El Reformismo y el Oportunismo al servicio del orden burgués

Mario Sanscheff

La eterna contradicción entre revolución y reforma sigue siendo punto clave. La esencia de esta contradicción radica es si se lucha por realizar pequeños cambios, sin alterar la raíz de la sociedad, para hacerla menos injusta; o se lucha por destruir esta sociedad y levantar una nueva sociedad radicalmente diferente. Los reformistas no buscan transformar la sociedad capitalista sino solo mitigar los aspectos más injustos de la misma. Los reformistas no van a la raíz, se quedan en la superficie, solo son un parche que lo único que consigue es prolongar la agonía de la vieja sociedad. Los revolucionarios en cambio luchan por destruir todas las estructuras y aparatos del sistema actual para levantar un nuevo sistema radicalmente diferente del actual. Actualmente hay muchos reformistas que utilizan fraseología revolucionaria para tratar de confundir y estos son tan o más peligrosos que los que abiertamente se reconocen reformistas.]

El REFORMISMO es una ideología al servicio de la burguesía que tiene por misión contener, diluir y extinguir a todos los movimientos políticos, sociales y reivindicativos que se cuestionan el orden establecido.

La burguesía utiliza a los reformistas y oportunistas para penetrar en las direcciones de los movimientos populares y a través de ellos reconducir a los movimientos dentro de la legalidad burguesa por pequeñas cuotas de poder, manejándolos como barreras de contención ante cualquier levantamiento popular.

La revolución es contraria al reformismo, va a la raíz de los problemas y se dispone a extirparlos. No contemporiza con el capitalismo y el imperialismo, sino que busca su destrucción.

El poder burgués conforman un complejo social dominante que impone mediante diversificados medios el orden ideológico, con la “democracia”, la religión, la moral, el desempeño laboral, las instituciones del estado, etc., utilizando como enérgico elemento político al reformismo para enquistarse en las luchas de la clase obrera en todo periodo histórico, penetrando los movimientos políticos y sociales con mayor fuerza cada vez que el estado burgués se siente amenazado, desmovilizando, diluyendo, entrampando, confundiendo, manipulando, y arrastrando incluso a diversos sectores revolucionarios sin claridad.

La condición directa del reformismo radica justamente en el término que le define; reformar el sistema económico, político y jurídico del capitalismo, manteniendo las actuales condiciones de explotación. El reformismo varía en diferentes matices y discursos pero, en ningún caso, busca seriamente terminar con las condiciones desiguales de la sociedad, o avanzar en el proceso de la lucha de clases, sólo busca perfeccionar el estado burgués para que no colapse, con diminutas mejoras sociales para el pueblo dentro de los parámetros que busca la explotación para reproducirse de mejor manera. El reformismo que se presenta como un “amigo del pueblo” vende nuestra dignidad, identidad nacional, fuerza productiva y recursos naturales.

Los reformistas y oportunistas responden al llamado de alerta de las clases dominantes directa o indirectamente para posicionarse rápidamente en el movimiento social y encauzarlo hacia la conquista de las reformas necesarias que la burguesía esta dispuesta a ceder para la prolongación del sistema de explotación neoliberal.

Miles de hombres y mujeres honestos que creen en la conquista de la justicia social mediante una revolución social, han sido arrastrados al reformismo por esta lacra de oportunistas que busca su cuota de poder. Miles de compañeros caídos por la causa del socialismo, han sido negociados por puestecillos insignificantes pero lucrativos para quienes gozan de sus privilegios. Otros valiosos compañeros han caído indirectamente en el reformismo buscando eternamente la reivindicación económica para su organismo de base, sin atreverse en la lucha directa de clase hacia el socialismo, cayendo en un limbo paternalista que solo alarga la vida del estado burgués.

LA REVOLUCION ES EL ARMA PARA LA TRANSFORMACION SOCIAL

La revolución es el arma más peligrosa de la clase trabajadora y de todos los pueblos oprimidos, con la cual esta será el arma que transformará la sociedad en que vivimos. Esta transformación no es una simple reforma del orden establecido o reivindicación para aplacar los furores de miles de trabajadores hambrientos por mejoras, sino una verdadera destrucción del orden social que en la actualidad oprime y se burla de los oprimidos dejándoles en la más profunda miseria.

La revolución es contraria al reformismo, va a la raíz de los problemas y se dispone a extirparlos. No contemporiza con el capitalismo y el imperialismo, sino que busca su destrucción. Se entiende también que este proceso no puede hacerse por medio de votos. Solo la Guerra Popular, la movilización popular más combativa y consecuente, solo el pueblo alzado en armas y encabezado por organizaciones auténticamente revolucionarias puede llevarla a cabo. El capitalismo y el imperialismo no van a permitir que les arrebaten el poder por las buenas, electoralmente. Pensar en esto es la mayor de las ingenuidades. El poder obrero y popular se impone y se mantiene por la fuerza; no existe otro método.

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Una respuesta a El Reformismo y el Oportunismo al servicio del orden burgués

  1. Ximena Pino dijo:

    Muy acertado análisis. Hoy en día, particularmente, con la idea y creencia que la ‘guerra fría’ se acabó muchos creen que ‘no hay mas remedio’ que adecuarse al sistema capitalista y hacer reformas para hacerlo ‘mas democrático’, hacerlo parecer como el sistema único, nada mas que hay que ‘arreglarle’ algunas cositas para asi hacer creer al pueblo que tiene participación, voz y voto. Sin embargo, cada día, en diversos países, vemos cómo las leyes laborales son abolidas, reformadas, adecuadas para no perjudicar el status quo de las corporaciones. Por ejemplo, se mantiene el ‘derecho a huelga laboral’, no obstante, se cambian las leyes poniendo condiciones a los sindicatos/trabajadores de cómo se ‘puede’ hacer la huelga, quiénes pueden ir a la huelga con la excusa [por citar un ejemplo en norteamérica] de mantener “servicios esenciales” al público. Es decir, los trabajadores en el área de la salud, centros penales, de obras públicas, judicial y otros, son impedidos de ir a la huelga por ser denominados “servicios esenciales’. Con eso, manipulan al pueblo a pensar que los que están en el poder [gobiernos] tienen en cuenta ‘los intereses del pueblo”. Lo peor de esta manipulación es que nuestros sindicatos [que se han convertido en sincidatos amarillos] abalan y acatan este tipo de condicionamiento al derecho a huelga. Un derecho, que, no olvidemos fue logrado por la lucha de miles de trabajadores, obreros que hasta pagaron con su vida por las luchas laborales.
    Esto es por citar un ejemplo de tantas medidas manipulativas que se implementan día a día impunemente.
    Debemos continuar alertas y opuestos a este comportamiento reformista pues es así como el capitalismo/imperialismo logra mantener al pueblo oprimido y es su deseo de mantener a las masas acalladas.

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