Aniversario de la caida en combate de Miguel Enríquez

Esta nueva edición de “El Rebelde” sale a la luz bajo un contexto político nacional extraordinario

El Rebelde/La Coctelera

El gobierno de los ricos, a un año y medio de haberse instalado en el poder, se ve enfrentado a una situación inédita de movilización social en todo el país. Nuestros estudiantes, apoyados ampliamente por la sociedad y especialmente por los sectores más pobres de nuestro pueblo,batallan en las universidades, liceos y calles de nuestro país, contra un modelo educacional injusto y clasista; diseñado por la dictadura y perfeccionado brutalmente por la Concertación. Esemismo movimiento social y segmento etario, ahonda aún más el rechazo al modelo político de dominación, profundizando irreversiblemente la crisis de representatividad que arrastra el bloque dominante desde la segunda mitad del gobierno de Frei Ruiz Tagle.

Dentro del abatido y confundido bloque dominante, la Concertación se derrumba en medio de disputas internas, liderazgos conservadores y una creciente pérdida de representatividad. La coalición que gobernó veinte años sin mayores problemas sobre el pueblo y los trabajadores, hoy se desangra políticamente frente al rechazo de los sectores populares que abren lentamente los ojos a veinte años de traiciones y mentiras.

En otro plano, pero en el mismo lado de la vereda, la Alianza se encuentra acorralada entre los intereses populares de un movimiento social activo y los intereses históricos de su propia clase, quienes no cederán ni un acápite en sus intereses políticos y económicos. El gobiernopiñerista, populista y tecnocrático por esencia, se ve enfrentado a una contradicción política que amenaza la estabilidad del modelo de explotación. El gobierno necesita inyectar mayor flexibilidad al modelo de dominación, lo cual permitiría encauzar las demandas sociales dentro de los márgenes de la institucionalidad burguesa, apaciguando consigo al movimiento de masas. Pero esta apertura abriría serias posibilidades a transformaciones políticas sobre el régimen de dominación, las cuales se traducirían –inevitablemente- en reformas al modelo de explotación, reduciendo enormemente las utilidades y la tasa de ganancia de los sectores patronales, especialmente los dela Burguesía Monopólico-Financiera. El anterior escenario enfrentaría al gobierno contra la burguesía nacional y contrala UDI: partido que representa fielmente los grandes intereses del capital monopólico e imperialista en este país; friccionando aún más las tensiones inter-burguesas y debilitando a la fracción política en el poder. Pero si el gobierno no acepta ampliar y flexibilizar el régimen político de dominación, tendrá que enfrentar en las calles a un movimiento de masas que aumenta cada vez más el apoyo social y político entre el pueblo y los trabajadores, manteniendo -a la vez- un estado permanente de inestabilidad política e ingobernabilidad, lo cual pondría –necesariamente- en riesgo el modelo de explotación; sacrificando también, un potencial segundo gobierno dela Alianza. Esta situación mantendría el espiral ascendente de movilización social y popular, que se vería fortalecido, sumando más apoyo social y mayor radicalidad e intransigencia en su accionar.

De nuestro lado, el campo popular tiene amplias posibilidades de crecimiento en medio de las movilizaciones y luchas nacionales, abriendo posibilidades a conquistas sociales, económicas y políticas, que contribuirían a rearmar la conciencia de clase, e iniciar un proceso real de reconstrucción del Movimiento Obrero y Popular que aún no hemos puesto de pie en estos últimos veinte años de vaciamiento político, como también podría ayudar al fortalecimiento de las organizaciones naturales de nuestro pueblo, necesarias para el emprendimiento de luchas de mayor envergadura. Pero estas posibilidades se ven relativizadas por el liderazgo –indiscutido- del reformismo pequeñoburgués, el cual ve en el movimiento social -solo- una masa de maniobra electoral y canjeable ala Concertación-por cupos de alcaldías, diputaciones o potenciales ministerios, subsecretarias, etc. En ningún caso, el reformismo pequeñoburgués, ve en las movilizaciones del pueblo, una fuerza popular independiente que necesita madurar a posiciones clasistas y que en el mediano o largo plazo pueda y deba avanzar hacia la conformación de una Fuerza Social Revolucionaria que lleve adelante la lucha por la emancipación social, el poder popular y el socialismo en Chile.

En nuestro sector -la atomizada y fragmentada izquierda revolucionaria- nos encontramos aún en procesos embrionarios de acumulación ideológica, social y política, recomponiendo la fuerza perdida durante años de mala o nula conducción revolucionaria, a la vez que luchamos por superar el atraso teórico-práctico que no hemos logrado revertir durante las últimas dos décadas de estabilización de lucha de clases y de reflujo generalizado de las fuerzas populares.

Desde el MIR, sostenemos que en Chile se abre una nueva fase de la lucha de clases, caracterizado por la crisis de representatividad de los partidos políticos tradicionales, la crisis de legitimidad del modelo de dominación y por el cuestionamiento generalizado al modelo de explotación. Estas condiciones objetivas abren posibilidades reales a la clase obrera y a los pobres del campo y la ciudad, de desatar una crisis política profunda que golpeé el sistema de explotación-dominación diseñado y conducido por el bloque dominante.

Solo depende de nosotros: los revolucionarios consecuentes que luchamos junto al pueblo, transformar las posibilidades políticas concretas que se abren en esta nueva fase de la lucha de clases, en una realidad de alzamiento obrero y popular sin vuelta, que haga temblar los cimientos del capitalismo voraz y a los mismísimos dueños del poder y la riqueza.

! CON LA FUERZA DEL PUEBLO, LA LUCHA CONTINUA ¡

! A DESATAR LA CRISIS DE LOS PODEROSOS ¡

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

MIR de Chile


CINCO APUNTES DE CROQUERA, RETORNANDO A LAS PISTAS. (ALMA NEGRA)

1. Ayer cayó en combate Miguel Enríquez. En la cárcel donde estábamos los gendarmes no se atrevieron a desencerrarnos. Los reformistas, los quebrados y los maricones de siempre murmuraban que se lo tenía bien merecido, los vacilantes declaraban en miradas huidizas que Miguel no había hecho caso al buen juicio de los que sostenían que había que asilarse, salir del país. En nuestra calle, el Guajiro, el Chino Bertín y la gente de la carreta 21, incluido los dirigentes PC de Mademsa, hicimos un acto de homenaje y reivindicación política y de la consecuencia de Miguel. Fuimos celda por celda conversando con los otros prisioneros de guerra – como nos llaman – tratando de enfrentar a los que tempranamente tiraron mierda a la consecuencia de Miguel, pero ladinos y maricones al fin, ninguno dio la cara ni se hizo cargo de las murmuraciones ni de su desgraciado documento “Caballo de Troya” donde nos responsabilizan del Golpe de Estado y de la represión.

Hoy, igual que hace ya tantos años, estamos a un día después de la caída de Miguel. Descubriendo que Miguel era la síntesis de un grupo de dirección política y militar extraordinario, de un grupo que tuvo aciertos tremendos, pero también errores que nos han costado muy caro. Descubriendo que tras Miguel y esa dirección extraordinaria constituida por Bautista, por Edgardo, por Luciano, ya no tuvimos nunca más una dirección de esa estatura. ¡Que manera de faltarnos Miguel y ese equipo de dirección en los años posteriores! Seguimos porfiadamente ayer, anteayer, siempre. Pero no tuvimos las capacidades para contener, resolver y superar las crisis que posteriormente nos afectaron y que terminaron con nuestra organización atomizada, fragmentada, dispersa, con muchos de nosotros respirando amargura y resentimiento al quedarnos solos, sin más recursos que nuestra propia conciencia, mientras no pocos rehacían sus vidas, sepultaban para siempre la praxis revolucionaria asumiendo un común “fuimos” sin tener un común “somos hoy”. Y Miguel desde ese Cinco de Octubre, desde esa calle Santa Fé, señalándonos claramente lo que ya había afirmado sin duda alguna el Ché: “En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera…”

Miguel Enríquez murió el cinco de octubre para quienes quieren que él esté muerto. Para nosotros, Miguel Enríquez sigue vivo. Sigue vivo en su ejemplo, en su legado político, en la urgencia de construir alternativa popular y revolucionaria, en la certeza de que solo construyendo fuerzas reales sociales, políticas, materiales y militares avanzamos en una dirección estratégica concreta. Sigue vivo en la necesidad de asumir al enemigo como nos canta Silvio. En la cotidianeidad de construir realmente en cada escuela, población, fabrica o fundo la organización de los revolucionarios, de estar en las luchas por las reivindicaciones populares, en el ahora mismo, en el cotidiano.

Por eso Miguel está vivo en la generación de estudiantes que prefieren perder el año escolar a arrodillarse frente al poder, a doblegarse en una mesa de negociación, a aceptar migajas mientras el poder instala las leyes y nuevas cadenas para controlar a los que vienen de atrás luchando hacia el futuro.

Miguel no murió el cinco de octubre de 1974. Está vivo en Maura la estudiante del Darío Salas, en los cabros secundarios del cordón Periferia Norte de Santiago, está presente en la ACES, como los inmigrantes en USA, como los viejos de las caletas pesqueras que defienden su pesca, de los que luchan por el agua, como los mapuches recuperando tierras, como los deudores habitacionales colgándose de las plumas o grúas y en general entre todos aquellos que asumen que ”en esta lucha se nos puede ir la vida, pero la continuaremos hasta la victoria final….”

2. Tal como existe el 11 de Septiembre “chileno” y el 11 de septiembre “gringo”, tenemos también el 5 de Octubre de los “revolucionarios” y el 5 de Octubre de la Concertación conmemorando el “triunfo” del No y la instalación de la llamada “transición a la democracia”. Lo que tiende a ser leído como un “triunfo” de las fuerzas progresistas sobre las fuerzas de la dictadura.

Empero: ¿Es realmente un triunfo? ¿De quien? ¿Qué fuerzas sociales y políticas ganaron y que fuerzas sociales y políticas fueron derrotadas?
Concedamos que en la época en cuestión, pudieran haber existido personas, fuerzas políticas u organizaciones confundidas políticamente, creyendo que si, que efectivamente ganar el plebiscito era derrotar a la dictadura y avanzar….¿hacia donde? Concedamos que estaba poco claro en la época…..pero veinte años después, habiendo pasado cuatro gobiernos de la Concertación, podemos establecer con claridad meridiana el carácter concreto de la “salida política” que se estableció. Porque NO FUERON LAS CLASES BURGUESAS LAS DERROTADAS. Todo lo contrario, ya es un dato más que relevante que en el periodo de los cuatro gobiernos de la Concertación se profundizó el modelo neoliberal instalado por la dictadura, entregándose nuevos recursos a la voracidad del capital financiero e internacional, como el agua, carreteras, salud, educación, yacimientos mineros, costa y cuotas de capturas, incrementándose la brecha entre pobres y ricos, al punto que para los patrones y dueños del poder y la riqueza, los años de la concertación han sido sus años dorados. TAMPOCO FUERON LAS FUERZAS ARMADAS LAS DERROTADAS, ya que todas las leyes y proyectos impulsados bajo la Concertación bajo la lógica de “justicia dentro de lo posible” permitió no solo el rescate de Pinochet desde Londres sino el establecer altos niveles de impunidad y defensa corporativa de uniformados implicados en violaciones de derechos humanos, y económicamente la mantención de entradas económicas privilegiadas a las FFAA producto de las ventas del cobre.

Por cierto que si no fueron los burgueses ni las FFAA los derrotados, queda claro que los únicos derrotados en este proceso han sido el pueblo y los revolucionarios. Los revolucionarios porque sus organizaciones terminaron fragmentadas, dispersas, aniquiladas, y sus políticas condenadas durante largos años a radicarse en minorías explosivas, en colectivos, en sectas, en definitiva en una delgada franja de militantes desconfiados que sostuvieron más de veinte años el proyecto revolucionario contra viento y marea, contra sus propias debilidades y limitaciones hasta llegar a la etapa actual donde comienza a ser debatido y estar presente el proyecto revolucionario en capas más amplias de la sociedad.

Los DERROTADOS en definitiva ese cinco de octubre del triunfo del No fueron los trabajadores y proletarios de todo Chile, que compraron muy barato el dulce, la mercancía y el balurdo que la Concertación le ofrecía. Mas allá del celofán, del papel de la Alegría como envoltorio, la letra chica de la Concertación implicó mas flexibilidad laboral, más horas de trabajo para todo el mundo por el mismo o menos salario, la atomización de las organizaciones sindicales y la corruptela de dirigentes vendiendo sus fueros, vendiendo y negociando los paros y movilizaciones, vendiéndose a la concertación por migajas. El crédito, el endeudamiento, han sido las “balas” con que la Concertación masacró al campo popular, dejándolo amarrado, endeudado, comprometido con su propio futuro de deudores eternos: deudores habitacionales, deudores de créditos universitarios, deudores en la salud, deudores en tiendas comerciales, en farmacias coludidas, deudores del agua, de las compañías de electricidad. Las encuestas rechazando a Piñera, a la derecha y a la Concertación son lapidarias: entonces no es cierto de que el mundo estudiantil lucha contra la Educación de Pinochet, lo cierto es que lucha contra la educación establecida por Lagos y por la ahora super ausente Bachelet. (Tapadita, tapadita, no la vayan a mostrar mucho que es la carta de los patrones y la Concertación para el próximo combate electoral…no la aireen mucho que puede saltar la patada de cómo manejó a los secundarios y como los cuenteo en las mesas de negociaciones…..

3. Lo que existe en definitiva tras la lucha actual es una lucha definitiva respecto al sistema político y su legitimidad. Por ello que se trata casi de un dialogo de sordos, donde ninguna mesa de negociación puede resolver los problemas de fondo.

Para la derecha, el Gobierno y la propia Concertación, se trata de un conflicto “social” cuya resolución esta en el terreno de los instrumentos y espacios “institucionales” sean estos leyes, comisiones, parlamento. Por eso el perro Labbe ladra y amenaza con leyes municipales, tal como Piñera demagógicamente saluda en la ONU al movimiento estudiantil pero manda apresuradas leyes para criminalizar las formas de lucha naturales de los estudiantes, como son las tomas. Y esta visión respecto a los “mecanismos” de resolución de la crisis incluye sorprendentemente a quienes, como el PC y otras fuerzas, han experimentado ya varias veces lo que significa apostar a una legalidad que finalmente termina por excluirlos, marginarlos y reprimirlos. Que lo digan los PC reprimidos y perseguidos por Gabriel Gonzáles Videla, radical al que apoyaron electoralmente y que después los “traicionó”, o los centenares de presos del FPMR excluidos en las negociaciones de la transición y los centenares que fueron llamados a las tareas militares estratégicas y que fueron licenciados cuando la opción fue no la lucha armada sino la lucha parlamentaria. Misma lógica de apelar a instrumentos “legales” o de cierto aire “legalista” como Plebiscito o Consultas Nacionales que solo constituye respaldo político y moral –que ya existe previamente- y que no tienen fuerza ni calidad por si mismo para ser determinantes en el conflicto.

Para los estudiantes, en general, se trata de reivindicaciones que no son absorbibles por el actual Estado, ni el tema de la educación gratuita, ni el tema del lucro o educación de mercado. Por lo mismo, no son reivindicaciones que puedan ser resueltas en una mesa de negociación, en una comisión, en el parlamento o instancia legal alguna. En ese sentido Salazar tiene razón: la solución por esa vía significará la manutención del modelo y del sistema.

Lo que vuelve a plantear la lucha en un terreno que ya conocimos en los años 70 y en los años 80: la lucha aguda de masas, poder popular incluido versus los mecanismos al interior del aparato del Estado.

En la crisis del 73. Miguel Enríquez exponía en un Foro organizado por el diario Clarín en el Edificio Gabriela Mistral (UNTAD) que lo que estaba diferenciando a revolucionarios de reformistas, era que estos últimos pensaban dirimir el conflicto dentro de las instancias del Estado (por ello Allende convocaba a Dialogo con la DC, dialogo con la Iglesia, Gabinete UP-Generales, Ley de Control de Armas) mientras los revolucionarios tenían claro que la única resolución favorable a los intereses populares era el expandir la alianza social construyendo fuerzas y poder fuera y en antagonismo con el Estado Burgués (Poder Popular). Misma contradicción surgida a mediados del 86, cuando la lucha popular se traslada a la contradicción interna del campo popular: o seguimos impulsando una lucha por derrocar a la dictadura con fuerzas populares y propias, o apostamos a la salida “institucional”, al “pacto” a la “negociación” y por tanto al aceptar las condiciones que tal negociación implica. ACEPTAR LAS CONDICIONES QUE IMPONE LA NEGOCIACION…..tal como las aceptó Allende en el pacto de garantías Constitucionales firmado y que no sirvió de nada cuando el imperio y las FFAA determinaron que había que bombardear la Moneda e iniciar la represión y contrarrevolución en Chile, pacto que firmaron las fuerzas populares a fines de los años 80 y que le permitió la Impunidad a Pinochet y el establecimiento de la transición de la cual hoy son pocos los defensores y autores responsables de una criatura que es absolutamente repudiada hoy por la mayoría del pueblo.

Curiosamente hay un paralelo inevitable a establecer entre el 73 y la situación actual: en la crisis del 73 las clases dominantes instalaron la Ley de Control de Armas que terminaron aprobando en el Parlamento (¿Alguien recuerda como voto esa ley la UP?) y que fue el instrumento usado por las FFAA para comenzar a allanar industrias, sedes sociales, escuelas, cementerios, faenas, o asesinar como en la Lanera Austral a dirigentes sindicales, en los últimos meses de Gobierno de Allende.

Ahora los patrones, la UDI, RN y Piñera intentan aprobar urgentemente la Ley contra los estudiantes que se tomen las escuelas.

Es por esto que no puede ser más acertada la decisión de los estudiantes de quebrar la mesa de dialogo establecida con el Gobierno: en definitiva se trataba de la misma vieja política de la derecha y de la concertación de amarrar negociando mientras que por fuera prepara las condiciones legales para desatar la represión. En definitiva los estudiantes no estaban sentándose a la mesa de negociación…estaban yendo derechamente al paredón.

4. Labbe representa al perro guardián del sistema. Entrenado como buen perro guardián de los intereses de los poderosos, capta la esencia del problema y lo expresa con claridad: no hay orden, no hay respeto, se está desordenando el mono que tanto nos costo construir (como militar) y heredar (como alcalde y político). Su instinto le avisa claramente el peligro que comportan los estudiantes secundarios (el acepta que los universitarios tengan opinión, pero no esos “casi humanos” secundarios. Entonces el instinto de perro guardián traiciona al político calculador y se sale de madre. Por el ya te4ndría a la DINA secuestrando dirigentes y llevándolos a la parrilla y mandándolos al mar a hacerles compañía a los de los años 70 y 80. Pero, podemos aplicar una frase histórica y erradamente adjudicada al Quijote. “No temas Sancho, si los perros ladran, es señal que avanzamos”.

5. Recado para algunos ansiosos que piden peras al olmo: no exijan a la CONFECH que sea una dirección revolucionaria. Hay que ser muy cara de raja para pedirle a otros lo que es tarea de las organizaciones que se dicen revolucionarias. La CONFECH es la organización de los estudiantes agrupados para luchar por sus demandas, y expresa la diversidad política, social, de clases, existente en el mundo estudiantil. Y es bueno y correcto que así sea y se constituya, obligando al debate interno, al ejercicio de la democracia en las instancias sociales y de lucha reivindicativa. La conducción y propuestas de los revolucionarios son de responsabilidad de sus propias organizaciones y su deber político es someter sus propuestas al debate amplio y democrático. El manejo político desde “afuera”, desde las “mesas políticas”, desde la oscuridad de los manejos y acuerdos bajo cuerda, terminan por debilitar toda participación y fuerza social, minando sus fuerzas desde las bases, en vez de fortalecerlas.

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