Stalin fue un gran maestro, pocos hombres del siglo XX están a su altura

93 Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre

Michael Lucas
Editor

Traducción al castellano:
Ximena Pino

Stalin fue un gran hombre, pocos hombres del siglo XX están a su altura. Era sencillo, tranquilo y valiente. Rara vez perdía la compostura, ponderaba sus problemas poco a poco, tomaba sus decisiones con claridad y firmeza, sin caer en la ostentación o tímidamente privarse del lugar que le correspondía con dignidad. Él era el hijo de un siervo, pero se paraba calmadamente ante los grandes, sin vacilación ni nervios. Pero también conocía, y ésta era la mayor prueba de su grandeza, al hombre común, sentía sus problemas y siguió su destino.

Stalin no era un hombre de aprendizaje convencionales, sino que fue mucho más que eso: era un hombre de pensamientos profundos, leía con entendimiento y escuchaba con sabiduría, sin importar de dónde vinieran. Fue atacado y calumniado como pocos hombres de poder lo han sido, sin embargo, rara vez perdió la cortesía y el equilibrio, ni tampoco permitió que los ataques lo alejaran de sus convicciones, ni indujeran a entregar sus posiciones que él sabía eran correctas. Como una de las minorías despreciadas por el hombre, primero puso a Rusia en el camino para conquistar los prejuicios raciales y hacer una nación de sus 140 grupos sin destruir la individualidad de cada uno.

Su juicio respecto al hombre fue profundo. Pronto vio a través de la extravagancia y el exhibicionismo de Trotsky, quien engañó al mundo, y especialmente América [Estados Unidos]. La actitud mal educada e insultante de los liberales en los EE.UU. hoy día, comenzó con nuestra ingenua aceptación de la propaganda embustera de Trotsky, que propagó por todo el mundo. En contra de ella estaba Stalin como una roca y no giró ni a la derecha ni a la izquierda, mientras continuaba avanzando hacia el verdadero socialismo en vez de la farsa que Trotsky ofrecia.

Stalin se enfrentó a tres grandes decisiones en el poder y las enfentó con magnficencia: En primer lugar, la problemática de los campesinos, luego el ataque de Europa Occidental, y luego la Segunda Guerra Mundial. El campesino pobre de Rusia fue la víctima menor del Zarismo, el Capitalismo y la Iglesia Ortodoxa. Sin embargo, los Kulaks rusos (grandes terratenientes) se aferraron tenazmente al capitalismo y estuvieron cerca de destruir la Revolución Socialista cuando Stalin corría el riesgo de una segunda revolución y expulsó a estos chupasangres rurales de los campesinos rusos.

Luego vino la intervención extranjera, la continua amenaza de ataques de las naciones occidentales – sólo interrumpida por la Gran Depresión capitalista- sólo para ser re-abierta por el Hitlerismo del Oeste. Fue Stalin quien dirigió la Unión Soviética entre Escila y Caribdis: Europa Occidental y los EE.UU. estaban dispuestos a traicionar y sacrificar a la URSS ante el Fascismo, pero luego tuvieron que pedirle ayuda a la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Un hombre de menor estatura que Stalin habría exigido venganza por el Acuerdo de Munich, pero tuvo la sabiduría de pedir solo justicia para su patria. Esto lo concedió el presidente Roosevelt de EE.UU, pero, Winston Churchill de Gran Bretaña, se retuvo. El imperio británico propuso primero salvarse asi mismo en África y en Europa del Sur, mientras que Hitler destrozaba a la Unión Soviética.

La apertura del Segundo Frente estaba siendo retrasada por el Occidente a propósito, pero Stalin presionó resuelto a seguir adelante. Corrió el riesgo de la ruina del Socialismo en la URSS con el fin de aplastar el fascismo de Hitler y de Mussolini. Después de Stalingrado y la derrota de los nazis alemanes, los líderes del oeste no sabían si llorar o aplaudir. El costo de la victoria de la Unión Soviética fue espantoso. Hasta el día de hoy, el mundo exterior no tiene idea de la tragedia, la devastación, la pérdida y sacrificios. Debido al firme liderazgo de Stalin en la URSS y en el mundo entero, surge una profunda admiración del pueblo por Stalin.

Luego vino el problema de la Paz. A pesar de lo difícil que esto fue para Europa, fue inmensamente más difícil para Stalin y los soviéticos. Los gobernantes del mundo odiaban/temían a la URSS y a Stalin y habrían estado más que dispuestos de ver la derrota total y el fracaso de este intento de construir el socialismo en la URSS. Pero temían las ambiciones de Japón en el Oriente, donde el Oriente y Asia tenían el control de las colonias. La diplomacia se impuso y Stalin fue elegido como la víctima. Fue llamado por Churchill y Roosevelt a una conferencia con el imperialismo británico representado por su bien entrenada aristocracia , y con la vasta riqueza y el poder potencial de América, representado por su líder Roosevelt.

Aquí Stalin mostró su verdadera grandeza! Nunca se encogió ni se pavoneó y nunca se rindió. Se ganó la amistad de Roosevelt y el respeto de Churchill. No esperó recibir ni adulación o venganza. Él era razonable y conciliador. Pero en lo que él consideraba esencial, era inflexible. Estaba dispuesto a resucitar la Liga de Naciones, la cual había insultado a la URSS. Él estaba dispuesto a ofrecer el poderío del Ejército Rojo para luchar contra Japón, a pesar que Japón no era amenaza para la Unión Soviética, pero podría ser la muerte para el Imperio Británico y para los intercambios económicos de América. Pero en dos puntos Stalin se mostró inflexible. El territorio que fue robado de la Unión Soviética debía ser devuelto a los soviéticos, pues había sido robado como una amenaza. Los Balcanes no debían quedar indefensos ante la explotación occidental para el beneficio de monopolio de la tierra. Los trabajadores y campesinos allí debían tener derecho a opinar en cuanto a su futuro.

Tal fue Stalin, el hombre que ahora yace muerto. Pero sigue siendo el blanco de chacales bulliciosos y de hombres maleantes de algunas partes del destemplado Occidente. Toda su vida J.V. Stalin sufrió continuos y elaborados insultos: se vió obligado a tomar decisiones amargas bajo su propia responsabilidad.

Su recompensa se da asi como el hombre común se pone de pié para solemnemente reconocer a un Gran Maestro – JV Stalin.

En Moscu, se vuelve a reinstalar imagenes del Gran Maestro de la Guerra Patria. Camadara V.J. Stalin. Moscu 2009

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