Los muertos de Pinochet en Copiapó no salen en la televisión

Familiares de desaparecidos celebran el procesamiento de Pinochet en 2001. / REUTERS

Patricio Negron
Octubre 17, 2010

Consiguieron salir los 33 mineros de San José tras 69 días de entierro, pero en el desierto de Atacama que se los tragó hay más historias, la de los desaparecidos de La caravana de la muerte, el escuadrón de asesinos que dirigido por el general Sergio Arellano Stark mató en octubre de 1973 a 96 personas sin juicio ni sentencia, al capricho del dictador Pinochet, con el fin de dar escarmiento y ejemplo. En Copiapó, donde se arremolina la prensa mundial para asistir a la salida de los primeros dados de alta, se asesinó a 16 personas, tres de ellas siguen desaparecidas. Le supera Calama, con 26. Hubo más en Valdivia (12), Curicó (dos), Linares (cuatro), Cauquenes (cuatro), La Serena (15), Antofagasta (14) y Arica (tres).

Pertenece a la época más siniestra de Chile, sobre la que cayó un manto de silencio. Entonces no había focos, ni retransmisiones televisivas en directo ni emoción planetaria.

Los casos de Benito Tapia, Antonio Maguindo Castillo y Ricardo Hugo García, los desparecidos de Copiapó, junto a los de Calama, sirvieron para procesar a Pinochet. El dictador que tanto había trabajado por labrarse un lugar en su historia quedó descabalgado gracias a un juez español y el empeño de un abogado, Joan Garcés, amigo de Salvador Allende. Pinochet cambió la eternidad de los héroes de la patria por la de los asesinos en masa. Hoy está donde debe: en la historia de la infamia.

El caso del desaparecido de Copiapó Ricardo Hugo García es una metáfora de la transición chilena. Amigo de juventud del que después sería presidente socialista, Ricardo Lagos, le sirvió de bien poco ese vínculo pues este no movió un dedo por su memoria ni la de los otros, recuerda Gervasio Sánchez en conversación con Aguas Internacionales. El fotoperiodista español es uno de los que más y mejor ha documentado la tragedia en su libro La caravana de la muerte: las víctimas de Pinochet.

El rostro de la muerte: Arellano Stark.

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A PROPOSITO DE LA TELEVISION Y EL RESCATE DE 33 LOS MINEROS

Luis Alberto Undurraga Silva

Según cálculos de Universal McCann y Hill & Knowlton:
Cobertura del rescate minero equivale a una campaña de imagen país de hasta US$ 2.000 millones

Esto, sin contar los efectos que ya se ven en las inversiones, comercio y en la visión de Chile como un país serio, eficiente y con alta tecnología. Una campaña publicitaria con la exposición en TV, portadas de diarios, internet y radio como la que tuvieron los mineros costaría entre US$ 1.000 millones y US$ 2.000 millones.

Equipo Economía y Negocios

Es un duro con las empresas y con los gobiernos. El polémico documentalista de Estados Unidos Michael Moore comentó a propósito del rescate de los mineros en Atacama:”la próxima vez que tengamos un derrame en el Golfo de México, llamemos al Gobierno de Chile. Sabrá qué hacer”.

La imagen del país salió fuertemente beneficiada con la operación de rescate de los mineros. Conseguir tal posicionamiento por otras vías habría significado un desembolso grande de recursos: Según Universal McCann (UM), una campaña de estas dimensiones para acrecentar la imagen de Chile en el mundo podría costar entre US$ 1.000 millones y US$ 2.000 millones.

Esto, sin considerar los efectos posteriores en el turismo, comercio, inversiones y la imagen de Chile como un país eficiente y serio (ver nota relacionada). La cifra de retorno para el país puede llegar incluso a los US$ 3.000 millones.

Los cálculos

El rescate minero llegó a 1.000 millones de personas, en horario prime de los principales noticiarios del mundo (lo más apetecido por los avisadores) y en la primera página de los principales diarios y sitios de internet del planeta. También abarcó mercados sofisticados y caros para el avisaje como lo son Asia, Estados Unidos y Europa, explica Martín Osorio, gerente general de Universal McCann.

Tales características permiten pensar que el valor de una campaña de este impacto costaría como mínimo unos US$ 1.000 millones, inconmensurablemente más que los US$ 6 millones de presupuesto con que cuenta la Fundación Imagen País, que busca promover a Chile en el exterior.

La cifra es también hasta 100 veces mayor que el costo del rescate, que el Presidente Sebastián Piñera fijó en un rango de entre US$ 10 millones y US$ 20 millones. “Este es un efecto positivo de un hecho que no fue buscado”, acota Osorio.

En Hill & Knowlton, Estados Unidos, estiman que una campaña de esta naturaleza tendría en términos mediáticos un valor aproximado de hasta US$ 2.000 millones.

El despliegue de las cadenas internacionales de mayor renombre requirió de una alta inversión. La BBC inglesa, por ejemplo, destinó US$ 160 mil, monto que según diarios de ese país pondría en peligro la cobertura de otros eventos internacionales.

Otro ejemplo: La televisora CNBC encargó un estudio sobre las ganancias que obtuvo la marca Oakley por la aparición de los mineros con sus gafas especiales, donadas para protegerlos de la luz tras 70 días de encierro. El reporte informó que la marca se ahorró en publicidad US$ 41 millones.

Efectos concretos

La red de tiendas especializadas en vino, Waitrose, vio aumentar en 25% la venta de vinos chilenos el día de la liberación de los trabajadores, según publicó el diario Daily Telegraph. “Efectivamente, el interés y la venta de nuestros vinos íconos se han visto positivamente impactados”, reconoce el socio de la viña Errázuriz, Eduardo Chadwick.

Incluso en Chile una feliz coincidencia vivieron dos emprendedores que buscaban financiamiento para desarrollar un proyecto de energía renovable con inversionistas españoles. Habían pasado meses de tratativas y la conferencia telefónica, el 13 de octubre, comenzó recordando el rescate de los mineros. Los españoles estaban admirados por los resultados conseguidos.

“Nos dijeron que hasta ese momento Chile era conocido como un país eficiente, pero que ahora éramos un ejemplo de eficiencia a nivel mundial”, asegura José Manuel Domínguez, uno de los emprendedores.

Las distintas oficinas de ProChile en el extranjero también han acusado recibo del impacto por el rescate. Autoridades y empresarios de todo el mundo han enviado felicitaciones, al mismo tiempo que ven con muy buenos ojos el trabajo efectuado por el país, explica el director de ProChile, Félix De Vicente.

Para José Manuel Lancha, director general de la Consultora Villafañe -que realiza el estudio de reputación corporativa Merco-, el proceso de rescate tiene las dimensiones para mostrar el éxito chileno al mundo. “Es un modelo de buena organización y respuesta en condiciones de extrema gravedad”.

Los gremios empresariales chilenos también ven un efecto favorable: “Este rescate valora el prestigio de Chile”, afirma el presidente de la Sofofa, Andrés Concha. “Es probable que haya nuevas inversiones”.

“Una buena imagen país ayuda al emprendimiento de formas muy variadas que van desde el interés por invertir en Chile hasta comprar productos chilenos y asociarse con proyectos nacionales”, dice el presidente de Asexma, Eduardo Moyano.
Simon Anholt: “Chile se ganó la lotería con los mineros”

Simon Anholt, uno de los expertos en “marca país” más reputados del mundo -ex asesor del gobierno de Bachelet en la materia-, estuvo pendiente del rescate de los mineros desde Sydney, donde ofrecía una conferencia. A su juicio, el impacto y el tratamiento de la noticia generarán buenos dividendos para Chile.

¿Cómo evalúa la cobertura internacional del rescate de los mineros?

“Fue muy positiva. Chile se ganó la lotería en materia de promoción, por desgracia, a expensas de la tensión y la angustia de los mineros y sus familias. El nivel de atención de los medios fue muy parecido al de los Juegos Olímpicos o la Copa del Mundo. Lo mejor es que todo el episodio le muestra al mundo que los chilenos son apasionados, pero no pierden la cabeza, que son emocionales, pero competentes y modernos, con fuertes valores familiares”.

¿Qué le pareció la estrategia de comunicación del Gobierno?

“Creo que el Presidente Piñera manejó esto muy bien. Tal vez a los expertos en comunicación -que saben cómo funcionan estas cosas- les pueda parecer un tanto manejado, pero estoy seguro de que a la gran mayoría de las personas en todo el mundo simplemente les resultó muy conmovedor e impresionante”.

¿Esta historia puede ayudar a fortalecer la imagen internacional de Chile? ¿Qué recomendaciones haría usted?

“Obviamente. Lo más importante es que el Gobierno aproveche la oportunidad para hacer grandes reformas a la industria minera, así como también para generar políticas de clase mundial que garanticen la seguridad de los trabajadores de muchas industrias. Chile tiene una magnífica oportunidad para demostrar su liderazgo mundial y no debería desaprovecharla”.
Wall Street también se rinde ante los 33: al alza en la imagen de Chile se suma posible impacto en las inversiones

Quienes siguen la economía chilena desde el exterior tampoco se escapan de esa ola de optimismo.

Uno de ellos es Arturo Porzecanski. Durante años fue un hombre que trabajó en Wall Street siguiendo los movimientos de los países emergentes. Ahora lo continúa haciendo desde su cátedra en la American University, en EE.UU. Desde allá comenta: “El rescate colocó a Chile en el radar no sólo de los inversionistas, sino también de las personas comunes y corrientes”.

“Esto ejemplificó ciertas cosas que hoy no se pueden dar por sentadas. Por ejemplo, la cooperación entre el Gobierno y las empresas multinacionales. Casi en los mismos días en que se estaba en esta labor cooperativa, se estaba discutiendo un alza de impuesto a las empresas mineras”, dice ilustrando la seriedad que desde los noventa acompaña el desarrollo económico local. “Porque el crecimiento, el mantener a raya la inflación son números que conocen unos pocos. Esto lo vio todo el mundo”, dice.

“En este momento en Estados Unidos, en que hay un grado de tensión entre el mundo empresarial y el Gobierno del Presidente Obama, escuché decir ‘qué lindo es ver que ante una tragedia más que buscar culpables, nacionalizar la mina, se arremangaron la camisa para trabajar'”, opina.

Otro observador privilegiado de la realidad latinoamericana es Walter Molano, de BCP Securities: “Pienso que el tema de los mineros le aporta mucho a profundizar la imagen de Chile ante la comunidad internacional. El hecho de que un país tan pequeño pueda armar los recursos necesarios para rescatar mineros atrapados en una mina tan lejos de la mira del mundo es algo que no muchos países están dispuestos a hacer”.

Cuenta que han ocurrido tragedias parecidas en Rusia y China, en donde los gobiernos no tienen la capacidad para sacar a los mineros. “El hecho de que Chile lo haya logrado habla de la tecnología avanzada del país, el nivel de sofisticación de sus ingenieros, la infraestructura y los recursos disponibles”.

De hecho, un punto que destaca Porzecanski es la capacidad del país de aceptar ayuda internacional. Según sus antecedentes, leyes proteccionistas norteamericanas impidieron una tarea más cooperativa de Estados Unidos con el mundo para contener el derrame de petróleo en el Golfo de México.

“En términos de logística y tecnología aplicada, Chile salió muy bien parado. La visión que en el mundo queda de Chile es muy, muy favorable”, recalca Tulio Vera, socio de Bladex Asset Management.

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Una respuesta a Los muertos de Pinochet en Copiapó no salen en la televisión

  1. Ximena Pino dijo:

    Reitero, que el rescate de los 33 mineros atrapados es algo hermoso, sin embargo es real, Chile mantiene esa mancha y página obscura en su historia -la de los desaparecidos y ejecutados, apresados y exiliados, que no se borrará mientras no haya verdad y justicia verdadera; mientras no haya un interés genuino por juzgar a los responsables de toda esa barbaridad que fue la dictadura de Pinochet. Muchos de esos responsables gozan de libertad, puestos de gobierno, son empresarios, etc.
    Incluso en el caso de los trabajadores mineros, afortunadamente hay ‘un final feliz’ del que hablar, pero esta situación debe recordarnos que la causa de esto fue, precisamente, la violación al derecho del trabajador, a la dignidad humana y del trabajador, abrieron la mina [de dueños privados] por amor al dinero, no importando que los que la trabajan son personas, que para alguien [madres, padres, esposas, hijos] valen como seres humanos. Que son trabajadores, que se ganan honradamente su diario vivir para alimentar, cuidar, educar a sus hijos, que, irónicamente, son ‘el futuro de Chile’.
    Que lo positivo de todo esto sea reivindicar los derechos de los trabajadores, y seguir exigiendo justicia, precisamente, por la dignidad de los asesinados por la dictadura, en Copiapó y diversos lugares del país – que eran hijos del pueblo, trabajadores, campesinos, cuyo ‘pecado’ fue luchar por sus legítimas reivindicaciones como clase social y laboral, por eso fueron asesinados.

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