La paz de Colombia es la paz del continente.

CARTA ABIERTA DE LAS FARC-EP A UNASUR

Aunque el gobierno de Colombia mantiene cerrada la puerta del diálogo con la insurgencia acicateado por el espejismo de una victoria militar y la injerencia de Washington, queremos reiterar a la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, nuestra irreductible voluntad de buscar una salida política al conflicto.

Es un hecho que éste desbordó, desde hace años, el marco de las fronteras patrias como consecuencia de las estrategias “preventivas” impuestas a Bogotá por el gobierno de los Estados Unidos. Si Colombia hoy está ocupada militarmente por una potencia extranjera, lo es en desarrollo de un interés geoestratégico, de predominio continental y no en razón de una guerra local contrainsurgente. Nadie discute que la Casa Blanca asume con preocupación la presencia política, cada vez mayor en este hemisferio, de gobiernos que optan por el decoro patrio y la soberanía.

En nuestro país, el Plan Colombia, la estrategia neoliberal, la violencia institucional y para institucional, han agravado a niveles insospechados el conflicto, haciendo muy difícil superar esta etapa de confrontación fratricida sin la ayuda de países hermanos.

El drama humanitario de Colombia clama la movilización y solidaridad continental. La obsesión oligárquica por someter militarmente a la guerrilla desde hace 46 años, y la ejecución de los planes guerreristas y represivos de Washington han costado innumerables masacres, fosas comunes como la de la Macarena que esconde más de 2000 cadáveres: la más grande de América Latina, crímenes de lesa humanidad llamados eufemísticamente “falsos positivos”, un desplazamiento forzoso de cinco millones de campesinos, desapariciones de ciudadanos por causas políticas, detenciones arbitrarias, 30 millones de pobres en un país de 44 millones de habitantes…

Algunos aluden frecuentemente a la obsolescencia de la lucha armada revolucionaria, pero nada dicen de las condiciones y garantías para la lucha política en Colombia. Otros ubican la amenaza en la insurgencia y no en la estrategia neocolonial del gobierno de los Estados Unidos, pareciendo ignorar que con guerrilla o sin ella el imperio dará curso a su agenda de predominio. Y los hay también proclives a presionar a una sola de las partes contendientes, casi siempre a la insurgencia.

La paz con justicia social y no la guerra por la guerra, ha sido el objetivo estratégico de las FARC desde su surgimiento en 1964 en Marquetalia. Si las conversaciones de paz de Casa Verde, Caracas, Tlaxcala y el Caguán, no llegaron a feliz término, fue porque las oligarquías no quisieron considerar ningún cambio en las injustas estructuras políticas, económicas y sociales que motivan el alzamiento. Hoy enfrentamos, enarbolando incuestionables banderas políticas, la más grande maquinaria bélica que haya enfrentado guerrilla alguna, pero siempre luchando la posibilidad de una solución política.

Señores presidentes: cuando lo estimen oportuno estamos dispuestos a exponer en una asamblea de UNASUR nuestra visión sobre el conflicto colombiano.

La paz de Colombia es la paz del continente.

Reciban nuestro saludo
De ustedes atentamente,
Compatriotas

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, Agosto de 2010,
Año bicentenario del grito de independencia.

La ofensiva diplomática de las Farc a toda máquina. Mientras por un lado el gobierna colombiano cierra las puertas a Conversar sobre el conflicto social y armado, las Farc toca otra puerta.
Desfortunadamente la OEA y la ONU siguen plegadas a las orientaciones del capitalismo salvaje. Poco o nada que hacer en esos espacios supuestamente ‘democráticos’. Con anterioridad las Farc cursó cartas a la ONU sin respuestas hasta ahora.

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Aunque el gobierno de Colombia mantiene cerrada la puerta del diálogo con la insurgencia acicateado por el espejismo de una victoria militar y la injerencia de Washington, queremos reiterar a la Unión de Naciones del Sur, UNASUR, nuestra irreductible voluntad de buscar una salida política al conflicto.

Es un hecho que éste desbordó, desde hace años, el marco de las fronteras patrias como consecuencia de las estrategias “preventivas” impuestas a Bogotá por el gobierno de los Estados Unidos. Si Colombia hoy está ocupada militarmente por una potencia extranjera, lo es en desarrollo de un interés geoestratégico, de predominio continental y no en razón de una guerra local contrainsurgente. Nadie discute que la Casa Blanca asume con preocupación la presencia política, cada vez mayor en este hemisferio, de gobiernos que optan por el decoro patrio y la soberanía.

En nuestro país, el Plan Colombia, la estrategia neoliberal, la violencia institucional y para institucional, han agravado a niveles insospechados el conflicto, haciendo muy difícil superar esta etapa de confrontación fratricida sin la ayuda de países hermanos.

El drama humanitario de Colombia clama la movilización y solidaridad continental. La obsesión oligárquica por someter militarmente a la guerrilla desde hace 46 años, y la ejecución de los planes guerreristas y represivos de Washington han costado innumerables masacres, fosas comunes como la de la Macarena que esconde más de 2000 cadáveres: la más grande de América Latina, crímenes de lesa humanidad llamados eufemísticamente “falsos positivos”, un desplazamiento forzoso de cinco millones de campesinos, desapariciones de ciudadanos por causas políticas, detenciones arbitrarias, 30 millones de pobres en un país de 44 millones de habitantes…

Algunos aluden frecuentemente a la obsolescencia de la lucha armada revolucionaria, pero nada dicen de las condiciones y garantías para la lucha política en Colombia. Otros ubican la amenaza en la insurgencia y no en la estrategia neocolonial del gobierno de los Estados Unidos, pareciendo ignorar que con guerrilla o sin ella el imperio dará curso a su agenda de predominio. Y los hay también proclives a presionar a una sola de las partes contendientes, casi siempre a la insurgencia.

La paz con justicia social y no la guerra por la guerra, ha sido el objetivo estratégico de las FARC desde su surgimiento en 1964 en Marquetalia. Si las conversaciones de paz de Casa Verde, Caracas, Tlaxcala y el Caguán, no llegaron a feliz término, fue porque las oligarquías no quisieron considerar ningún cambio en las injustas estructuras políticas, económicas y sociales que motivan el alzamiento. Hoy enfrentamos, enarbolando incuestionables banderas políticas, la más grande maquinaria bélica que haya enfrentado guerrilla alguna, pero siempre luchando la posibilidad de una solución política.

Señores presidentes: cuando lo estimen oportuno estamos dispuestos a exponer en una asamblea de UNASUR nuestra visión sobre el conflicto colombiano.

La paz de Colombia es la paz del continente.

Reciban nuestro saludo

De ustedes atentamente,

Compatriotas

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, Agosto de 2010,

Año bicentenario del grito de independencia.


LA TRAMPA DEL NARCOTRÁFICO

En la década del 60 del siglo pasado aparecieron, en Colombia, empresarios norteamericanos plantando semillas de marihuana en varias partes del país. Que se conozca en la Sierra Nevada de Santa marta y en los Llanos Orientales. Más adelante traerían semillas de coca peruana y variedades mejoradas de marihuana. En los Llanos Orientales campesinos de la época cuentan que el ejército norteamericano recogía en aviones militares toneladas de marihuana para llevar a los soldados que combatían en la guerra del Vietnam. Los señalan como los entrenadores en la prensada de la yerba. Con los soldados de la guerra asiática comenzó el consumo de narcóticos en Estados Unidos y que hoy tiene perdidos a unos 30 millones de norteamericanos. No solamente comenzó el cultivo de narcóticos sino un movimiento subversivo y cultural, fríamente calculado para hacer colapsar al país. Algunos rasgos de ese plan macabro es posible evidenciarlos. En los periódicos comenzó una apología al amor libre, al consumo de drogas, al cambio de vestidos y a la música electrónica conocidos como movimiento hippie. Aparecieron ídolos como Elvis Presley, los Beatles, Pink Floid, los Rolling Stones, etc. Todos ellos producto de la propaganda intensa de la radio, la televisión y los medios escritos. A los pocos años tenían en derrota a la música autóctona de Colombia, una de las más ricas del mundo.

Paralelo a eso el pentágono le declaró la guerra a un grupo de campesinos que habían sido guerrilleros liberales y que se habían amnistiado en el gobierno del general Rojas Pinilla y que tenían sus armas enterradas y que ni extorsionaban, ni secuestraban, ni visitaban otras zonas del país, ni hablaban de comunismo ni de tomarse el poder por las armas. A un grupo de menos de 100 campesinos les hicieron una ofensiva militar llamada plan LASSO con unos 10000 soldados y con la dirección de la inteligencia militar americana. Después de un cerco militarmente inconcebible y políticamente injustificado esos campesinos lograron “burlar milagrosamente” ese cerco y comenzó una guerra que garantizo a los planificadores de nuestra desgracia una guerra que completa más de 50 años y que ha servido para tres cosas. Primero nos introdujo en una carrera loca de endeudamiento externo impagable. Segundo fragmentó nuestro territorio en parcelas en donde dominan los grupos paramilitares, guerrilleros y el propio estado. Hay quienes señalan el 35%, el 35% y el 30% del territorio de Colombia como de ocupación por esas fuerzas. Tercero implantó la corrupción como una forma normal de vida dentro del estado Colombiano. Hoy en día tenemos un estado al borde del colapso que depende del dinero de le preste el Fondo Monetario Internacional y los organismos multinacionales de crédito y asociado al narcotráfico que ha penetrado todas las esferas de la vida nacional y que es el sostén de nuestra economía porque la agricultura y la industria de Colombia no corresponden a lo que se necesita para sostener el país que tenemos. Basta echar un vistazo a la zona cafetera en donde se ve una exuberancia y hay almacenes de cadena similares a los europeos y, francamente, el café desapareció y no hay un renglón nuevo que pueda señalarse como responsable de esa bonanza. Se nota un lavado de activos a granel y una connivencia con el narcotráfico generalizada en nuestra sociedad. Las autoridades civiles y militares, hace mucho rato, están permeadas por el tráfico de estupefacientes y aunque es una realidad absolutamente evidente, oficialmente se niega y nadie habla de ella.

La subversión cultural se evidencia desde la aplicación del Plan Básico de las Naciones Unidas, el recorte sistemático a la educación pública y el mantenimiento de nuestras universidades en un freno que no les ha permitido pasar de los niveles de pregrado y son muy pocas las que ofrecen programas de doctorado que permitan el inicio de una investigación científica y una independencia tecnológica y, en muchas, sus enseñanzas tecnológicas están al nivel de comienzos del siglo xx. Paralelamente a eso estamos formando profesionales, en gran medida, afectados por el consumo de drogas.

En la agricultura el grupo Monsanto y otros se apoderaron de las semillas nuestras y las reemplazaron por transgénicas al punto que si un campesino quiere sembrar maíz, tomate u otras tiene que comprarle a Monsanto o a Dupont. La soberanía alimentaria desapareció.

Si al estado colombiano se le cortaran los empréstitos y el tráfico de drogas se desplomaría como un castillo de naipes y la hambruna permitiría desmontar todas las conquistas laborales e imponer un régimen de esclavitud que todo mundo agradecería ya que todos estarían dispuestos a hacer lo que dijeran los que trajeran un mendrugo de pan.

Este pequeño análisis de nuestra realidad es coincidente con otros países que están al borde del colapso, como Méjico o Centroamérica y que estuvieron al borde de ese colapso como Argentina en donde el corralito puso de rodillas al país y en donde si no se hubiesen quitado el problema de la deuda externa de encima ya hubiese desaparecido como nación. Algunas tesis de conspiración mundial expuestas, de diferente manera, en tres trabajos permiten hacer creíble que la economía del mundo que reposa en manos de menos de 300 personas tenga un estado mayor o gobierno mundial oculto, antidemocrático y causante, a propósito, de la crisis mundial. El libro LOS SECRETOS DEL CLUB BILDELBERG del autor canadiense Daniel Estulin, comentado recientemente en dos ruedas de prensa por el dirigente cubano Fidel Castro Ruz, LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SION escrito por M. Jouin de quien no se tienen referencian biográficas y un libelo recogido en Cartagena de Indias titulado CÓMO SE DESMONTARON LOS PAISES COMUNISTAS al parecer escrito por un historiador costeño y quien utilizó el seudónimo de William Blake nombre que corresponde a un pintor clásico de Estados Unidos, han servido para evidenciar que hay un plan a nivel mundial con propósitos oscuros y sombríos para el género humano.

Volvamos a señalarlo Colombia depende de dos cosas: del narcotráfico y del crédito externo. Si se cortan el país colapsa.

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