¿Bicentenario de la Independencia Latinoamericana o renovación de la empresa colonial?

Rayen Hormazábal – Fuente: Webislam

A la llegada de los colonizadores europeos a América, se encontraron frente a culturas muy distintas a las de ellos. En América existían una gran cantidad de pueblos diferentes, muchos de los cuales no tenían contacto entre si. Hasta la llegada del hombre blanco y la empresa colonizadora, estos pueblos vivían en armonía con el medioambiente, con su propia cultura, practicando sus respectivas religiones, con sus tradiciones y manteniendo diferentes concepciones de vida y del cosmos.

Existieron enfrentamientos violentos entre los distintos pueblos originarios, en ocasiones, grandes imperios dominaron pueblos más pequeños, como el imperio Azteca, por ejemplo, que creció gracias a la dominación que sostuvo sobre otros pueblos. Pero la diferencia estaba en el tipo de dominación que estos imperios efectuaban. La dominación que ejercían los aztecas no se asemejaba a la que más tarde ejercieron españoles y portugueses sobre gran parte de América. Los aztecas no intentaron imponer su propia cultura sobre las otras, no impusieron la lengua ni la religión, es más, había un contacto religioso entre la cultura dominante y las dominadas que permitía una influencia mutua entre ellas, influencia que más tarde se expresa en escrituras jeroglíficas aztecas. Esto ocurre porque por parte del pueblo dominante no existió una concepción de superioridad natural y absoluta sobre los pueblos dominados.

El imperio Inca intentó expandir su territorio y ocupar tierras que estaban habitadas por el pueblo Mapuche en el sur de América, pero después de algunos intentos fallidos por parte de los Incas de entrar en territorio Mapuche, la guerra cesó. Mientras que el invasor español nunca fue capaz de aceptar ser derrotado por el pueblo Mapuche, que les opuso resistencia hasta la llegada de la independencia criolla. A pesar de que antes de esta, en teoría, la guerra terminó en acuerdos entre ambas partes, es decir Mapuche y españoles, estos acuerdos nunca fueron respetados por los europeos, quienes al contar con una tecnología de guerra mucho más avanzada comenzaron una usurpación y un genocidio cultural que en la práctica hoy continúa vigente.

Desde la perspectiva euro-céntrica de los invasores españoles, es imposible crear alguna especie de combinación cultural o respetar acuerdos con los indígenas, para quienes, la convivencia entre si y el ecosistema, era fundamental para sostener una vida saludable y armoniosa. Aspectos de la vida que más tarde son literalmente desterrados por los europeos, quienes tenían como única intención la usurpación y acumulación de riquezas para beneficio individual, disfrazándola con la cruz y la corona que pretendía justificar su sangrienta aniquilación en nombre de Dios.

Hoy, los métodos de dominación usados siguen siendo muy similares y, como normativa general, se ha construido una idea en la región americana de asimilarla con la cultura europea, con el propósito de desintegrar todas aquellas expresiones étnico-culturales que puedan intervenir en la insaciable búsqueda de riquezas por parte de las clases dominantes de la sociedad americana y de los colonizadores europeos.

Civilización, Progreso y Desarrollo

Quiero detenerme aquí para hacer un paralelo entre estos tres conceptos. Todos han sido usados en América Latina de una manera muy similar, teniendo también un origen común. Durante el período de la Colonia se pretendía “civilizar” a los “salvajes”, imponiéndoles formas de vida “correcta”, es decir, la intención era de someter a los pueblos a una nueva cultura desarraigándoles la propia.

Hoy, después de más de 500 años del comienzo de la invasión europea, cuando conmemoramos el bicentenario de una supuesta independencia colonial, este mismo concepto sigue siendo usado en las sociedades latinoamericanas por parte de las clases dominantes. Pero, ahora con nuevos nombres: progreso y desarrollo. Las clases dominantes en Latinoamérica aspiran a alcanzar el desarrollo europeo de la misma manera que españoles, portugueses y la aristocracia criolla aspiraba a civilizar a los indios rebeldes que pretendían conservar sus tradiciones. Hoy, los Estados pretenden brindar progreso y desarrollo a las comunidades indígenas, a través de proyectos, leyes y ayudas sociales, desarrollo y progreso que se traduce en occidentalizar a los pueblos, de la misma manera que se les pretendía civilizar siglos antes. Los métodos usados son relativamente menos violentos, pero si nos detenemos a mirar con cuidado que es lo que ocurre hoy en nuestro continente, podemos preguntarnos si la esclavitud realmente fue abolida. Debemos cuestionar aquellos proyectos de integración indígena efectuados por los distintos gobiernos, examinar la educación que reciben los niños latinoamericanos (aquellos que tienen acceso a ésta) y nos daremos cuenta de que aún hoy, existe una política y estructura social inmensamente excluyente.

No es casualidad que en escuelas y universidades, a lo largo y ancho de América Latina con la excepción de Cuba, la educación entregada sea euro-céntrica, y esto lo puedo afirmar desde mi propia experiencia, ya que hice buena parte de mi educación básica y secundaria en una escuela pública del sur de Chile, en donde las clases de historia que recibí se redujeron a historia europea, la conquista de América y la construcción de la nación chilena, en esta última materia se menciona a los pueblos “más importantes de chile” y se entrega una idea de culturas ya extinguidas. Lo que los libros de historia contenían sobre los pueblos originarios del resto de nuestra America, se limitaba solo a tres grandes imperios y civilizaciones; el Inca, Azteca y Maya. Pero no hay ninguna profundización ni detalle y siempre visto desde un enfoque “precolombino”. Por lo que los conocimientos respecto a nuestra propia historia son muy reducidos y esquemáticos en la mayoría de los establecimientos educacionales de la población chilena y latinoamericana.

La occidentalización de las sociedades latinoamericanas se refleja en muchos otros aspectos de la vida cotidiana, que nos convierte en receptores pasivos, absorbiendo prácticas culturales impuestas a través de múltiples herramientas que la clase dominante usa para someternos; música comercial y desechable, educación euro- centrista y excluyente, medios de comunicación masiva que desinforman a la población, avisos comerciales que dan pautas de consumo y estilos de vida copiados de la televisión, centros comerciales que en los últimos años brotan como hongos en la humedad: son sólo algunos de los mecanismos por los cuales se introduce una cultura ajena y se fomenta el sistema neoliberal erradicando la propia identidad cultural americana.

Claramente los pueblos aborígenes pertenecen a la parte más pobre de la población de Latinoamérica. Según informes de La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), en el año 2008 los pobres en América Latina constituyen la cifra de un 38,1% (184 millones de personas), la indigencia alcanzaba un 12,6 % (lo que corresponde a 68 millones de personas). Y en países con mayor porcentaje de población indígena como son Guatemala, Ecuador, Bolivia y Perú se encuentran también la mayor cantidad de pobres e indigentes, por lo tanto, la exclusión y discriminación es parte de la realidad indígena que se traduce en pobreza y en marginalización.

La CEPAL también revela en sus estudios que en Bolivia y Guatemala más de la mitad de la sus habitantes son pobres, de ellos el 75% son indígenas. La pobreza entre los pueblos originarios en Ecuador es de un 87%. En México, la incidencia de la pobreza extrema en 2002 era 4,5 veces mayor en las municipalidades predominantemente indígenas en comparación a las no indígenas

Hoy no existe una valoración a las culturas indígenas por parte de los Estados, es más, sus costumbres y tradiciones fueron ignoradas por los invasores coloniales y continúan siéndolo por los estados del continente que los tienen sumergidos en el hambre y la miseria. Además de que los indígenas de muchas partes de América Latina se están viendo enfrentados a la extinción de su religión, medicina, lengua y otras prácticas culturales, ya que se ven forzados a abandonar sus comunidades y emigrar para las urbes en busca de sobrevivencia. En las grandes ciudades se encuentran con el golpe de la discriminación y estigmatización social y estructural que existe en las sociedades latinoamericanas, que pretenden asimilarlos con la sociedad mestiza occidentali-zada. Por lo mismo, no podemos hablar de integración alguna, a pesar de que los Estados afirmen lo contrario. Una excepción se esta comenzando a vivir con los nuevos gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, pero al ser recientes, aún no sabemos sus resultados.

Cabe destacar que al hablar de pobreza se hace alusión a las condiciones de vida en general, acceso a salud, educación, agua potable y alimentación adecuada, entre otras condiciones indispensables para una vida humanamente digna. Según un informe de ONU entregado en enero del 2010, un indígena en Paraguay tiene una probabilidad 7,9 veces más alta de ser pobre que el resto de la población. Esa misma cifra en Panamá es 5,9 veces, de 3,3 veces en México y de 2,8 veces en Guatemala. El informe señala también que la tasa de mortalidad infantil en las comunidades indígenas es un 70% más alta que en el resto de la población. En este mismo informe, la ONU sostiene que el 95 % de los niños indígenas hondureños menores de 14 años padecen de malnutrición.

Estos y otros datos que revela el estudio de las Naciones Unidas dejan claro que ser indígena aumenta la posibilidad de ser pobre y de tener una peor calidad de vida que el resto de la población. A pesar de haber dejado la colonización y el genocidio indígena reposando en los libros de historia, la vida de la población perteneciente a los pueblos originarios de América sigue valiendo menos que la de un blanco. Exactamente de la misma manera que en el siglo XV.

Nos podemos preguntar a qué se debe esta discriminación y marginalización estructurada y cuáles son las raíces de las políticas de exclusión que imperan en Latinoamérica, que han sometido a los indígenas desde la llegada de los invasores europeos hasta la actualidad.

Las razones de marginalización social y explotación hacia los indígenas, siguen siendo las mismas que las de antaño: la poca valorización a los pueblos y todo el bagaje cultural con el que cargan, además del sistema económico imperante basado en el individualismo y acumulación de riquezas para favorecer a las clases dominantes de la sociedad.

Hoy, el indígena sigue siendo usado como mano de obra barata. El mismo informe de ONU, revela que los trabajadores indígenas en la región Americana cobran en promedio la mitad de los no indígenas, en gran parte debido a la discriminación y la brecha en la calidad de la enseñanza. Actualmente muchos pueblos están siendo explotados y comercializado en el mundo turístico. Muchísimas son las empresas, mayoritariamente extranjeras, que manosean la dignidad indígena vendiendo su imagen como “postal turística” sin el menor respeto a su integridad.

Recolonización de América Latina

Hay quienes hablan de una recolonización en Latinoamérica, apuntando a la actual relación económica que sostiene con Europa desde comienzos de los años 90. Durante esta década, empresas españolas comenzaron a hacer grandes inversiones en el continente. Los españoles volvieron a América Latina, ahora para comprar los servicios públicos a precio de huevo, vendidos por gobiernos serviles y entreguitas. Energía (hidrocarburos y electricidad), telecomunicaciones, agua potable y la banca han sido los destinos de las principales inversiones españolas. Excluyendo a los hidrocarburos, las inversiones realizadas en estos sectores acapararon cerca del 75% de las inversiones totales realizadas por compañías españolas durante el periodo 1993-2001. Las principales empresas con grandes inversiones en América Latina son: Unión Fenosa, Endesa e Iberdrola (Electricidad), Repsol YPF y Gas Natural (Hidrocarburos), Telefónica, Santander, SCH y BBVA. Telefónica es la primera compañía española en América Latina, está presente en 19 países, y sigue creciendo. De los 23 millones de clientes que tiene Endesa, 11 millones están en América Latina, en el año 2001 esta empresa tenía el 50% de su capital en Chile, en los últimos años a estado reestructurando sus inversiones, expandiéndolas hacia otros países latinoamericanos.

Entre los factores que han facilitado la inversión española en América Latina, encontramos un conjunto de políticas de Estado que han brindado un importante beneficio para empresarios extranjeros, al permitirles bajos y casi nulos pagos de impuestos y un sin número de regalías. Las políticas nacionales de rescate existentes con fondos públicos que son usadas para dar apoyo a grandes empresas en dificultades, también han jugado un papel importante en el crecimiento de las transnacionales en esta región. Además de la flexibilidad laboral que les ha permitido mantener bajos sueldos y sostener una mínima inversión en las condiciones laborales de sus trabajadores.

Los últimos gobiernos de Chile han privatizado recursos naturales de una forma escandalosa, tanto así, que han llegado al extremo de privatizar la franja costera a pesar del rechazo de las organizaciones de trabajadores, pescadores artesanales, comunidades indígenas, empresariado regional y ciudadanos. La aprobación de esta ley es un hecho favorable para empresas españolas, noruegas y japonesas que, en los últimos años, han contaminado el litoral de la región, dada la nula preocupación que han tenido de un tratamiento adecuado al medioambiente. Chile es uno de los productores de salmón más importantes de la industria mundial, industria que tiene un 50% de componente europeo (noruego) en su capital. Durante los últimos 5 años en Chile han muerto 64 trabajadores en accidentes laborales. Lo que corresponde a más de una muerte por mes, mientras que en el mismo tipo de faenas en Noruega (pertenecientes a las mismas empresas), no ha tenido accidentes donde haya muerto algún trabajador desde el año 2000. Esto significa que las normas de prevención de accidentes laborales existentes en Chile son absolutamente insuficientes.

Durante estos últimos años ha existido también en América Latina un énfasis en las políticas de extracción de recursos naturales por parte de empresas transnacionales españolas, tal es el caso de empresas de energía como ENDESA, REPSOL entre otras, que con explotación descontrolada, están poniendo en peligro inmensas extensiones de tierras que constituyen recursos naturales y culturales de y para los pueblos indígenas.

El pueblo Mapuche sostiene una larga lucha por recuperar sus tierras ancestrales que les fueron arrebatadas por el Estado chileno a punta de engaños y garrotazos, y que hoy se encuentran en manos de empresas madereras que han destruido por completo el ecosistema existente en la región, quitándoles el acceso a sus plantas medicinales, reduciendo sus comunidades a terrenos pantanosos que imposibilitan la agricultura, dejándolos marginados y sumergidos en la miseria. La transnacional Forestal Mininco tiene en la actualidad más de 20 mil hectáreas en la zona, de las cuales casi 10 mil se encuentran forestadas con distintas especies de pino, que no son originarios de la zona por lo que han causado cambios en la tierra y su vegetación.

Penalización de la reivindicación de los pueblos Indígenas

La indignación del pueblo Mapuche ha levantado una lucha dura, que ha desembocado en la estigmatización del Mapuche en la sociedad chilena, él que hoy es acusado de terrorista por el Estado que ilegitimó su cultura, para robarle sus tierras y abrirle las puertas a inversionistas chilenos y extranjeros. En el método que ha usado el Estado chileno para someter al pueblo, ha imperado nuevamente la violencia institucionalizada; se persigue y mata al mapuche que lucha por la reivindicación de su pueblo y por la recuperación de su dignidad, penalizando su derecho legitimo a reclamar las tierras que les pertenecen.

Aún después de terminada la dictadura militar en Chile, los Mapuche siguen siendo brutalmente perseguidos por el Estado chileno, sus derechos humanos son constantemente violados a pesar de reiteradas declaraciones de la ONU, que revelan abusos y violaciones hacia este pueblo, los violentos ataques no cesan. La justicia chilena se ha apoyado en la aplicación de una ley dictada durante el periodo final de la dictadura de Pinochet (1973-1990): La Ley Antiterrorista, que viola por completo los derechos humanos, reprime a los Mapuche y les niega sus demandas. Básicamente, la aplicación de esta ley implica un aumento en las penas y una privación de libertades y derechos entregados a cualquier otro acusado que no sea condenado con esta ley, es decir, que no sea Mapuche. Esto ha dado como resultado una desintegración de movimientos sociales y políticos Mapuche, una encarcelación masiva a los mismos, dando perfil de terrorista al pueblo Mapuche, lo que da pie para que las fuerzas policiales chilenas abusen de su poder allanando, torturando y encarcelando niños, mujeres, hombres y ancianos, militarizando, cercando y hostigando a comunidades completas. Este es sólo un caso particular de abuso y discriminación por parte de un Estado Latino Americano hacia un pueblo originario de la región, pero son muchos los casos que se podrían exponer y que conllevan a la misma situación en otros países: Estados favoreciendo intereses extranjeros, que pasan por encima de los derechos de un pueblo con una cultura milenaria.

España: ¿Madre Patria?

Por tanto, el saqueo continúa en América Latina, que sigue siendo la región del mundo con más desigualdades sociales y que ha contribuido en las últimas décadas a que España pasara de ser una economía semi-periférica a la octava potencia mundial. En 1996, la Inversión Extranjera Directa (IED) española representaba tan sólo el 0,95% del PIB. Cuatro años después este porcentaje ascendía al 9,6%, sin embargo, los trabajadores y los grupos marginados españoles, no se han visto beneficiados con este crecimiento económico.

Dos décadas de políticas neoliberales han dejado a una amplísima capa de la población latinoamericana sumida en la pobreza y la exclusión y empresas españolas han jugado un papel protagonista en la configuración de este panorama; su estrategia en la región se ha encaminado siempre hacia la búsqueda de mercados y recursos naturales sin preocuparse del problema social y económico de los pueblos aborígenes.

Con la excusa de hacer crecer la economía del continente latinoamericano, llegaron inversionistas españoles a fines del pasado siglo para intervenir en el mercado, pero nada podrá justificar los crímenes contra la humanidad que se están cometiendo hoy al sur del mundo, sólo para poder satisfacer los caprichos ambiciosos de los conquistadores de riquezas. Los capitalistas españoles actúan impunemente en América Latina con una actitud neocolonial, como si aún se cambiara oro por espejos y el Estado español apoyado por la comunidad económica europea ejerce de padre protector con sus empresas. Ya que escogieron el mejor momento para retomar el dominio en sus ex-colonias.

América Latina pasó por una crisis económica y política durante la década del 90, esa inestabilidad se produjo debido a las malas prácticas de sus gobernantes, presidentes como Fujimori, Menem, Color de Melo, Aroldo Alemán, entre otros, robaron y corrompieron el continente y como resultado de sus malas administraciones económicas, crece la deuda externa que muchos países latinoamericanos sostenían con el Fondo Monetario Internacional. Este panorama facilita la entrada a ladrones capitalistas españoles, que progresivamente vuelven para a robar recursos humanos y naturales en el continente.

Continuidad del proyecto colonial

El saqueo del continente por parte de estas empresas les ha proporcionado tremendos beneficios, que se han obtenido a costa de la subordinación de los pueblos a un sistema de control económico y cultural, pues no olvidemos que un factor importante que ha permitido esta nueva invasión económica, ha sido que el proyecto de occidentalización y “desindianizacion” que dejaron los colonizadores españoles del siglo XV, no ha cambiado, pues, muy por el contrario, sigue siendo ley y una estructura digna de imitar. Todo lo que sale del marco occidental, aunque esto tenga raíces más antiguas o fuertes que el modelo europeo, se entiende por ilegitimo.

Para ejemplificarlo mejor, recordemos lo que entienden los pueblos indígenas respecto al concepto de propiedad de los medios de producción, como la tierra, ya que, para ellos la propiedad es comunitaria, esta forma de administración de tierras bienes y recursos es totalmente opuesta a lo que la sociedad occidental entiende por propiedad, la cual promueve el individualismo.

Los Estados de América Latina han terminado con esta forma de propiedad comunitaria que tenían los pueblos indígenas, y la mayor parte de ellos les han negado a las comunidades indígenas ser propietarias en conjunto de sus tierras, cambiando así por completo tradiciones y sus formas de vida y, peor aún, han desintegrado las comunidades haciéndolas propietarias individuales de pequeñas extensiones de tierras, lo que ha permitido con mayor facilidad el usurpamiento de éstas, para así permitir la explotación de sus recursos naturales, los cuales, las veces que son explotados por empresas nacionales, son exportados a Europa dejando nada más que pobreza y destrucción en el ecosistema de la zona.

Se han ignorando por completo a los históricos dueños de las tierras: los indígenas. Ellos no reciben beneficio alguno con las ganancias que obtienen aquellas empresas pertenecientes a la elite de la sociedad. Muy por el contrario, los pueblos indígenas de América Latina continúan viendo como el hombre blanco le roba sus riquezas y les desarraiga de su cultura, obligándolos progresivamente a adoptar el modo de vida europeo, claro, sin los beneficios que éstos obtienen por encontrarse en la cima de la pirámide social. Pues a ellos, a los aborígenes, que nada entienden de civilización ni progreso, no les dejan más que ser parte de la mano de obra; trabajando muchas veces como obreros de estas empresas que destruyen su cultura.

Tal es el caso de los trabajadores de la minería en Bolivia. Todos pertenecientes a los grupos más pobres de la sociedad.

Las condiciones de trabajo de los mineros, siguen siendo inhumanas. Los mineros de Cerro Rico en Potosí, no cuentan con herramientas ni vestuario adecuado para el trabajo que ejercen, tampoco tienen un debido acceso a agua potable ni sanitarios, sus salarios continuan siendo miserables, siguen muriendo dentro de la mina mientras cumplen sus extensas jornadas laborales, de la misma forma que morian cuando Potosí se combirtio en la cuidad más importante de América, ofreciendo su riqueza mineral a un muy bajo costo. Hoy la extracción de plata continua enriqueciendo a Europa y empobreciendo a los mineros y sus familias.

El oficio de minero sigue teniendo hasta hoy la continuidad generanacional, lo que implica que la movilidad en los estratos sociales de América Latina, continúan siendo casos aislados, la mayoría de los latinoamericanos que hemos tenido acceso a educación superior, provenimos de familias privilegiadas, mientras que los hijos de los obreros aprenden y practican el oficio de sus padres.

Los indígenas en América Latina se ven obligados a vender sus vidas a precios muy bajos. Muchos de ellos viviendo en condiciones de pobreza extrema, ya sea en las zonas urbanas o rurales, se han visto obligados a aceptar las reglas del juego que les han sido impuestas y que los han condenado a trabajar para intereses ajenos, sin ver el fruto de su trabajo. Agricultores y artesanos de todos los rincones de América Latina, venden sus productos a precios tan bajos que en muchísimas ocasiones no cobran el valor real de lo que estos implican. Los artesanos de Chichiatztenago, Otavalo, Copacabana, Panguipulli, y tantos otros lugares de América morena, cambian sus artesanías a los turistas por un par de queztales, pesos o soles, que después serán multiplicados en euros en tiendas de Barcelona, Lisboa, Berlín o Estocolmo. Pocos e insuficientes son los intentos de intercambio justo, que se emprenden desde personas u organizaciones concientes.

La usurpación de los recursos naturales y humanos de Latinoamérica tiene sumergida a gran parte de sus habitantes en la pobreza e indigencia y a una pequeña parte de estos repartiéndose dichos recursos y apropiándose de ellos como lo hicieron españoles, portugueses, holandeses, ingleses y franceses en siglos anteriores. Sentados en el trono del rey, contando sus riquezas.

Mientras se sigan robando los recursos naturales de pueblos originarios de nuestra América y se continúe ignorando su cultura, no podremos hablar de integración, término tan manoseado en las últimas décadas por políticos populistas que pretenden disfrazar de integración, proyectos de desarrollo indígenas que no son más que limosnas, que reparten para hacer creer al mundo entero que se están ocupando de sus pueblos originarios, hoy protegidos por las Naciones Unidas en la Convención 169, la que supuestamente vela por la protección a los indígenas y sus Derechos Humanos.

Becas de estudio para indígenas, subsidios de tierras y unos cuantos diplomas son otorgados a los “indios de América”, pero estos en la práctica no cambian ni contribuyen a mejorar sus condiciones de vida, ni menos las de un pueblo entero.

Ha sido a costa de muertes, torturas y abusos que han conseguido la apropiación de las tierras de las que afloran los recursos naturales.

En Chile, durante los últimos dos gobiernos de la Concertación, coalición autodenominada de centro izquierda, 10 jóvenes Mapuche entre 18 y 25 años fueron muertos a bala en diferentes operativos represivos dirigidos por el Estado. En Junio del año pasado, indígenas amazónicos fueron asesinados en una sangrienta y brutal masacre perpetrada por parte del Estado peruano que defendía los intereses comerciales de las empresas transnacionales. En Colombia, los Kankuamos son víctimas de constantes ataques por parte de paramilitares, y en agosto del año recién pasado, el coordinador del programa de Derechos Humanos de la organización indígena Kankuama fue asesinado. De la misma forma de antaño se reprime y mata a los indígenas por toda Latinoamérica, quienes el único delito que han cometido ha sido reivindicar su derecho a la diferencia y exigir que se les respete como Mapuche, Quechua, Guaraní, Cakchiquel, Kiché, Cuna…etc., y que los dueños del capital dejen de reducirlos a la categoría europea de obrero /campesino.

Los movimientos por la recuperación de tierras y reivindicación cultural están creciendo con fuerza en nuestro continente, porque a pesar del intento de los colonizadores, nunca consiguieron una total y completa asimilación de los pueblos originarios, quienes hoy exigen participación política, que se les respeten sus dinámicas de organización y reconozcan sus diferencias étnico-culturales. Desde Chiapas hasta la Patagonia, los movimientos indígenas concentran energías en la lucha por una verdadera integración.

Aunque Europa, además de imponer su lengua, sus valores, su religión, llevar sus vicios y enfermedades e implantar su sistema político y económico, hoy penalice la lucha justa de los indígena, terrorice sus movimientos e ilegitime sus formas de lucha, aunque traten de convencerlos de que será a través de la democracia neoliberal, mecanismo de exclusión por excelencia, que conseguirán manifestar sus necesidades individuales, los pueblos indígenas seguirán revindicándose en conjunto haciendo resistencia al yugo del colonizador y gritando con más fuerza: ¡Como indios nos conquistaron, como indios nos liberamos!

Referencias:

• Bonfil “Mexico profundo. Una civilización negada” 1987

• CEPAL 2004- 2006 – 2008 La inversión extranjera en América Latina y el Caribe 2003.

• Dussel Enrique 1942.

• Feáns, Aloia Álvarez Multinacionales españolas en América Latina: del desembarco a la reordenación 17-07-2006.

• Hector Kol “El salvataje a la industria salmonera y el intento de privatizar las aguas interiores del mar austral chileno” 04-2009.

• Montes, Chile –Socialización de la deuda salmonera: Ley incidente para una industria impresentable.

• ONU : Foro permanente para las cuestiones indígenas: “Situación de los pueblos indígenas en el mundo”.

© Mapuexpress – Informativo Mapuche
Se autoriza su reproducción citando la fuente.
http://www.mapuexpress.net

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