Intervención Guillermo Teillier

En el lanzamiento del XXIV Congreso Partido Comunista de Chile, en un Teatro de la Universidad de Chile.

Ya casi todos nuestros invitados han sido saludados. Yo les digo: gracias por venir.

Aquí están presentes dirigentes de células, de comités comunales y yo quiero saludarlos a ellos, y también la presencia de la Juventud Comunista en esta sala.

Abrimos las puertas del XXIV Congreso Nacional de nuestro partido, con dirigentes de base, con aliados, con amigas y amigos, en este recinto que se nos hace insuficiente para contenerlos a todos.

Esperamos que la clausura de este proceso de discusión de nuestra política y de elección de nuestras autoridades a todo nivel, que comienza hoy y termina el 15 de diciembre, la podamos realizar en un espacio que pueda contener a gran parte de los miles de militantes, adherentes y amigos que participaron en el congreso.

Quiero señalar de inmediato que por primera vez después de 36 años realizamos un congreso con la presencia de diputados comunistas, elegidos por la voluntad del pueblo expresada en un pacto instrumental entre el Juntos Podemos y Socialistas Allendistas con la Concertación. Creo que debemos felicitarnos por este hecho que habla del éxito de nuestra política.

Al mismo tiempo, es el primer congreso desde el término de la dictadura que realizamos con la derecha en el gobierno y la Concertación en la oposición. Son hechos que no podemos soslayar de nuestro análisis, así como tampoco podemos dejar de lado la ocurrencia del terremoto y tsunami que ha causado tanta devastación en gran parte de nuestro país.

Y como pareciera que la desgracia no viene sola, hoy mismo estamos con el alma en un hilo, pendientes de la suerte de 33 trabajadores de la mina San José de Copiapó.

Quiero decirles que el secretario general y diputado Lautaro Carmona no se encuentra en este acto porque ha permanecido todas estas horas de angustia para los familiares de los mineros, en el lugar mismo de la tragedia, junto a la senadora Isabel Allende. Hemos estado en permanente contacto. Lo principal ahora es que se hagan todos los esfuerzos por salvar las vidas de quienes están atrapados en la mina, pero es imprescindible que la Cámara de Diputados establezca una comisión investigadora, independientemente de las acciones judiciales que emprenderán seguramente los familiares.

Aunque consideramos positivo que el presidente de la republica haya interrumpido su viaje por Colombia para ir a Copiapó, llama la atención que no haya conversado con el conjunto de los familiares y que tampoco haya invitado a los diputados que ahí se encontraban presentes.

Esperamos que esto no sea un signo de una debilidad del estado para actuar con toda la energía que se precisa para cambiar, para investigar, y segundo para legislar pronto para cambiar la forma como son tratados los trabajadores en los centros mineros de nuestro país.

Tanto el terremoto como esta desgracia minera dejan al descubierto la injusticia social, las desigualdades, la falta de derechos laborales, la inseguridad en el trabajo, la precariedad del sistema económico. La última encuesta CASEN ha corroborado el crecimiento de la pobreza y la profunda brecha de desigualdad que separa a los más ricos, del conjunto de la sociedad y en especial de los más pobres.

El terremoto y tsunami afectó a todo el país. La posterior presencia solidaria y la actitud positiva de instituciones y en especial de jóvenes voluntarios y de miles de chilenos, no nos puede sustraer del hecho de que la catástrofe demostró dramáticamente la precariedad de un sistema institucional, económico, político y militar que simplemente se quedó pasmado ante la tragedia natural. Nos quedamos sin energía eléctrica, sin comunicaciones, con enormes dificultades y demoras en el transporte y con informaciones erradas sobre el peligro que acechaba desde el océano.

Chile es el país más sísmico del mundo, en cuyo territorio se ha liberado el 48% de toda la energía que han provocado los terremotos en el mundo entero, desde que existe registro de ellos.

No se pueden permitir más improvisaciones en la construcción de edificios y viviendas, puentes, hospitales, escuelas, en las faenas mineras, en los tranques de agua o relaves de minas. Ya no es posible ser indiferentes ante lo que puede ocurrir en los bordes costeros, porque tarde o temprano estos fenómenos se van a repetir en uno u otro lugar.

El Estado tiene la obligación de prevenir al máximo los posibles peligros que provienen de las entrañas de la tierra. Es una obligación contar con los especialistas que sean necesarios y con la última tecnología disponible. Las empresas privadas deben ser obligadas a cumplir con todas las normas de seguridad.

Con todo, lo más grave es que el gran sismo profundizó las ya grandes carencias sociales y desigualdades que existen en Chile. Chile entero se empobreció aún más de lo señalado en la encuesta CASEN, mientras el nuevo gobierno ha sido incapaz de llevar adelante una agenda social y económica para enfrentar la crisis en su globalidad.

Según la OIT, 90.000 personas perdieron su fuente de trabajo; según el mismo gobierno, 120.000 empresarios PYME quedaron afectados y esperan solución. Doscientas mil familias perdieron su vivienda y esperan la reconstrucción. A esto hay que agregar 600.000 trabajadores cesantes, cientos de miles de pobladores y allegados sin vivienda en el resto del país, a muchos de los cuales se les suspendió el subsidio ya adquirido. Más aún, casi 3.000 trabajadores han sido despedidos de la administración pública, se ha recortado drásticamente los presupuestos regulares de la nación, los municipios se sienten con el agua al cuello y las regiones se sienten cada vez más postergadas.

No nos alegramos por esto, no hacemos política con la desgracia del pueblo, por ello hemos expresado nuestra disposición a colaborar con la reconstrucción, incluso con este gobierno de derecha, pero no vemos una política clara, de estado, y tampoco la ve el pueblo. Por algo las encuestas muestran un gobierno con el presidente a la baja, y por algo empiezan a surgir las protestas y anuncios de movilizaciones, porque hay descontento.

Hay descontento porque se han retirado los fondos estatales para hospitales públicos que, como ya se ha anunciado se van a concesionar traspasando su administración a empresas privadas. En los hechos, se avanza en la privatización de la salud. Por el mismo camino va la educación. Hay descontento porque en vez de arreglar el Transantiago, han subido los pasajes y están impagos y cesantes centenares de chóferes y al mismo tiempo está en suspenso la construcción de la línea 6 del metro. Hay incertidumbre ante los anuncios de privatización de activos de empresas del estado. Hay descontento porque se le aplica la ley antiterrorista al pueblo mapuche sin justificación. Vaya nuestra solidaridad con los jóvenes mapuches que se encuentran en huelga de hambre.

Hay frustración ante anuncios como la rebaja del 7% que se descuenta a los pensionados, porque hasta ahora los favorecidos son muy pocos. Lo mismo ocurre con el postnatal de seis meses.

El gran desafío de hoy

El pueblo siente que hay un continuismo decadente de lo más regresivo del modelo neoliberal.

Hay errores que se cometieron bajo los gobiernos de la Concertación que han dado pie a esta situación. Una gobernabilidad basada en una política de los consensos, acrítica y sin consistencia, ha permitido el triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales que marca un hito relevante que requiere una reflexión profunda.

La derecha ha crecido en influencia y poder, en todos los aspectos, favorecida por esta política de consensos, de acuerdos y negociaciones que comenzó cuando se inició la llamada salida pactada a la dictadura de Pinochet.

El Partido Comunista, aún advirtiendo los riesgos que entrañaba esa política votó y trabajó lealmente por que fuera elegido presidente de Chile Patricio Aylwin. Teníamos muy claro que eso significaba un paso muy importante en el desplazamiento de la dictadura.

Respaldamos su programa de gobierno porque considerábamos que si éste se cumplía, se aseguraría el camino de la democratización del país en muchos aspectos relevantes, aún cuando nosotros no éramos parte de ese gobierno.

Pero la verdad histórica es que tempranamente esa vía, ese camino democrático, se esfumó en lo esencial, y se abrió paso a un proceso que aunque positivo en muchos aspectos no fue capaz de cumplir con las expectativas de la mayoría del pueblo, se estancó como transición a la democracia y por ello culmina ahora con la derecha en el gobierno y con una fuerte representación parlamentaria y en el mundo municipal.

Fue esa preocupación la que nos volcó a contribuir a la organización y lucha del pueblo y de los trabajadores, de manera persistente. Por ello es que nuestra compañera Gladys Marín, que puso tanto empeño en estos afanes, encabezó la propuesta a la Concertación, ya en 1996, de un pacto instrumental electoral para frenar el crecimiento de la derecha y abrir una brecha democratizadora con cambios al sistema electoral, por verdad y justicia a las violaciones a los derechos humanos, por un nuevo código laboral y por abrir paso a una nueva Constitución Política para Chile.

Esa misma idea política fundamentó el pacto instrumental que finalmente sellamos con la Concertación, 12 años después, en las elecciones municipales y parlamentarias pasadas, y que implicaron nuestra determinación de respaldar al candidato Eduardo Frei en la segunda vuelta presidencial en base a una plataforma de 12 puntos, que contiene ésas y otras coincidencias.

Creemos que sacar las lecciones de estos episodios de nuestro pasado cercano y tenerlas muy presentes, es condición básica para mirar el futuro y abrir un camino que haga posible que la mayoría democrática del país, que ha actuado dispersa, abra camino a un nuevo periodo democratizador y de justicia social para Chile, desplazando a la derecha del gobierno.

El desafío no es menor. La derecha controla el ejecutivo, domina en los medios de comunicación y tiene el respaldo de los grandes conglomerados económicos nacionales y transnacionales. Su política exterior pretende alinear a Chile con los países que en América Latina se inscriben en la contraofensiva norteamericana que busca revertir los avances democráticos de muchos países del continente en la última década.

En contraste, encontramos una oposición todavía fragmentada. Una Concertación que recién empieza a recuperarse de su derrota electoral, bregando por salir de una profunda crisis que se proyecta hasta sus bases, y también nosotros y una izquierda que todavía no alcanza el volumen que pueda permitirle incidir más amplia y profundamente en el conjunto de la sociedad chilena.

Ninguna de las fuerzas que ha declarado ser oposición, puede lograr por sí misma el objetivo de una victoria sobre la derecha.

Este enorme desafío es posible abordarlo sólo mediante una amplia convergencia de fuerzas políticas y sociales, ojala más allá de la Concertación y el Juntos Podemos, que desde ya se propongan avanzar en un proceso conducente a tal objetivo.

Es más, no basta sólo la unidad y proponerse derrotar a la derecha. Es vital, por la experiencia vivida hasta hoy, determinar con claridad el rasgo distintivo del nuevo gobierno que propiciamos, respecto de gobiernos precedentes. Se hace imprescindible incorporar las transformaciones de fondo y las correcciones necesarias para lograr la adhesión de la mayoría del país.

Pensamos que todo este proceso debe ser hecho de conjunto con las organizaciones sociales territoriales y con el movimiento sindical, acudiendo a los importantes llamados unitarios de la CUT, al fortalecimiento del Parlamento Social y Político, con la ANEF, la Confech, la Conupia, los colegios profesionales, las organizaciones ecologistas, la de pueblos originarios, las de mujeres, las de minorías sexuales, alcaldes, concejales, el mundo de la cultura y otros sectores organizados, aunque sin agotarse en ellas. La nueva situación y la mayoría nacional que se requiere para resolver la coyuntura en favor de la democracia, exigen una amplitud y diversidad social organizada mayor que la que ha sido posible conformar hasta ahora.

Tal vez el llamado “acuerdo” de la comuna de Penco. Yo no sé si ustedes están informados pero ha salido sobre todo en El Mercurio: en esa comuna el Juntos Podemos y la Concertación firmaron un acuerdo en donde se comprometen a unir sus fuerzas en la próxima elección de alcalde porque en la elección pasada entre el Juntos Podemos y la Concertación sobraban votos parta elegir alcalde pero como fueron separados ganó la derecha. Y este acuerdo fue reafirmado con la firma del ex presidente Eduardo Frei y también fue respaldado por la ex presidenta Michelle Bachelet. Decimos que tal vez sea un precedente de un acuerdo necesario para todo el país, que por cierto deben refrendar las directivas nacionales de los distintos partidos políticos que participen porque éste es un acuerdo de carácter nacional e indudablemente tendremos que estudiarlo comuna por comuna.

Constitución Política y fin al Binominal

Sin duda que hoy es una tarea principal en el plano político una reforma constitucional que modifique el sistema electoral binominal. El binominal es un verdadero “cerrojo” para la democracia. Basta pensar en el drástico cambio de universo electoral que se avecina con la inscripción automática, que no se sentirá representada por esta ley perversa.

Por ello se pone de relieve en esta construcción unitaria la necesidad de continuar desarrollando un potente movimiento juvenil en el país, tarea que ocupa los mejores esfuerzos de nuestras queridas Juventudes Comunistas, que ha mostrado frutos concretos y que se dispone a desplegar mayores esfuerzos por la unidad y la lucha de los jóvenes, los que desde luego saludamos y valoramos profundamente.

Tampoco olvidamos el derecho a voto de los chilenos en el exterior y le decimos: sin condiciones, señor presidente de la republica, derecho a voto a todos los chilenos en el exterior.

Para nosotros, en este camino son importantes los acuerdos con el PRSD y el PRI y también con sectores independientes en el parlamento, diputados y senadores, para luchar por una reforma electoral y proponer al país leyes y acuerdos por el bien de las mayorías.

Es esencial una reforma de la legislación laboral, una nueva regulación de las relaciones entre trabajadores asalariados y empresarios, porque la Constitución que nos rige fue hecha a medida del capital transnacional y de los abusos patronales, las prácticas antisindicales y la fragmentación de las organizaciones de los trabajadores.

Verdad y Justicia continúa siendo un principio que debe inspirar la acción de las fuerzas democráticas en nuestro país. Es un gran triunfo de las agrupaciones de derechos humanos y de gran parte de la oposición el lograr la negativa del gobierno a indultar a violadores de derechos humanos.

También es una necesidad una ley integral para la tercera edad.

En el plano económico, la democracia chilena requiere de un Estado con fuerte presencia reguladora e interventora y con capacidades de cautelar y explotar las riquezas básicas no renovables.

Está en debate la necesidad impostergable de obtener que las grandes transnacionales que explotan nuestro cobre aporten más al presupuesto nacional.

Nosotros, junto a la Concertación, rechazamos el Impuesto Específico a las utilidades de las transnacionales del cobre, mal llamado royalty, que propuso Piñera, porque no significaba ingresos mayores en el largo plazo y prolongaba la invariabilidad tributaria que viola la soberanía nacional sobre fijación de tributos y la propiedad constitucional de los yacimientos.

El mismo presidente Piñera declaró hace unos días que “la industria minera que está teniendo un boom extraordinario de precios y utilidades tiene que contribuir más a la reconstrucción y el desarrollo del país”. En esto tiene razón. De lo que se trata es de pasar de las palabras a los hechos.

Nuestra propuesta concreta y nuestra disposición a discutirla es simple e inmediata: es establecer un verdadero royalty de 10% sobre el valor del cobre fino exportado y los subproductos que contienen los concentrados. Se trata de una suma igual a la que Codelco entrega hoy para las FF.AA.

Es una propuesta justa, dado que hoy por cada tonelada de cobre exportada, considerando todos los subproductos, Codelco establece ingresos de 9.820 dólares, mientras que las empresas privadas declaran por lo mismos productos 6.629 dólares. Es decir, 3.190 dólares menos.

Un royalty de esa naturaleza lograría ingresar al presupuesto no menos de 2.500 millones de dólares anuales, que se emplearían en la reconstrucción y el desarrollo del país considerando de manera especial a las zonas mineras por el inevitable agotamiento de las minas.

Muchos han hablado de que Chile en 10 años más será un país desarrollado. Lo hemos escuchado decir al presidente Piñera y lo hizo en declaraciones el ex presidente Ricardo Lagos. Nosotros decimos: si no hay cambios respecto de las políticas del cobre hacia las grandes mineras trasnacionales, no habrá desarrollo posible del que se está hablando.

En el plano regional, el sentimiento de rechazo a la centralización existente, muy extendido en regiones, es legítimo y debe ser atendido.

Los asuntos de género y los temas de medioambiente forman, sin duda, parte esencial de una agenda democratizadora.

Los pueblos originarios, cuyas legítimas demandas son autodeterminación, autonomía y territorio, reivindicaciones, que hemos hecho nuestras, deben tener reconocimiento en una Constitución que defina a Chile como un país plurinacional.

Aprovechamos de entregar nuestra solidaridad también para el pueblo Rapa Nui, que se encuentra luchando por sus derechos en estos días.

Es imperioso superar la hegemonía cultural de la derecha, expresada en la concentración del control de los medios de comunicación social, la privatización de las universidades y centros de educación superior, media y básica, transformados en forma sistemática y sostenida en instrumentos para la reproducción de un sujeto funcional al individualismo, la despolitización y la sumisión a la injusticia.

La lucha por el pluralismo informativo, contra la privatización del conocimiento y el lucro en la educación, es imprescindible para abrir paso a la soberanía nacional, el rescate de nuestra identidad y el desarrollo de una cultura democrática.

En este punto me permito felicitar a las Juventudes Comunistas y de la izquierda por los grandes triunfos que han obtenido en grandes universidades y también por unificar a los profesores del Partido Comunista, del Partido Socialista y otras fuerzas de la Concertación por haber llegado a un acuerdo para enfrentar las elecciones del Colegio.

Cada vez se pone más en juego la capacidad del neoliberalismo globalizado para resolver los asuntos básicos de la población. De de la crisis global emerge una clara amenaza a la paz mundial. En EEUU hay sectores que no ven otra salida a su crisis que no sea la imposición de la fuerza, como tan claramente ha sido expresado por el comandante Fidel Castro. En este contexto Chile debiera unirse a la perspectiva y los esfuerzos que realizan los pueblos y gobiernos de naciones de nuestra América que intentan caminos de independencia nacional y profundización democrática, y abstraerse de las campañas de manipulación ideológica y agresión económica, como en los casos de Cuba y Venezuela así como Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros países, que también vienen desde territorio norteamericano.

Hay intentos de sectores reaccionarios de establecer barreras irreconciliables entre nuestros países para hacer fracasar los acuerdos de integración, como UNASUR, y trasladar esas disputas al interior de nuestros países para dividir a las fuerzas democráticas y progresistas. Acordémonos que este tema fue uno de los elementos que en su tiempo posibilitó el golpe de estado en Chile. Los intentos de transformar a nuestro país en una plataforma de agresión constante a Cuba y Venezuela, más que influir en Cuba y Venezuela y en otros países están dirigidos a dividir a la oposición en Chile.

Por de pronto decimos que no caeremos en ese tipo de provocaciones y que mientras tanto nos parecen fuera de lugar las acusaciones de fraude en las elecciones venezolanas que se han realizado en este ultimo tiempo y que han sido observadas por las Naciones Unidas y por otras organizaciones. Y respecto de la imposición del bloqueo económico de EEUU sobre Cuba, estamos con el pueblo cubano.

Un Partido Centenario

Compañeras y compañeros:

Los comunistas somos parte de Chile y de los chilenos. Constituimos una organización política de los trabajadores y las trabajadoras, en la que encuentran también un espacio de realización de su vocación democrática pequeños y medianos empresarios, las mujeres dueñas de casa y los adultos mayores, los(as) jóvenes estudiantes, profesionales, los(as) intelectuales y artistas, los pueblos originarios y todos quienes, desde la diversidad social, luchan por un mundo mejor, por los derechos humanos y por la paz. Nos sentimos orgullosos de nuestra lucha centenaria en defensa de los derechos del pueblo trabajador, de sus hermosas tradiciones y de la cultura universal.

Hemos sido activos participantes en la construcción de nuestra República Bicentenaria por casi cien años, los mismos de nuestra existencia, en todas sus dimensiones. Desde el siglo XX hemos sido protagonistas en los hechos históricos que marcaron el progreso social, económico y cultural de Chile.

La democracia y el socialismo han sido nuestro norte. Luchamos contra la dictadura de Ibáñez y fuimos parte del breve pero fecundo gobierno de Pedro Aguirre Cerda. La traición de González Videla, que nos llevó a la ilegalidad por una década, no pudo impedir que nuestras demandas pasaran a ser las exigencias de todo un pueblo movilizado por sus derechos, que en pocos años logró una gran victoria junto al presidente Salvador Allende, cuyos logros históricos, como la nacionalización del cobre y su ideario político y social perduran en la conciencia y voluntad de lucha de los chilenos y que, en diversos países, sirven de sustento a la emancipación de sus pueblos. Nos jugamos por entero, en la primera línea, contra la dictadura oprobiosa de Pinochet y los conspiradores civiles y militares que la provocaron, contribuyendo decisivamente a su derrota.

La exigencia popular que abrió paso al pacto electoral instrumental entre el Juntos Podemos y Socialistas Allendistas con la Concertación, y la lucha por cambios institucionales nos han llevado de vuelta al Parlamento después de 36 años de ausencia. Recordemos que a la fecha del golpe teníamos 25 diputados y 9 senadores.

Reconocemos en nuestra trayectoria el legado de militantes, mujeres y hombres, que nos han abandonado físicamente en el último período, pero cuyos nombres permanecerán ligados a las más nobles causas del pueblo de Chile. Recordamos a nuestros queridos compañeros miembros del Comité Central de nuestro partido: junto a Gladys Marín, Patricio Bunster, Javier Chávez, Volodia Teitelboim, Italo Rojas, Manuel Cantero, Luis Corvalán.

Y si ustedes me permiten, yo quisiera mencionar también a una persona de otro partido: Pedro Sandoval, un concejal socialista de la izquierda que lealmente se la jugó por pacto instrumental. Para todos ellos, yo no pido un minuto de silencio, sino un minuto de aplausos.

Nuestro congreso es una instancia privilegiada, la más importante, para permitir la expresión creadora del intelectual colectivo que debe ser en todo momento constructor de nuestra línea y realizador de su concreción en el seno del pueblo. Nuestros intercambios desde los congresos de célula hasta el Congreso Nacional deben constituir una gran escuela de formación que enriquezca a cada militante y potencie la actividad de todos los organismos del partido y de su entorno. Sesiones de nuestro congreso pueden y deben abrir espacio a amigos y simpatizantes, también a aliados reales y eventuales que conozcan de nuestra perspectiva estratégica y de las tácticas que el congreso defina y enriquezca. También están invitados todos nuestros amigos, representantes de todos los organismos, muchos de ellos que avanzan hacia el socialismo de diversas formas.

Comprometámonos a convertir nuestro Congreso Nacional en un evento que abra camino a un porvenir distinto para nuestro pueblo.

¡Viva el Partido Comunista de Chile!

¡Mil veces venceremos!

Lease tambien.. .Documento del XXIV Congreso del Partido Comunista, mas acercamiento hacia la concertación.

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2 respuestas a Intervención Guillermo Teillier

  1. Ximena Pino dijo:

    Un tema interesante, digno de debate, debida atención y seguimiento. No comentaré mucho, o en detalle, pues estoy un tanto al margen de toda la situación chilena, sin embargo, por lo que valga, daré una opinión, como fiel lectora de este medio informativo. El Partido Comunista Chileno, me es de respeto y admiración, ha sido un partido del pueblo, ha estado con el pueblo y, como sea, ha velado por el pueblo. A diferencia de otros partidos comunistas de américa latina, que, en mi parecer, han resultado ser un puñado de neo-intelectuales burgueses, que no están dispuestos a partir el pan con alguien q’ no sea de su condición social.
    Suena interesante, prometedor lo que se propone en este congreso. Se tocan temas y situaciones vigentes y relevantes a la realidad chilena actual y mundial. Por cierto no se puede existir solo, no se puede trabajar solo, no se puede pretender ser la única vanguardia, cuando existen otras corrientes, q’, tal vez, tengan similitud en puntos de una plataforma de cambios sociales y políticos en esencia. No obstante, me preocupa en cómo se efectúe esta ‘alianza’. Que no se claudique mas, q’ no se comprometan mas los derechos inalienables de nuestro pueblo, y velar por el verdadero futuro de la humanidad, que está muy amenazado y vopuleado por los q’ protegen los intereses de los q’ ‘gozan’ del poder, q’ usurpan las riquezas naturales, q’ le pertenecen a la madre tierra, q’ son prestadas al humano para q’ exista nada mas, no para que profite de ellas. No olvidemos q’ el verdadero futuro de toda sociedad son los niños – éstos son los q’ nacen inocentes y el ‘hombre’ los corrompe [de acuerdo a Rousseau].
    Principalmente, quisiera q’ se recuerde el proceso de la Unidad Popular. Este, se debe analizar con un sentido muy auto-crítico, rescatar lo bueno y bello q’ tuvo, pero reconocer los errores, que costaron el gobierno, la vida del inmortal Allende y tantos otros, aparte de una secuela de consecuencias, que aún no se sanan, y hacen daño.
    Todo sea por luchar por una verdadera justicia social, por una verdadera alternativa al capitalismo, por un verdadero socialismo, a nuestro estilo, de acuerdo a nuestras necesidades y realidades.
    La lucha continúa……….

  2. Ximena Pino dijo:

    Pensando en un bien común, y en lo ‘bonito’ q’ está escrito este discurso, consideré q’ una alianza pueda ser positiva, Sin embargo, re-leyendo con detenimiento, me retracto. El PC apoyó la campaña de Aylwin, de Freí, ¿para qué? solo para ser parte de todo un circo politiquero, burlado realmente. Apoyando plataformas lejos de las q’ el PC solía plantear, plataformas lejos de los genuinos intereses del pueblo. Las cúpulas siguen haciendo politiquería a su gusto, sin respetar la inteligencia e intereses de las masas. Hay q’ revisar la plataforma de lucha del PC, entonces. ¿Han abandonado el socialismo? pues la Concertación no tiene ni nunca tuvo tal proyecto.
    Una situación delicada y triste que se den alianzas sin toman en cuenta al pueblo. nada nuevo, realmente. ¿En qué queda luchar por la verdadera justicia?, ¿en qué queda cambiar la constitución que dejó el dictador Pinochet? – Al hacer nada, se legitima esa constitución y todo lo que ello implica, que no favorece al pueblo de Chile en nada.

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