivos del GOPE se tardaron demasiado en llegar a prestar declaración. Lo segundo fue que llegaron acompañados por abogados. El jueves 15 se inició una investigación por oficio. La investigación por el asesinato de Catrillanca fue encomendada a Roberto Garrido, jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía.

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CIPER contrastó el parte policial elaborado por los integrantes del GOPE el mismo día miércoles 14 con el testimonio que el menor M.P.C. entregó a una abogada del INDH. Y lo primero que salta a la vista es que la declaración del menor era contradictoria con la información entregada inicialmente por Carabineros. El relato de los funcionarios policiales aseguraba que los cuatro integrantes del GOPE que participaron en el operativo no portaban cámaras. Pero M.P.C. afirma lo contrario.

Además, el Ministerio Público revisó otras grabaciones aportadas por efectivos de Fuerzas Especiales que llegaron con posterioridad al sitio del suceso. Allí se aprecia claramente que uno de los cuatro policías que integraban la patrulla desde donde se disparó al tractor que conducía Catrillanca, sí portaba una cámara Go Pro. Esto ratificó que todos los integrantes del GOPE mintieron en sus declaraciones iniciales.

Con este antecedente clave –que corroboró el primer testimonio del menor M.P.C.– la versión inicial de Carabineros se desmoronó. Y con ello se descartó la información original, transmitida por el intendente de La Araucanía, Luis Mayol, en la que se dijo que Catrillanca había participado en el asalto y robo de tres automóviles a profesoras de una escuela de Ercilla, delito que originó el operativo policial que culminó con la muerte del joven comunero.

Otro antecedente que ratificó que el menor M.P.C. decía la verdad es un documento policial al que tuvo acceso CIPER. Es la declaración voluntaria que prestó el equipo  del GOPE que participó directamente en la muerte de Camilo Catrillanca y en la detención del menor M.P.C. Allí se lee:

Este personal es atacado con armas de fuego provenientes del costado izquierdo, pero sí sentí los impactos que rebotaban y se sentían pasar cerca de nuestros cuerpos. Ante tal situación se hace uso de las armas de fuego de cargo fiscal, efectuando disparos disuasivos y controlados a lugares seguros con la intención de emplear el sonido acústico para que los antisociales cesen el fuego, en estos instantes al seguir avanzando por el citado camino se observa que un tractor con las características señaladas por el personal de la Aeropolicial, al ver nuestra presencia, efectúa una maniobra de viraje para retornar por la misma ruta, perdiendo el vehículo de vista, y avanzando un par de metros nos percatamos que se encontraba al lado izquierdo del camino, pudiendo observar a uno de los individuos que procedió a darse a la fuga. Alcanzado a las 17:03 y siendo reducido por el sargento 2° Raúl Ávila Morales, el cual se identifica como M.P.C., edad 15 años, chileno, soltero, estudios medios, domicilio: comunidad de Temucuicui, comuna de Ercilla”.

 

Esta declaración del grupo policial corroboró el primer testimonio que entregó el menor M.P.C. a la abogada del Instituto Nacional de Derechos Humanos: efectivamente él fue detenido por el mismo carabinero que portaba la cámara que captó todo lo ocurrido al momento de la muerte de Catrillanca. El mismo suboficial que luego sacó la tarjeta de la memoria, cambiándola por otra, con lo cual borró la evidencia de los hechos. Ese policía es el sargento 2° Raúl Ávila Morales, a quien M.P.C. identifica como el autor de los disparos que provocaron la muerte de Camilo Catrillanca.

 

El domingo 18 a las 09:00 el vicepresidente de la República, Andrés Chadwick, flanqueado por el ministro del Interior (s) Rodrigo Ubilla y el general director de Carabineros, Hermes Soto, anunció la baja de los policías involucrados. Además, informó que el gobierno aceptó las renuncias del jefe de Orden y Seguridad de La Araucanía, general Mauro Victtoriano, y del prefecto de la Fuerzas Especiales en la misma región, coronel Iván Contreras. A diferencia de los cuatro funcionarios del GOPE que fueron dados de baja, estos dos altos oficiales accederán a todos los beneficios del retiro una vez que salgan de la institución.

En la mañana del lunes 19 de noviembre, el fiscal Roberto Garrido le tomó declaraciones al menor M.P.C.

Esta sucesión de declaraciones y evidencias ha dejado en claro la veracidad del testimonio del menor M.P.C. Por ello, tanto la Fiscalía, como su familia y la comunidad a la que pertenece, han tomado todas las medidas para garantizar su seguridad.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Esta crónica fue actualizada dos horas después de ser publicada luego de recoger información adicional.

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