No precisamente un país de maravillas

ESCRITO POR SERGIO MARTÍNEZ (TEMPORALMENTE DESDE ÑUÑOA, CHILE)

Clarin.cl

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Mercancia barata y de mala calidad, verdaderos bésales en el centro de Santiago, Chile. Febrero 2017

” Cuando te sientes extrangero en tu propia tierra “

¿Qué hace que año tras año, muchos de los chilenos de la diáspora nos encontremos aquí, de vacaciones o de visita en Chile? Más allá de razones derivadas de lazos familiares, uno se termina preguntando si se trata de nostalgia, de sentimiento patriótico (el “amor al terruño” como dicen algunos) o—me atrevo a decir—de una buena dosis de masoquismo.

Por mi parte debo admitir que mis lazos familiares (y de amistad, agregaría), son una razón para tragarme las más de doce horas de vuelo desde Canadá a Chile. Descarto, como un sentimiento un tanto ñoño, eso del “amor al terruño”. No, ni ver la cordillera (montañas también las hay en Canadá y en montón de otras partes), ni el mar (ídem) me motivan a venir. No hay nada de especial u original en esos accidentes geográficos. ¿Qué va quedando entonces?

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Mercancia barata y de mala calidad, verdaderos bésales en el centro de Santiago, Chile. Febrero 2017. Foto: Luis H Alarcón

Para algunos la palabra a veces es poco apreciada, pero yo la reivindico como una buena razón para venir a Chile, me refiero a la nostalgia. Este término derivado del griego es en verdad una poderosa razón para volver con cierta regularidad al país en que alguna vez viví y en el cual soñé y puse mucho de mi mismo para hacerlo mejor. “Mirar a casa con dolor” es el significado aproximado de la expresión “nostalgia”. Un concepto casi poético pero que también tiene ramificaciones en muchos otros ámbitos de la vida, incluyendo el accionar político, que fue lo que en última instancia motivó mi ida a otras latitudes.

Y por cierto que hay motivos para mirar al viejo hogar con dolor: el Chile solidario que una vez conocí se ve cada vez más sumido en un individualismo y un afán competitivo en que el sentido de comunidad se ha perdido casi por completo. La población pobre (eufemísticamente referida ahora como “sectores vulnerables”) se la ha disfrazado como “emprendedores” y “trabajadores por cuenta propia”. Y a juzgar por las imágenes que uno ve en la Alameda en Santiago, o en la Avenida Valparaíso en Viña del Mar, esos vendedores de baratijas y hasta de comidas hechas en la calle misma, son el retrato más visible, tanto de la pobreza como de la hipocresía de la sociedad chilena. Eso sin contar que ese comercio callejero da un aspecto de bazar de mala muerte o corte de los milagros, a gran parte de nuestras ciudades. La pobreza no se ha erradicado, quizás ni siquiera se ha reducido, sólo se la ha disfrazado y en las estadísticas se presenta a ese gente como “emprendedores”, en verdad ellos no son más que el retrato en pequeño del país: un gigantesco bazar de donde todo parece estar disponible al mejor postor, desde nuestras riquezas naturales hasta un buen número de políticos.

IMG_1479.JPGPor cierto no tengo nada contra esos vendedores callejeros, ni contra los que me ofrecen mercaderías innecesarias y de mala calidad a bordo de los buses del Transantiago o del Metro. Tampoco me molestan los músicos que invaden la tranquilidad de los viajes urbanos con sus estentóreas interpretaciones. Al fin de cuentas es mejor que se dediquen a vender o cantar, antes que se deslicen por el fácil camino del delito o la prostitución. Sólo que cada vez que contemplo estas situaciones, se me reafirma ese retrato doloroso del Chile actual.

Todo lo anteriormente expuesto me lleva entonces a lidiar con la otra posible razón para visitar Chile: ¿tenemos una cierta dosis de masoquismo los chilenos del exterior que regularmente venimos a dejar nuestros dólares, esforzadamente ganados, en este país que, en el mejor de los casos, nos recibe con indiferencia? Puede ser.

Claro está, ese sentimiento a su vez puede compensarse o incluso cancelarse con el poderoso aliciente de la esperanza y un cierto optimismo que basábamos en la capacidad de movilización y de lucha del pueblo chileno. “Las cosas tendrán que cambiar” nos decíamos quienes año a año nos encontramos de paso. Nosotros, antiguos compañeros de luchas pretéritas, cada tanto nos parecía ver renacer ese espíritu de lucha en las sucesivas movilizaciones sectoriales que observábamos, ya fuera en nuestros propios viajes o a través de los recuentos de la televisión o de las redes sociales desde nuestros países de residencia. Pero este año las cosas parecen diferentes: la derecha obtuvo un triunfo contundente y cuando sus personeros anuncian que ahora van a afincarse en el gobierno por muchos años, uno no puede menos que tomarlos en serio: sí, pueden hacerlo.

Por cierto la política es imprevisible, pero uno bien puede intentar un análisis considerando todos los datos objetivos: para empezar, el poder de los grandes grupos económicos se ha hecho tan fuerte que ningún gobierno de nuestro sector le ha hecho mella. Por lo demás, tampoco hubo mucha voluntad política en tal sentido. La desindustrialización del país ha traído por consecuencia la notable reducción de la clase obrera, lo que ha significado que el sector social llamado a propiciar y liderar el cambio social (ya ni se dice revolucionario) se ve crecientemente empujado a la irrelevancia. Eso ha repercutido también en el desclasamiento de vastos sectores, que sencillamente han pasado a engrosar las filas del lumpen.

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Venta de artículos femeninos por vendedores ambulantes en el centro de Santiago. Foto: Luis H Alarcón. Febrero 2017

Hay en los hechos una “lumpenización” del país cuya expresión más notoria es el considerable aumento de la delincuencia, especialmente en las grandes ciudades. Donde antes había “poblaciones obreras”, vale decir áreas urbanas en las que la mayoría de sus habitantes era obreros o empleados en servicios menores y sólo una minoría muy pequeña estaba constituida por lo que entonces llamaban “patos malos”, hoy son estos últimos los que en muchas de esas poblaciones tienen control efectivo, especialmente pandillas que se dedican al microtráfico de drogas. El caso más emblemático y vergonzoso se dio en la comuna de San Ramón donde el alcalde—un connotado miembro hoy expulsado del Partido Socialista— estaba vinculado a las bandas de narcotraficantes. Y para quienes todavía tengan poca claridad conceptual respecto de este espinoso tema, no se confunda “clase trabajadora” con “pobres”, mucho menos con “marginales” ni “lumpen”.  Muchos de esos sectores que sin duda entran en la categoría de “pobres” (rebautizados por los que manipulan la opinión pública como “sectores vulnerables”), se sitúan en una posición de derecha, especialmente el sector más claramente identificable como “lumpen” pues éste es por definición esencialmente venal. Y obviamente la derecha siempre tiene más recursos para comprar su apoyo. Históricamente el lumpen siempre ha engrosado las filas de lo más siniestro de la derecha: grupos de choque en el Partido Nazi y en el Movimiento Fascista en Alemania e Italia respectivamente, y cerca de casa, los que combatían en las calles en la banda de Patria y Libertad. Posiblemente el más emblemático exponente de este rasgo venal y siniestro del lumpen fue el que fuera dirigente poblacional de Lo Hermida en tiempos de la UP, Osvaldo “Guatón” Romo, posteriormente un notorio torturador de la DINA.

Como corolario de esta situación vemos que en efecto esa mentalidad individualista y egoísta que hoy predomina, no ha aparecido de la nada. Los medios de comunicación, controlados por la derecha, han contribuido a una creciente “idiotización” de la población. Su expresión más patente son esos resumideros de la estupidez colectiva que son los matinales de la televisión, en estos días todavía comentando los chismes del Festival de Viña y la intempestiva salida de un canal de una famosa animadora, supuestamente víctima de intrigas que en ese ambiente son pan de cada día.

Lo que me lleva a comentar las insólitas opiniones de nuestro pintoresco canciller: “Venezuela no es una democracia como la conocemos”, declaró en entrevista a El Mercurio. Tiene toda la razón: en Venezuela hay varios diarios y otros medios de oposición al régimen y al sistema político vigente, en Chile no hay ninguno; la constitución venezolana fue elaborada en una asamblea constituyente (y ahora se la pretende modificar por el mismo mecanismo), en Chile la constitución fue elaborada entre cuatro paredes por funcionarios designados por la dictadura. Heraldo Muñoz, el flamante canciller chileno, “tiene del año que le pidan”, como se decía en otros tiempos.

Así transcurren estos días de vacaciones en el viejo país. Poco queda de esos tiempos que hoy alimentan nuestra nostalgia. Por cierto subsisten todavía unas pocas cosas a apreciar, además de los recuerdos que ya sólo existen en nuestra mente: mi habitual visita a Valparaíso para andar en trole—medio de transporte no contaminante que naturalmente fue removido de Santiago en aras de beneficiar a la industria de motores diesel y a la mafia de dueños de microbuses— y el regreso a las “picadas” de los tiempos cuando vivía en este país, las empanadas fritas del Bar Nacional o—aun más tradicional—de El Rápido, las exquisitas pizzas del Da Dino (si a uno no le molesta comer de pie) y los mejores sandwiches de lomito de la capital en la también emblemática Fuente Alemana cerca de Plaza Italia por la Alameda, eso sin olvidar boliches típicos de las cercanías del Pedagógico como la Fuente Suiza o Las Lanzas (si uno disculpa el mal humor del dueño), lamentablemente el icónico  Los Cisnes en Macul frente a la entrada principal de la facultad dejó de existir hace muchos años.

Así veo pasar estos días, cuando Chile—este país que no es de maravillas— se apresta a soportar un nuevo gobierno de Sebastián Piñera.  Por lo menos estos cuatro años que se avecinan le darán mucho trabajo a los caricaturistas.

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Vendedores ambulantes, Santiago. Chile. Febrero 2017. Foto: Luis H Alarcón

 

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Cierre de revista ‘Punto Final”: Un nuevo y certero atentado contra la democracia

Radio U. de Chile
proximonumero_1Explicaciones hay muchas ante la pérdida de una revista tan importante y solvente como Punto Final. Sin embargo, lo que más desalienta es que no exista entre aquellos “chilenos que les ha ido bien”, y siguen profesando (según dicen) las causas del progresismo, un esfuerzo por salvar a esta revista, pero también proponerse entregar recursos que alimenten la diversidad informativa“.

 

El director de la Revista Punto Final ha anunciado el inminente cierre de su publicación. Problemas financieros serían la causa de que se apague una publicación de más de 50 años de existencia y que ha representado con lucidez la visión del progresismo o de la izquierda en nuestro país. Un notable esfuerzo editorial valorado en todo el continente y que difundió el pensamiento de decenas de periodistas e intelectuales reclutados siempre por Manuel Cabieses, cuya solvencia, ética y destreza profesional están ya inscritos en el largo y tesonero esfuerzo del periodismo libre y digno. Con independencia y sin ataduras factuales, pero siempre comprometido con los valores de la justicia social y el entendimiento político y social que se deben nuestros pueblos.

Su próxima edición promete ser la última y con ello se suma al fatal desenlace de decenas de revistas y diarios que prevalecieron e incluso surgieron durante el régimen de Pinochet pero que la posdictadura asesinó o asfixió deliberadamente durante estos 30 años de connivencia con los uniformados golpistas, los más poderosos empresarios, los partidos políticos y gobiernos que prometieron pero terminaron traicionado la demandada democracia.

El cierre de Punto Final es el triunfo de la ideología de quienes postulan el neoliberalismo económico, la democracia vigilada, la concentración de la riqueza y la marginalidad de millones de chilenos, muchos de los cuales son brutalmente reprimidos actualmente en La Araucanía, como también son perseguidas y desacreditadas sus organizaciones sociales, políticas y culturales. No podríamos decir que significa la derrota de quienes fueron nuevamente apabullados electoralmente por Sebastián Piñera y la derecha. Cuando de verdad los sucesores del dictador fueron cooptados por las ideas ultra reaccionarias y terminaron cediendo y abrazando los postulados de las cúpulas protegidas por la Constitución de 1980, el Tribunal Constitucional y los medios de comunicación hegemónicos. Esto es, por los oligopolios informativos que terminaron moribundos en 1990, pero que fueron revitalizados por los nuevos moradores de La Moneda. En la idea de que era preferible “encantarlos” con impunidad y publicidad estatal, antes que apoyar cualquier medio que se propusiera alentar los cambios, profundizar la democracia y terminar con las agraviantes desigualdades sociales.

Vale decir que, al igual que lo acontecido con diarios, revistas y otros medios progresistas, Punto Final sobrevivió gracias al compromiso de sus colaboradores, la fortaleza moral de su director y el apoyo recibido desde el exterior, siempre modesto y limitado. No consta que en todo este tiempo esta revista haya obtenido avisos o contribuciones personales o institucionales que se hayan propuesto colaborar aunque sea con la “diversidad informativa”, que hoy en el mundo se asume como una condición indispensable en la formación de conciencia y ejercicio ciudadano. Especialmente en aquellos países de solidez institucional que velan por el pluralismo ideológico y en que sus gobiernos procuran accederlos a fuentes de financiamiento a objeto de que no se vulnere este “pilar democrático”. Ejemplos de ello hay muchos en Francia, Alemania y otras naciones, como también en México e, incluso, en países pequeños como Paraguay, donde observar cualquier kiosco es comprobar la existencia de diversidad y disenso. Mientras que en Chile ya casi no se distinguen los titulares entre los dos o tres diarios de un par de empresas y los de los canales de televisión abiertos. Todos los cuales son controlados por algunos pocos magnates sin interés alguno en que Chile se consolide como una democracia verdadera. Ni, menos, en que las demandas populares alcancen difusión y encauzamiento.

Es evidente que en estos años hay varios ejemplos de personas que transitaron de las posiciones más radicales de la izquierda para culminar como empresarios o referentes que han encontrado tribuna en aquellos medios que en el pasado los abominaron y hasta demandaron su purgamiento; a cambio, por cierto, de abjurar de las ideas del pasado y someterse al pensamiento hegemónico. De la misma forma en que por estos días se puede observar a varios dirigentes políticos ansiosos por vincularse con el gobierno próximo a asumir y sacudirse del incómodo pasado, cuando la verdad es que lo que ahora valoran es la herencia pinochetista. Así como hay otros jacobinos de antaño que, como al actual canciller Muñoz, se les cae por fin la careta en su obsecuente propósito de ser reconocidos por la derecha y hasta por el gobierno de Trump.

De este heraldo personaje, por cierto, no pocos periodistas tuvimos la sospecha de que era un agente o un infiltrado desde que lo observamos maniobrar en un evento convocado por Fidel Castro en La Habana. Evento continental al que concurrió desafiando los temores que ya tenía de él la “inteligencia cubana”, que siempre fue reconocida por su eficiencia.

Con la perspectiva del tiempo, hoy se entiende perfectamente que quienes negociaron la salida política chilena con el gran empresariado, las FF.AA. y los llamados poderes fácticos (con el concurso del Departamento de Estado) fueran, en realidad, muy funcionales a la jibarización informativa y a la farándula de los medios de comunicación. Ingenuamente hubo algunos esfuerzos por desarrollar algunos diarios y revistas que marcaran diferencia con los medios dilectos de la dictadura y de la conservación de su legado que igualmente culminaron desfinanciados, cerrados y desdeñados completamente por sus camaradas en La Moneda, el Poder Legislativo y, por supuesto, las cúpulas de los partidos. Alguna vez se escribirá la historia de lo que hicieron especialmente los gobiernos de Aylwin y Lagos por oponerse a su consolidación y cumplir así a las promesas que le habían hecho especialmente a Agustín Edwards, quien le debe su recuperación económica justamente a estos gobiernos. De la misma forma que Julio Ponce Lerou, quien fuera en todo caso obligado a financiar transversalmente la política para acrecentar sus negocios.

Explicaciones hay muchas ante la pérdida de una revista tan importante y solvente como Punto Final. Sin embargo, lo que más desalienta es que no exista entre aquellos “chilenos que les ha ido bien”, y siguen profesando (según dicen) las causas del progresismo, un esfuerzo por salvar a esta revista, pero también proponerse entregar recursos que alimenten la diversidad informativa. Así como lo hacen como mucha visión política poderosos empresarios del continente, entre los que se nos ocurre citar al multimillonario Carlos Slim, quien entiende que sus buenos negocios no tienen por qué correr riesgo con un régimen que respete los derechos, por ejemplo, de los trabajadores, de los pensionados, de los estudiantes y de las minorías étnicas.

Pero lo más propio es que emergentes instituciones sociales, agrupaciones políticas realmente consecuentes, sindicatos con muchos recursos y un sinfín de instituciones de Derechos Humanos, entre tantas otras, se concierten para dar aliento a una prensa independiente y liberadora como debe ser el buen periodismo. En este sentido, debemos valorar la existencia de algunas emisoras universitarias y medios electrónicos que están en la tarea de construir cotidianamente otras pautas informativas y servir de expresión de los que “no tienen voz”. Y que, desde luego, son muchos más de los que alcanzan los medios sostenidos económicamente por las empresas privadas, las transnacionales y, para vergüenza, la publicidad estatal.

Ojalá que el lamentable anuncio del director de Punto Final nos alerte y no se transforme en otro contundente despropósito político que continúe desangrando nuestra prometida democracia. Por ahora, solo honrarnos de haber formado parte de un proyecto editorial tan digno y señero que dejó sembradas las semillas de la esperanza y, también, la posibilidad de perseguir los ideales de liberación por otros medios, cuando la censura informativa y la represión cercan tan dramáticamente al país.


Anexo: Carta de Manuel Cabieses, Director de “Punto Final”.

A LOS REDACTORES Y COLABORADORES DE PUNTO FINAL

Estimados compañeros y compañeras:

Lamentamos informarles que en marzo nos veremos obligados a suspender la publicación de la revista por una crisis financiera que no hemos podido solucionar.

El último número -en esta etapa de la accidentada vida de Punto Final- será el que comenzaremos a preparar el lunes 26 de febrero y que circulará el viernes 9 de marzo de 2018.

Agradecemos a cada uno de ustedes el esfuerzo aportado durante estos años que permitió a Punto Final alcanzar el prestigio y respeto del que goza en Chile y numerosos otros países.

Estamos orgullosos de la labor cumplida por PF en más de medio siglo al servicio de los intereses del pueblo trabajador, de las ideas revolucionarias y de la hermandad latinoamericana y caribeña.

Reciban un abrazo fraterno de

MANUEL CABIESES DONOSO

Director

Santiago, 15 de febrero de 2018

http://radio.uchile.cl/2018/02/18/un-nuevo-y-certero-atentado-contra-la-democracia/

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Capitán Osses envió correo a creador de software “Antorcha” con textos idénticos a los encontrados en celulares de comuneros detenidos en Operación Huracán

Email fue remitido el mismo día y hora en que Carabineros periciaba los celulares de los imputados

Fuentes: El Mostrador/Ciperchile.cl

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Este martes, a través de un reportaje de Ciper,  se dio a conocer la existencia de un correo redactado y enviado por el capitán y miembro de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada de Carabineros (UIEO), Leonardo Osses Sandoval, que lo compromete en la investigación sobre la manipulación de pruebas en la Operación Huracán.

Esto, porque el mismo día y a la misma hora en que el personal de inteligencia de Carabineros periciaba los celulares de los comuneros mapuche detenidos el 23 de septiembre, el capitán Osses envió por correo electrónico a Álex Smith, creador del software “Antorcha”, un archivo de texto con supuestas conversaciones entre Héctor Llaitul y otros implicados en la causa.

Lo revelador es que estas conversaciones son exactamente los mismos diálogos que luego aparecieron en archivos .txt en los celulares de Llaitul.

 

HABLAN CAPITÁN LEONARDO OSSES Y FISCAL LUIS ARROYO – haga click link

“Operación Huracán”: la trama que dinamitó los puentes entre Carabineros y la Fiscalía de Temuco

Además tres peritajes indican que los archivos no son de mensajería instantánea y que habrían sido puestos en los teléfonos tras la incautación de la policía.

Ese día, a las 21:08 hrs., Osses envió al funcionario civil de la institución, Smith, un correo electrónico con las imágenes de un notebook, una flecha y un celular en el asunto, en medio de un texto que decía “Documento de… Ojala Termine”. El email, además, incluía un archivo adjunto, un documento de texto con el nombre Llaitul.txt.

Pocas horas antes Carabineros y la Fiscalía habían realizado un conjunto de detenciones en el marco de la denominada “Operación Huracán”, en la que se acusó a ocho comuneros mapuche –entre ellos al líder y vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul– de formar una asociación ilícita terrorista dedicada al incendio de camiones.

Cabe mencionar que tanto Osses como Smith se encontraban en medio de los equipos computacionales instalados en un amplio salón de la sede del Labocar.

Asimismo, cabe recordar que a fines de diciembre del año pasado el Ministerio Público recibió un peritaje encargado a la Unidad Especializada en Lavado de dinero, Delitos Económicos y Crimen Organizado (Ulddeco), que determinó que los mensajes .txt encontrados dentro de los celulares de varios de los imputados en la causa no correspondían a archivos de mensajería instantánea, y que incluso algunos de ellos habían sido creados cuando los dirigentes mapuche ya estaban detenidos. Esa conclusión fue corroborada por otros dos peritajes, uno de la Policía de Investigaciones (PDI) y otro de un experto informático de la Universidad de Santiago (Usach).

Finalmente, en una carpeta de uno de los celulares de Héctor Llaitul se encontró el mismo archivo de texto (con la misma extensión txt) enviado por el capitán Osses al “profesor” Smith la noche del 23 de septiembre. Sin embargo, en el aparato Lenovo de Llaitul, el archivo –ubicado en el directorio del programa de mensajería instantánea Telegram– aparece con la denominación Text.txt, donde aparecen los mismos mensajes y en el mismo orden en que se encuentran en el archivo Llaitul.txt

Al ser consultado por el medio, el capitán Leonardo Osses aseguró que “en los equipos celulares de los imputados no se instaló ningún archivo. Yo doy fe de eso. Porque se pasaría algún funcionario de poner un archivo en presencia de todas las personas que estábamos esa noche. Es imposible, realmente es imposible. Sería muy terrible si así fuera”, dijo.

El intercambio de mensajes alojado en el teléfono de Llaitul parte con un diálogo entre “matute” y “negro”. El mismo diálogo aparece en el archivo Llaitul.txt enviado por Osses a Smith, solo con la diferencia de que en ese documento “matute” es identificado como Jorge Huenchullán y “negro” como Héctor Llaitul.

-matute: documento.xls

-LISTADO

-ESCOPETA 6

-REVOLVER 10

-PISTOLAS 12

-FUSIL 2

-MUNICIONES

-250 CARTUCOS APROX

-550 BALAS 38

-84 balas 9

-matute: audio.mp3

-negro: de argentina me van a llegar

-negro: el 15

-negro: te envio

-matute: GRACIAS

-matute: definiendo fecha

-matute: antes del 21

-negro: te apoyo con 900 lucas

Cabe recordar que este diálogo sobre un supuesto intercambio de armamento entre comunidades mapuche de Chile y Argentina, fue uno de los que dio el pie para que el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, viajara a Buenos Aires en el marco de la fallida Operación Huracán.


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Bachelet-Guillier = Piñerachet al cuadrado

José Steinsleger

 

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En los momentos cruciales de su vida política y en el decurso de su devenir, los pueblos siempre se formulan la pregunta del millón: ¿se puede lograr la justicia social en democracia, sin violencia y derramamiento de sangre?

Tal fue la esperanza del pueblo chileno en noviembre de 1970, cuando la Unidad Popular (UP, coalición liderada por Salvador Allende), ganó los comicios presidenciales con poco menos de 37 por ciento de los votos. Triunfo ajustado, ya que la derecha dura y pura, más la Democracia Cristiana, cosecharon 63 por ciento de los votos (35 y 28 por ciento, respectivamente).

Centenares de politólogos de fama mundial se dieron cita en el país andino, produciendo millares de textos y polémicas que giraban en torno a la transición pacífica al socialismo. Y en 1971, la esperanza se redobló: la UP consiguió 48.6 por ciento de los votos en las elecciones municipales, y en marzo de 1973, 44 por ciento de las bancas parlamentarias.

El triunfo de la UP tuvo lugar en el cénit de la llamada guerra fría. Por ejemplo, un cable desclasificado del Departamento de Estado revela el diálogo sostenido entre Richard Nixon y el secretario de Estado Henry Kissinger, luego que el New York Times publicara una información sobre la chilenización del cobre. Un proceso que había iniciado el presidente Carlos Ibáñez del Campo (1952-58), continuado por el democristiano Eduardo Frei Montalva (1964-70), y completado por Allende en julio de 1971.

Nixon: ¿Viste esto?

Kissinger: Sí, lo vi.

Nixon: Es hora de patear a Chile en el culo (it’s time to kick Chile in the ass).

Entonces, el diario El Mercurio, de la familia Edwards, empezó a recibir ingentes sumas de dinero de la CIA, en el entendido de que este medio tenía un efecto multiplicador, y “…sus editoriales y noticias eran leídos en todo el país a través de varias cadenas de radio” (informe del senador Frank Church, 1975).

Simultáneamente, en noviembre de 1971, Fidel aterrizaba en Santiago. Una visita extraordinaria que, inusitadamente, se extendió por más de tres semanas. A partir de ahí, las derechas pasaron a la ofensiva.

En junio de 1973, las fuerzas armadas enviaron el primer aviso (tancazo), y el 11 septiembre, durante el bombardeo al Palacio de La Moneda, Allende murió con metralleta en mano, defendiendo la Constitución… por la razón, o la fuerza. Así quedó despejada la interrogante planteada más arriba: la violencia seguía siendo partera de la historia.

Ahora bien: ¿de cuál historia? Porque mientras el pueblo chileno resistía heroicamente contra la dictadura (1973-1989), los políticos velaban por la suya en lo que dio en llamarse Concertación(1988), bajo la mirada vigilante del tirano, el modelo de alternancia de los Pactos de la Moncloa (Madrid, 1977), y la Constitución pinochetista de 1980, hasta hoy vigente.

Por la razón, o la fuerza. Lema adoptado por los próceres independentistas de la llamada Patria Vieja (1810-1814), y que remite a Platón, el Estado de Derecho de la antigua república romana (por consejos, o por espada), y que no necesariamente es igual a Estado democrático.

De ahí que, luego de la alternancia entre los gobernantes de la Concertación (Patricio Aylwin, 1990-94; Eduardo Frei Ruiz Tagle 1994-2000; Ricardo Lagos 2000-06), dimos cuenta, en sucesivos artículos, de las fraudulentas ecuaciones institucionales que el diario español El País calificó en un editorial de “…exquisitas formas entre vencedores y vencidos” (sic, 18/12/17):

Pinochet + Concertación = Bachelet (2006); Bachelet – Pinochet = Piñerachet (2010), Piñerachet + Matthei = Bachelet (2014), hasta llegar al engendro de días pasados: Bachelet – Gillier = Piñerachet al cuadrado.

Común denominador: Pinochet. En suma, 44 años de un cuento ideológico que permite entender, plenamente, la crónica abstención de 50 por ciento del electorado, en uno de los países más injustos y desiguales del continente.

En marzo de 2018, la izquierdista Michelle Bachelet entregará nuevamente la banda presidencial al magnate Sebastián Piñera, uno de los tantos dueños de Chile que, a más de ser hermano de José Piñera (acérrimo colaborador de Pinochet), cuenta con un amplio prontuario judicial.

Cabe esperar, por fin, que la ceremonia no esté marcada por el percance que sufrió Bachelet en 2014, luego que se le cayera la piocha de O’Higgins. Por lo cual, el edecán del Senado debió facilitar una de sus insignias para salvar el incómodo momento. La piocha es el distintivo que en el traspaso del mando de un presidente a otro, simboliza la entrega del poder en Chile.

http://www.jornada.unam.mx/2017/12/20/opinion/019a2pol

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GOBIERNO LLAMA A GENERAL VILLALOBOS A SUSPENDER SUS VACACIONES Y RETOMAR SUS FUNCIONES “A LA BREVEDAD”

El general director de Carabineros abordó la noche de este domingo un avión con destino a Miami.

29 de Enero de 2018 08:35

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INSUBORDINACIÓN, CORRUPCIÓN, FALSIFICACIÓN DE PRUEBAS, ASOCIACIÓN ILÍCITA, MEGAMALVERSACIÓN DEL ERARIO NACIONAL, SOBRESUELDOS Y SOBREPENSIONES TRUCHOS POR CLASES JAMÁS REALIZADAS.

Los múltiples males de una institución cuya función debiera ser proteger el orden y que extravió completamente su mandato y principios fundamentales.
Y su principal responsable, de vacaciones en Miami, en una verdadera democracia este General al menos estaría detenido y con arraigo, mientras se dilucida su responsabilidad.
Por lo menos se atrevieron a solicitarle que suspendiera sus vacaciones.

Este lunes, el Gobierno, a través del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, reaccionó al viaje a Miami del general director de Carabineros, Bruno Villalobos, realizado la noche de este domingo y lo llamó a regresar al país.

“A partir del conocimiento de las informaciones referidas al uso de vacaciones del general director de Carabineros, Bruno Villalobos, mientras se desarrollan investigaciones administrativas y penales vinculadas a la denominada “Operación Huracán”, se le ha indicado a la autoridad policial que suspenda su feriado legal y retome sus funciones a la brevedad”, indicó el comunicado.

La noche de este domingo se conoció que, haciendo uso de sus vacaciones, el timonel de la institución policial abordó el vuelo 912 de American Airlines, con destino a Miami, planeando su regreso a suelo nacional el próximo 26 de frebrero.

Lejos de pasar desapercibido, el viaje de la autoridad policial se da en medio de una profunda crisis de la institución que dirige, acusada de un presunto montaje de pruebas en el proceso judicial iniciado en contra de 17 comuneros mapuche, siendo 8 de ellos detenidos y acusados de la quema de iglesias, maquinarias y camiones en La Araucanía.

Lo anterior trajo consigo la orden de la Fiscalía a la Policía de Investigaciones de allanar el cuartel de la Unidad Operatica Especializada de Inteligencia de Carabineros en Victoria,sin embargo, en primera instancia los funcionarios de la policía uniformada le negaron el ingreso a los detectives, aunque posteriormente el procedimiento pudo realizarse de igual forma.


NOTICIA RELACIONADA:

“El carabinero llegó y me apuntó con la metralleta”: El relato de Juana Linconao del cuestionado allanamiento en casa de la machi

La hermana mayor de la machi Francisca estaba tomando mate cuando una treintena de oficiales irrumpieron en su casa la tarde del 4 de enero de 2013. En conversación con El Desconcierto, relata el episodio de principio a fin, incluido el momento en que carabineros de civil le impidieron presenciar el allanamiento a una ruca, donde se encontró la evidencia que involucra a la machi en el caso. La misma que se descartó en el último juicio debido a la “falta de garantías” en que incurrió la policía.

Por / 28.01.2018

Comunicado de prensa Subsecretaría del Interior

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Hoy la misma Iglesia Católica se basa en una enorme hipocresía. Da sermones sobre amor y compasión, pero se dedica a discriminar y condenar a aquellos que no entren en sus limitadas categorías de lo “natural” y “correcto”.

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Lo que esta visita del Papa terminará de causar

Hoy la Iglesia Católica se basa en una enorme hipocresía. Da sermones sobre amor y compasión, pero se dedica a discriminar y condenar a aquellos que no entren en sus limitadas categorías de lo “natural” y “correcto”. Apoya la caridad, y ayudar al pobre, y le pide al Estado chileno (que según la misma derecha conservadora y religiosa está pasando por difíciles momentos económicos) una suma de $4.000 millones.

Por / 11.01.2018

eldesconcierto.cl

Esta semana, el diputado socialista Fidel Espinoza ha propuesto atrasar la discusión de la Ley de Identidad de Género porque le parece “un poco provocativo” hacerlo cuando el Papa inicia su visita oficial “por cuanto todos sabemos que es un tema complejo”, y nos acusan a quienes nos oponemos a aplazar estas discusiones de ser “intolerantes”. Pero, ¿por qué intolerantes? En un Estado laico, que la agenda legislativa sea determinada por la venida de la figura máxima de cualquier credo religioso es inconcebible. Sabemos que hay un tema político, que es aprobar esta ley antes del cambio de gobierno, antes de que un presidente apoyado por el sector más conservador pueda interferir en la aprobación de esta ley.


NOTICIA RELACIONADA:

Sacerdotes, diáconos y una monja, entre 78 religiosos pederastas en Chile: ONG de EU

CIUDAD DE MÉXICO (apro).– La organización no gubernamental (ONG) estadunidense Bishop Accountability dio a conocer una lista de 78 clérigos acusados de abuso sexual contra menores de edad en Chile.

De acuerdo con el informe emitido esta mañana, se trata de casos de pedofilia documentados de 2010 a la fecha. Entre los involucrados figuran sacerdotes, diáconos y una monja. LEER MAS —->


Entonces, ¿qué es lo intolerante? ¿Criticar que una figura religiosa venga a costo de todos los chilenos y chilenas, que pueden o no ser católicos? ¿Qué se tengan que suspender aproximadamente 800 cirugías? ¿Qué sea necesario un horario especial de apertura del Metro? ¿O es intolerante, acaso, aplazar la discusión que posiblemente posibilitará que muchas personas puedan vivir su vida diaria de acuerdo al género que las identifica, sin ser discriminadas por el Estado? Ciertamente, lo menos intolerante, lo más democrático e ‘institucional’, es promover que se mantenga la agenda legislativa y se discuta esta importante ley.

Sin embargo, lo que se esconde detrás de esta tensión no es únicamente un conservadurismo y catolicismo al interior de un Estado supuestamente laico, sino que es la posición de la propia Iglesia, que no sólo acepta, sino que exige este trato privilegiado. La Iglesia reclama defender valores como la solidaridad, la compasión, el amor, la fraternidad, el respeto, y muchos otros. Pero, en los hechos, se sustenta en el conservadurismo, la discriminación e, incluso, el odio.

¿Por qué la Iglesia condena a los homosexuales? ¿Por qué se ha opuesto históricamente a medidas como la igualdad de los hijos, el divorcio o el aborto? ¿Por qué discriminan a las personas trans? ¿No que debo amar al prójimo como a mí mismo? ¿No que quien esté libre de pecado tire la primera piedra?

La Iglesia Católica es una de las instituciones con mayor poder económico en el mundo. Con todos estos recursos, ¿es realmente necesario que el Estado deba aportar con una cantidad absurda de dinero para financiar el evento? Este dinero podría ser usado en el financiamiento de educación y salud, por ejemplo. Se supone que la religión católica impulsa un espíritu de compasión con los pobres, a no buscar la abundancia. Pues, ¿No era la biblia la que decía que “es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”? (Lucas 18:25) Que uno debe ayudar a su prójimo, “Pues si uno es rico y ve que su hermano necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazón?” (1 Juan 3:17).

En el fondo, hoy la misma Iglesia Católica se basa en una enorme hipocresía. Da sermones sobre amor y compasión, pero se dedica a discriminar y condenar a aquellos que no entren en sus limitadas categorías de lo “natural” y “correcto”. Apoya la caridad, y ayudar al pobre, y le pide al Estado chileno (que según la misma derecha conservadora y religiosa está pasando por difíciles momentos económicos) una suma de $4.000 millones.

Lo que esta visita del Papa está causando, y terminará de causar, es lo contrario a lo que busca. Busca un acercamiento de las personas con la religión y lo único que ha hecho es demostrar, de manera aún más marcada, el profundo alejamiento que tiene respecto del gozo y las esperanzas, las alegrías y las tristezas del pueblo chileno.

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Piñera arrastró votos DC, izquierda anti-concertación y activó a la derecha con “Chilezuela”

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Antes de la segunda vuelta se asumía que el techo de Piñera estaba en la suma de lo que él había obtenido más la votación de Kast. Pero logró 855 mil votos más. ¿De dónde vinieron esos sufragios? ¿Del Frente Amplio? En esta columna el sociólogo César Guzmán-Concha examina el probable traspaso de votos de cada sector y sugiere que entre un 40% y un 60% de los que optaron por Carolina Goic terminó con Piñera, al igual que un 11,4%, al menos, de los votantes que se habían inclinado originalmente por un candidato de izquierda. A ellos, dice, se sumaron votantes inclinados a la derecha que no acudieron a las urnas en noviembre y que se activaron con la campaña “Chilezuela”.

Por César Guzmán Concha

La victoria de Sebastián Piñera fue sorpresiva y aplastante. Sorpresiva, porque la mayoría de los analistas y observadores anticipaba una disputa voto a voto, y no pocos le daban chances de triunfo a Guillier. Aplastante, por los nueve puntos de distancia que sacó Piñera y porque su votación sobrepasó por casi 150 mil votos a la suma de los candidatos del centro a la izquierda en la primera vuelta.

Piñera, con sus casi 3,8 millones del domingo pasado, consiguió 855 mil votos más que la suma de lo que obtuvo él mismo y José Antonio Kast (2,94 millones en la primera vuelta), superando por 640 mil votos a su contendor.

Guillier, en cambio, con sus 3,1 millones se quedó casi 500 mil votos abajo de la suma de todos los candidatos del centro a la izquierda en la primera vuelta (3,66 millones).

¿Cómo podemos explicar esa impresionante votación y, en particular, los 855 mil votos adicionales para su sector en segunda vuelta? ¿De dónde proceden esos votos? ¿Hubo un traspaso de electores que se inclinaron por  Sánchez, Goic o Marco Enríquez-Ominami? ¿De qué magnitud y qué tan decisivos fueron dichos traspasos?

Una encuesta post-electoral sería una herramienta muy útil para responder esas preguntas, pues se podría estimar la magnitud de los cambios y las continuidades en las preferencias electorales a nivel individual, el origen y destino de las transferencias de votantes, y el potencial impacto de las campañas políticas en el electorado.

Hay que explicar los 855 mil votos adicionales de Piñera y los casi 500 mil que Guillier no consiguió capitalizar en la segunda vuelta”

Hasta donde sé, no existen encuestas de este tipo en Chile. Los datos de los que disponemos hoy corresponden a unidades ecológicas o territoriales, como las comunas, los locales de votación o las mesas. Dado que el voto es voluntario y dado el incremento general de la participación en segunda vuelta (330 mil personas adicionales), y considerando el descenso en la cantidad de votos nulos y blancos (de casi 28 mil unidades, lo que resulta en unos 360 mil votos extra válidamente emitidos en segunda vuelta), cualquier análisis que parta del supuesto de que exactamente las mismas personas votaron en ambas fechas sería errado. Los universos votantes de las elecciones del 19N y 17D son distintos.

Lo anterior no impide hacer estimaciones de transferencias, pero para hacerlo corresponde proceder con cautela.

En primer lugar, tales estimaciones deben realizarse sobre la cantidad de votos y no sobre los porcentajes de votación. Los porcentajes son calculados con referencia a la afluencia a las urnas y si esta varía entre una votación y otra, los porcentajes pueden confundir más que aclarar.

En segundo lugar, no debemos concentrarnos en la votación, ni en el porcentaje final a nivel nacional o comunal por un candidato, ni en la posición en la que quedaron en la segunda vuelta. Lo importante es la diferencia (o margen) entre el voto que obtuvo Piñera en segunda vuelta respecto de lo obtenido en la primera por el mismo Piñera y Kast combinados (el voto de derecha), y la diferencia (o margen) entre la votación obtenida por Guillier en la segunda vuelta respecto al voto combinado de Guillier, Sánchez, Goic, MEO, Navarro y Artés en la primera (el voto de centro-izquierda, para entendernos).

Esta diferencia, también llamada swing en los estudios especializados, es la clave para realizar estimaciones de transferencias. En particular, hay que explicar los 855 mil votos adicionales de Piñera y los casi 500 mil que Guillier no consiguió capitalizar el 17D.

Algunos periodistas están comparando porcentajes, lo que conduce a conclusiones erradas. Por ejemplo, una nota de La Tercera concluye que los bastiones del Frente Amplio “apoyaron de forma importante a Guillier, quien incluso mejoró el desempeño de Frei en 2010”. El medio digital El Desconcierto se hace eco de la misma nota, la que a su vez se basa en análisis realizados por la plataforma DecideChile.

Tematicas Elecciones Presidenciales 2017El problema es que dichos análisis confunden planos. Una cosa es el desempeño de Guillier comparado con el de Frei Ruiz-Tagle en segundas vueltas en comunas importantes, como Santiago, Puente Alto o Valparaíso; o quién ganó en determinadas comunas donde el Frente Amplio obtuvo un respaldo significativo. Pero otra bien distinta es abordar hasta qué punto Piñera consiguió incrementar su respaldo más allá de la suma Piñera + Kast en tales distritos.

El artículo de La Tercera nos permite inferir que el grueso de los votantes de Beatriz Sánchez se volcó con Guillier en segunda vuelta, y que a éste le fue mejor que a Frei Ruiz-Tagle en algunos lugares clave. Pero surge la paradoja de que, aun mejorando el desempeño de la centro-izquierda en 2017, Guillier perdió ante Piñera por una magnitud más amplia. La paradoja se debe a que se comparan porcentajes que están basados en universos de votantes distintos.

Además, esas comparaciones no permiten identificar transferencias de votantes hacia Piñera, ni menos explican el origen de los 855 mil nuevos votos para el candidato de derecha de la segunda vuelta. Si se pone atención al swing, en cambio, se observa que aun quedando segundo en varias comunas grandes, Piñera fue capaz de aumentar su respaldo en varios miles de votos. Es ese incremento sostenido en la gran mayoría de los territorios lo que explica la distancia final entre él y Guillier.

La evidencia que se examina en esta columna sugiere que una parte importante del voto por Carolina Goic de primera vuelta, la gran mayoría de los nuevos votantes de la segunda vuelta y una fracción minoritaria, pero significativa, de votantes de candidatos de izquierda (Sánchez, Enríquez-Ominami, Navarro y Artés) fue a parar a Piñera.

Desde esta perspectiva, la derecha ganó porque:

1. Consolidó sus piezas fundamentales, principalmente el voto de los dos candidatos del sector en la primera vuelta, e incorporó a la campaña a figuras importantes del sector (Felipe Kast y, principalmente, Manuel José Ossandón) que evitaron una fuga de votantes y/o arrastraron nuevos votantes;

2. Atrajo nuevos electores a las urnas.

3. Robó votos en otros caladeros, entre ellos el conservador de la base DC y un voto anti Concertación/Nueva Mayoría que se aprecia principalmente en una parte del electorado del FA y MEO.

En cambio, Guillier ni consolidó su sector ni atrajo nuevos electores ni robó en otros caladeros. Es la presencia (o ausencia) de las tres causas combinadas (y no por separado) la que explica el resultado final.

EXAMEN NACIONAL

Conocidos los resultados la noche del 17D, las miradas se dirigieron hacia los votantes del Frente Amplio. Guillier quedó más de 495 mil votos debajo de la sumatoria de todos los candidatos del centro a la izquierda del 19N, y varios observadores, especialmente del bando de Guillier, acusaron a la joven coalición de izquierda de la derrota de su candidato.

La evidencia sugiere que una parte importante del voto obtenido por Goic, la gran mayoría de los nuevos votantes de la segunda vuelta del 17D, y una fracción minoritaria pero significativa de votantes de candidatos de la izquierda (Sánchez, Enríquez-Ominami, Navarro y Artés) fue a parar a Piñera”

Supongamos por un momento que esos análisis son correctos y que la totalidad de esa merma puede ser atribuida a votantes de Sánchez que se inclinaron en segunda vuelta por Piñera (en adelante, dichos 495 mil votos de diferencia serán referidos como la “merma de Guillier”).

En dicho escenario, un 63% de los votantes de Sánchez habría respaldado a Guillier, mientras que un 37% lo habría hecho por Piñera. Sabemos, sin embargo, que este escenario no es razonable, porque implica asumir que a la merma de Guillier solo contribuyeron los votantes de la candidata del FA y no los votantes de otros candidatos, como Goic, MEO, Navarro o Artés.

A pesar de su inverosimilitud, este supuesto nos ayuda a establecer un límite teórico máximo de transferencia del voto de los candidatos de izquierda. Decimos límite teórico máximo porque parece razonable pensar que, de haber una trasferencia de votantes de izquierda a Piñera, dicha transferencia no podría ser superior a la merma de Guillier (esos 495 mil votos de diferencia entre el voto combinado de los candidatos del centro a la izquierda del 19N y los que obtuvo Guillier el 17D).

En relación alconjunto de votos de la izquierda (es decir, para el voto combinado de Sánchez, Navarro, MEO y Artés), dicha transferencia sería del 15%. Pero este supuesto es útil, además, porquenos permite notar que, aun si los 495 mil votos que no consiguió asegurar Guiller fueran solo de electores del FA que votaron por Piñera, todavía quedarían unos 360 mil votos para explicar la totalidad de la ventaja obtenida por el candidato de la derecha.

Respecto al 19N, hubo casi 360 mil votos válidamente emitidos adicionales en segunda vuelta. Habría que asumir que la totalidad de dichos votantes adicionales se inclinaron por Piñera para resolver el misterio de los 855 mil votos extra de la derecha. Sin embargo, sabemos otra vez que dicho supuesto es muy probablemente equivocado. Una parte de los nuevos votantes lo hizo por Guillier, pero no sabemos exactamente cuántos.

Por otra parte, cualquiera que sea la forma en que los nuevos votantes se repartieron y el porcentaje de votantes de izquierda que no siguió a Guillier en la segunda vuelta, aun queda una cantidad importante de votos que cabría incluir en la ecuación para explicar la diferencia en favor de Piñera.

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Y aquí es donde entran los votantes de Carolina Goic a la ecuación. A modo de ejemplo, si el 80% de los nuevos votantes se hubiera inclinado por Piñera  en la segunda vuelta, y el 80% de la merma que tuvo Guillier se hubiera originado en electores que escogieron a un candidato de la izquierda el 19N, pero que prefirieron a Piñera antes que a Guillier en segunda vuelta, entonces sería necesario que 171 mil votantes de Goic también se hubieran inclinado por el candidato derechista en la segunda vuelta. Esto equivaldría a un 44% del total de votantes de la candidata DC (Goic obtuvo 387.780 preferencias).

Pero, para desentrañar los flujos de transferencias en modo más preciso es necesario concentrar la atención en las comunas. Las cifras exactas y los porcentajes de las transferencias son imposibles de calcular con los datos disponibles. Pero si utilizamos algunos supuestos conservadores, pero bien fundados, podemos arribar a estimaciones sensatas que permiten desmentir ciertos mitos ya instalados y otras acusaciones infundadas.

COMUNAS CLAVES

En Puente Alto Guillier quedó 19 mil votos por debajo de la votación que obtuvieron Guillier + Goic + Sánchez + MEO + Navarro + Artés en primera vuelta.

Si suponemos que la totalidad de esos 19 mil votos faltantes son atribuibles exclusivamente a electores que en primera vuelta se inclinaron por Sánchez (que en Puente Alto fue primera mayoría con 50.583 votos, el 31,4%), eso significaría que solo un 61% de sus votantes lo hizo por Guillier en segunda vuelta y que, al menos, un 39% lo habría hecho por Piñera.

Pero ya sabemos que ese supuesto no es razonable.

Otro elemento a considerar es este: en esa comuna Piñera obtuvo 23 mil votos más que los que obtuvo en primera vuelta la suma de sí mismo y Kast. Además, la participación se incrementó en 4.300 nuevos votos válidamente emitidos.

Si un 80% de la merma que registró Guillier fueran votantes de candidatos de izquierda devenidos Piñeristas y un 80% de los nuevos votantes hubieran ido a parar a Piñera, todavía faltarían unos 4.600 votos para arribar a los 23 mil votos extra que obtuvo Piñera en esta comuna.

Solo queda mirar a los electores de Carolina Goic.

La candidata decé obtuvo 7.800 preferencias en la primera vuelta. Sumando y restando, esto significa que un 59% de los votantes de Goic del 19N se habrían inclinado por Piñera en segunda vuelta.

Si atribuimos –en forma arbitraria– la totalidad de la merma de Guillier por izquierda en Puente Alto exclusivamente a votantes de Sánchez (un supuesto poco razonable pero útil para graficar mi argumento), resultaría que al menos un 70% de los votantes de la candidata del FA apoyó a Guillier el 17D, y un 30% a Piñera en esta comuna.

Pero sabemos que la merma por izquierda de Guillier no es atribuible exclusivamente a un grupo específico de votantes. Es muy factible que una porción de electores de MEO, Navarro y Artés no se inclinara por Guillier el 17D (votando Piñera, nulo/blanco o absteniéndose).

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Lamentablemente, no tenemos antecedentes para dar una estimación razonable de dicha porción. De todos modos, los votos nulos y blancos en la comuna fueron inferiores en la segunda vuelta, lo que permite descartar un movimiento masivo en esa dirección, reafirmando la impresión de que algunos de esos electores efectivamente cambiaron su preferencia por Piñera.

De esta revisión se puede concluir que es razonable pensar que como mínimo un 70% del electorado de Beatriz Sánchez en Puente Alto prefirió a Guillier el 17D.

El efecto Ossandón habría arrastrado en favor de Piñera a un porcentaje cercano al 30% de la votación de Sánchez, es decir, unos 15 mil votos –muy probablemente algo menos que ello.

Los restantes 8 mil votos que se necesitan para completar los 23 mil extras de Piñera provendrían de los nuevos votantes y de los votantes de la candidata del PDC.

Proporcionalmente a su votación, el efecto favorable a Piñera de la campaña de la segunda vuelta sería más significativo entre los votantes de Goic (59%) que entre los votantes de Sánchez (30%). Esta es la situación de una comuna con un electorado especialmente expuesto a la oferta de la así llamada “derecha social”, donde era claro que parte de la votación de Beatriz Sánchez provenía de personas que en el pasado habían respaldado a Ossandón.

En Ñuñoa, Guillier obtuvo casi 55 mil votos el 17D, unos 8 mil por debajo de la suma Guillier + Sánchez + Goic + MEO + Navarro + Artés (suma que en esta comuna totalizó 63.458 votos).

Piñera, en tanto, obtuvo 12 mil más que la suma Piñera + Kast de primera vuelta (es decir, poco más de 60 mil votos). Hubo también poco más de 4 mil votantes adicionales y, a diferencia de Puente Alto y de la tendencia nacional, los votos nulos y blancos se incrementaron en la segunda vuelta (unos 600 nulos y blancos adicionales).

¿De dónde provienen los 12 mil votos adicionales de Piñera?

Para estimar un límite máximo a una eventual transferencia de votantes de izquierda, atribuiremos la totalidad de la merma de Guillier en esta comuna (unos 8 mil votos) al conjunto de votantes de Sánchez, MEO, Navarro y Artes de la primera vuelta.

En síntesis, Piñera ganó por tres motivos: (1) consolidó sus votación, e incorporó a figuras que evitaron una fuga de votantes y/o arrastraron nuevos votantes; (2) atrajo nuevos electores a las urnas, y (3) robó votos a su contrincante”.

Tal estimación es arbitraria, pero ilustrativa de los máximos que es razonable atribuir a la transferencia de votantes de izquierda. Por otra parte, si:

(a) la totalidad de los votos que obtuvo Goic en la primera vuelta (8.869 preferencias) fueran atribuidos a Piñera, y

(b) si suponemos que el 80% de los nuevos votantes lo hizo por Piñera (unas 3.200 preferencias),

la diferencia que resulta respecto del margen (swing) obtenido por el candidato derechista en Ñuñoa, permitiría estimar el mínimo de transferencia de votantes de izquierda a Piñera (unos 300 votos)(1).

Ambos límites son teóricos y poco probables. Para obtener una estimación más razonable, debemos introducir algunos supuestos adicionales.

Usando el supuesto conservador de que un 44% de los votantes de Goic lo hizo por Piñera, unos 3.500 votos, y que un 80% de los nuevos votantes lo hicieron por Piñera, unos 3.200 votos, entonces unos 5.300 electores de candidatos de izquierda el 19N habría votado por Piñera el 17D (2).

Dicha cifra representaría un 16,2% de los votantes de izquierda del 19N (o un 19% de los votantes de Sánchez, en caso que arbitrariamente atribuyamos la totalidad de tal transferencia a votantes de una sola candidata de los cuatro de la izquierda). Como es claro, mientras mayor sea el porcentaje de transferencia de votos DC, menor sería la transferencia de votos de izquierda.

En efecto, si usáramos un supuesto más audaz, es decir, que tal como en Puente Alto, el 59% de los votantes de Goic de Ñuñoa se plegó a Piñera el 17D (unos 5.200 votos), entonces solo unos 3.600 votantes de izquierda el 19N optaron por Piñera en segunda vuelta. En términos porcentuales, ello representaría el 13% de los votos de Sánchez, siempre suponiendo (erradamente) que la totalidad de la transferencia de votantes de la izquierda a la derecha se explica por los electores del FA del 19N.

En comunas como Las Condes o Vitacura, Guillier obtuvo en la segunda vuelta más votos que la suma de Guillier + Sánchez + MEO + Navarro + Artés el 19N, mientras que Piñera incrementó su votación casi calcado a la suma de Piñera + Kast + Goic el 19N y de los nuevos votantes del 17D.

En general, dado que Piñera obtuvo muchos más votos que la suma Piñera + Kast en numerosas comunas, no hay modo de explicar tal incremento si no se suma una parte importante del voto por Goic y una parte de significativa de los nuevos votantes a Piñera.

Es evidente que ni la totalidad de los votantes de Goic ni el 100% de los votantes nuevos votaron por Piñera, pero es razonable concluir que una gran parte lo hizo.

En Valparaíso, Beatriz Sánchez fue primera mayoría el 19N con casi 44 mil votos (36,8%). En segunda vuelta, Guillier quedó casi 13 mil votos por detrás de la sumatoria de todos los candidatos del centro a la izquierda el 19N.

Mientras, Piñera, aumentó en más de 12.500 sus votos respecto a la suma de él mismo y Kast de la primera vuelta.

Tal como hemos procedido anteriormente, atribuiremos la totalidad de la merma de Guiller a los votantes del FA y así fijaremos el límite máximo de la trasferencia de la izquierda a la derecha. En este caso, esos 12.500 votos corresponderían al 24,7% de los votos por candidatos de izquierda (o un 29% de los votos de Sánchez).

Atribuyendo la totalidad de los votos de Goic a Piñera, y sumando la ligera disminución de 300 unidades en los votos válidos (vamos a suponer que dicha disminución se trataría de votantes del centro a la izquierda que no acudieron a las urnas el 17D, por lo que contribuirían a la merma de Guillier), fijamos el límite inferior de transferencia de votos de la izquierda a Piñera.

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En este caso, unos 7.300 votos, el equivalente al 14,4% de la votación por candidatos de izquierda el 19N (o un 17% de los votos del FA, en caso que arbitrariamente atribuyamos la totalidad de tal transferencia a votantes de una sola candidata de los cuatro de la izquierda).

Dado que no es razonable atribuir la totalidad de esa transferencia a los votantes de Sánchez, la transferencia exacta de votantes de la izquierda a la derecha en Valparaíso se encuentra en algún punto entre 12 mil y 7.300 votos (es decir, entre el 29% y el 17% de sus votantes).

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Las estimaciones anteriores, con datos nacionales y de algunas comunas seleccionadas, se han hecho introduciendo supuestos relativamente conservadores, pero fundados, a fin de explicar el significativo incremento de la votación de Sebastián Piñera en segunda vuelta, muy por sobre la votación combinada obtenida por los candidatos de la derecha el 19N, así como el fracaso de Alejandro Guillier en consolidar el respaldo combinado de los candidatos del centro a la izquierda.

El objetivo no ha sido explicar los porcentajes ni la posición relativa de cada candidato en la segunda vuelta, sino los márgenes perdidos o ganados en términos de número de votos, por sector, entre el 19N y el 17D.

El análisis permite concluir que el espectacular incremento de la votación de Piñera en segunda vuelta, 855 mil votos, se explica por la combinación de tres factores. Primero, Piñera aseguró la votación de primera vuelta de su propio sector (en particular de José Antonio Kast, el otro contendor de derecha). Segundo, Piñera incorporó nuevos votantes: se registraron 350 mil nuevos votos válidamente emitidos el 17D, los que en su gran mayoría fueron a parar al candidato de la derecha. Y tercero, la campaña de Piñera fue eficaz en sustraer votos de otros candidatos en el centro y la izquierda. En particular, una parte significativa de los votantes democratacristianos, y una porción minoritaria pero significativa de los votantes de los candidatos de la izquierda.

En el caso de los electores de los candidatos de la izquierda el 19N, la transferencia a Piñera, en el peor de los casos, no habría superado el 15% del voto combinado por los candidatos del sector (Sánchez, MEO, Navarro y Artés). Si la totalidad de dicha transferencia fuera atribuida a votantes del FA, esta llegaría como máximo al 37%, pero sabemos que tal atribución se basa en un supuesto errado.

En efecto, estas cifras se reducen significativamente cuando computamos el efecto de los nuevos votantes y la transferencia por parte de los votantes del PDC.

Nuestro análisis, basado en supuestos conservadores, permite establecer que entre un 40% y un 60% de los votantes de Goic fue captado por Piñera. De tal modo, si un 50% de la votación de Goic hubiera migrado a Piñera (193 mil preferencias), y si el 80% de los nuevos votantes lo hicieron por Piñera (288 mil preferencias), la transferencia desde los votantes por candidatos de izquierda se reduciría a un 11,4% (o unas 373 mil preferencias).

¿Quiénes son estos votantes? El análisis anterior es consistente con algunas interpretaciones cualitativas sobre la movilización electoral provocada por la campaña de Piñera para la segunda vuelta. El miedo a “Chilezuela”, a los votos marcados, a no encontrar trabajo, a otro gobierno con los comunistas en La Moneda, activó a los votantes derechistas (y a otros no tan escorados a la derecha).

El incremento de la participación, esos 330 mil nuevos votantes, parecen responder a estos llamados hechos con insistencia por los líderes de la derecha. Por otro lado, parece claro que una parte no despreciable de votantes de Sánchez y MEO se corresponde con personas de marcada identidad anti Concertación – Nueva Mayoría. Dicha identidad se superpondría a cualquier otra (por ej., la identidad de izquierda sería secundaria o inexistente entre estos votantes), lo que los haría impermeables a los llamados a votar por Guillier hechos por sus respectivos líderes.

Por último, como han declarado varios personeros del PDC tanto antes como después de las elecciones, una parte de su propio electorado estaría penalizando la alianza de su partido con las fuerzas de izquierda, especialmente con el Partido Comunista. Para los votantes más conservadores del PDC (por ejemplo, para aquellos que se identifican con personeros como Mariana Aylwin), en ausencia de un candidato propio, Piñera era la mejor alternativa.

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Después de la paliza… ¿Y ahora qué?

El triunfo de la derecha fue demoledor. No se trata solo de un triunfo político, también es un triunfo en lo cultural. La derrota de la centroizquierda fue aplastante. ¿Qué hacer?


Escriben Arturo Alejandro Muñoz y Luis Casado

Fuente: diarioelect.politika@com


que-hacer

Quienes tienen más de 60 años de edad recordarán la derrota sufrida por la izquierda –con Salvador Allende a la cabeza– en el año 1964: la derecha decidió no llevar candidato a la presidencia y apoyó al democristiano Eduardo Frei Montalva. Así le otorgó a Frei y a la DC un triunfo cuyo resultado superó el 56% de los votos válidamente emitidos. No fue la última vez que el “centro” y la derecha se unieron para impedir el triunfo de la izquierda de izquierda (para diferenciarla de la izquierda de derecha o “centroizquierda”). Años más tarde, en 1973, ambos sectores contribuyeron al golpe de Estado.

Hoy, en la segunda vuelta de la presidencial, el triunfo de la derecha fue demoledor. No sólo se trata de un triunfo político, también es un triunfo en lo cultural. La derrota de la “centroizquierda” fue aplastante. Para Bachelet y la “centroizquierda” entregarle el poder a Piñera deviene una costumbre.

De 1990 en adelante, con o sin alternancia, hemos asistido a una suerte de cogobierno. Desde hace 27 años la “centroizquierda” y la derecha han compartido el mismo modelo económico heredado de la dictadura. De ese modo se arriba a una forma de desarrollo socioeconómico mediocre, en la cual –desgraciadamente– las grandes ideologías y los sueños de profundos cambios políticos salen sobrando. Lo que prima en cualquier gobierno inserto en este horizonte es el interés de los poderosos, no las grandes utopías.

Una derecha pragmática, bárbara y fría, –con el concurso de una “centroizquierda” deslavada y obsecuente–, impuso en la sociedad objetivos que benefician sus propios intereses.

E hizo de quienes debían estar situados en la vereda de enfrente sus socios putativos. Putativos y dóciles. Individualismo y consumo han sido los pilares fundamentales del sistema que se apoya en una democracia de “Mall”, donde sólo existen consumidores, clientes y deudores.

Ya no hay, como décadas atrás, una visión de futuro, un sueño de país, de República integradora.

A estas alturas la derecha no tiene necesidad de inventar nada. No lo necesita. Culturalmente, la sociedad parece aceptar que el dominio de los poderosos surge de una Ley Natural inexistente. Tanto menos cuestionable que es Natural, e inexistente.

La izquierda de derecha, fraccionada, sin ideas sino las de la derecha, más preocupada de la repartija de sinecuras que del pueblo que dice representar, practicando el método “quítate de allí que yo me ponga”, lucha por la corona del ‘elegido’, del ‘iluminado’, de la Juana de Arco que movilizará a los millones de seguidores que alguna vez tuvo ese sector.

Esa izquierda de derecha, la mal llamada “centroizquierda”, es la derrotada. Nunca fue portadora de nada, de ningún proyecto fundador de una República democrática, justa, verdaderamente moderna, en la que la inmensa mayoría de la población pudiese reconocerse. La izquierda de derecha se contentó con administrar el espejismo del consumo a crédito, de la libertad de auto explotarse como “sub-contratista”, de pequeño empresario con ínfulas de potentado, de winner en la jungla de las oportunidades para todos.

Al final, no puede sorprender a nadie que los electores que aun votan prefieran el original de derecha a la mala copia “centroizquierdista” que a ratos, –solo a ratos–, impulsada por algún remordimiento de consciencia, evoca algún derecho secuestrado para restaurarlo disuelto en agua bendita.

Mientras tanto… ¿qué propone la izquierda de izquierda? ¿Qué puede oponerle a la derecha que pretende tener la exclusividad del “crecimiento”, del consumo y la felicidad en la Tierra?

La cuestión tiene pertinencia planetaria. Allí donde las fuerzas de la izquierda consecuente renacen, replantearse la economía es tarea prioritaria. Reciprocamente, allí donde se replantean la economía, renacen las fuerzas de izquierda.

La utopía de un mundo maravilloso centrado en el lucro, en la explotación del Hombre y la Naturaleza, es inviable. La dominación de los poderosos, asentada en la pauperización de los más, nos lleva al desastre. La concentración de la riqueza en manos de un puñado de privilegiados que se erige en modelo, es la receta para un mundo impracticable.

La dimensión ecológica de la izquierda de izquierda debe estar en el meollo de sus reflexiones: lo que está en juego es la supervivencia de la Humanidad. El crecimiento sin fin no es una utopía: es una condena.

Por ahí hay quien sugiere releer a Malthus, y en una de esas lleva razón. El mundo es finito. La aceleración del consumo y la desaparición de los recursos renovables nos acerca a una crisis en que la lucha de clases no tiene nada que ver. Se trata de la supervivencia de la vida en la Tierra.

Como suele suceder, quienes tocan el tema desde el punto de vista de la “ciencia ficción” asumen un papel de precursores. Los films Elysium o Interstellar nos hablan de un mundo agotado, en el que el riquerío se reserva el recurso de una prisión de lujo, o algunos científicos en plan Giro Sintornillos venden la pomada del viaje a otras estrellas.

Por lo pronto, avanzado el primer cuarto de siglo XXI, no logramos ni siquiera revertir el fenómeno de la creciente apropiación del trabajo de todos por parte de una oligarquía insaciable. Bernard Maris llegó incluso a sugerir que ese es un viaje sin regreso o, en otras palabras, una condena a muerte sin remisión de pena.

Nos acercamos, a pasos agigantados, al triunfo de los privilegiados que dominarán sin contrapeso en un mundo inviable.

Gradualmente, las elites remplazaron el sueño del paraíso en el cielo por la quimera de ser todos como Piñera: ignorantes, mediocres, deshonestos, inmorales, pero pillines y ricos.

La izquierda de izquierda tendría que partir por dejar claro que si el primer sueño tuvo como objeto mantener dócil la mano de obra para facilitar la acumulación primitiva, el segundo es una pesadilla de la cual no despertaremos.

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Chile 2017: ¿Giró al progresismo?

Publicado el  por Marcelo Solervicens

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Las elecciones presidenciales del domingo 19 de noviembre en Chile desmintieron los pronósticos. Chile 2017: ¿Giró al progresismo?  ¡A destiempo con los vientos conservadores que soplan en América latina! La gran sorpresa la creó la candidata del emergente Frente Amplio ( FA),  Beatriz Sánchez con su dulce derrota. Aunque con 20,3% de apoyo no pasa a la segunda vuelta presidencial, hizo entrar un nuevo actor en el sistema político chileno. A diferencia de lo que ocurrió en 2009  con la alta votación de Marco Enriquez-Ominami, el ME-O. Se trata de un actor favorable a los cambios y la profundización de las reformas iniciadas por Michelle Bachelet.

La sorpresa menor es que habrá efectivamente balotaje el 17 de diciembre para designar el séptimo presidente desde 1990 cuando terminó la dictadura de Pinochet. Uno de los que pasan a la segunda vuelta es el candidato derechista de Chile Vamos, el ex presidente Sebastián Piñera (2010-2014),quien obtuvo 36,6%. El otro, es el senador por Antofagasta, Alejandro Guillier quien obtuvo el 22,7%. Guillier representa La Fuerza de Mayoría. El propone un programa de continuidad y profundización de los cambios iniciados durante el gobierno de Michelle Bachelet.

Es importante constatar que en las elecciones, se mantuvo la alta abstención de otras ocasiones. Sólo votó el 46%.de los más de 14 millones de electores potenciales. Persiste el desafío de la legitimidad del sistema político chileno. Son problemas que se inmiscuyen en una campaña electoral que confirma el fin del sistema político instalado en 1989.

Chile 2017: ¿Giró al progresismo?

En las elecciones al Congreso, las primeras después del binominal, se confirmó el surgimiento de un nuevo actor político. El FA eligió  21 diputados y un senador por Valparaíso. Independientemente del carácter heteróclito de la coalición, ella propone la profundización de los cambios que rompan con el neoliberalismo hegemónico en Chile. Es portador de una nueva forma de hacer política que todavía debe confirmarse en la práctica ¿Chile gira a la izquierda?

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No es tan seguro. Gracias al sistema Hondt, la derecha

aumentó su diputación de 48 a 66. Ahora Renovación Nacional tiene más diputados que la UDI. Además, se confirma la fragmentación de la derecha con el aumento de la votación de Evopoli, de Amplitud y del regionalista FREVS.

En la Fuerza de Mayoría, los más castigados fueron la DC (que presentó lista propia con MAS) y el PPD, el ala derecha de la coalición gobernante. Ambos perdieron 7 diputados. (14 diputados en total).  Entre ellos Ignacio Walker. Los socialistas, comunistas y el Partido radical aumentaron a 8 su número de diputados cada uno.Se trasladaron votos de castigo de la Fuerza de Mayoría al FA. Destaca el voto de castigo a figuras emblemáticas de la Concertación como: Andrés Zaldívar, (DC), de Camilo Escalona (PS), entre otros.

El presidente que se elija el 17 de diciembre deberá contar con el FA para la adopción de leyes. La DC deja de ser el partido pivote de la política chilena. ¿Se trata de un cambio de ciclo?

Piñera No Tiene Asegurada la Victoria

El ex presidente Sebastián Piñera, con el  36,6% estuvo lejos de una victoria en la primera vuelta. Según sus partidarios pasó de una presidencia ganada a una ganable. Obtuvo una votación semejante a la de Evelyne Mattei en 2013.

 

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¿Anticipa aquello una derrota de la derecha en el balotaje del 17 de diciembre? Es una carrera abierta.

Piñera cuenta desde ya con el apoyo del ultraderechista Juan Antonio Kast, ( 8%). Pero ello no le permitiría crecer más allá del 44%. Por otro lado, la derecha tradicional, heredera del pinochetismo, se ve fragilizada con el fortalecimiento de Evopoli, de Amplitud y del FRVS. Los llamados a constituir una derecha del siglo 21, cuestionan la popularidad de Piñera, ligado a la vieja derecha.

Piñera debiera buscar los votos que le faltan en el centro político. Su propuesta de retomar el crecimiento a toda costa y revisar las reformas del saliente gobierno Bachelet, no despertaron el entusiasmo.Busca el apoyo de la derecha de la DC. La derrota de Walker, de Andrés Zaldívar y otros representantes del ala derecha de la DC, debilitó esa posibilidad.

Lla hegemonía de la derecha en los medios de comunicación sale trasquilada. El predominio del discurso de Carlos Peña y otros exitistas que esperaban una victoria de Piñera en la primera vuelta, se reveló como una manipulación del discurso público. Aumenta el consenso de que los chilenos no solo se preocupan del consumo, quieren derechos. Acceder  a la salud, la educación , la previsión, entre otros.

¿Nueva Oportunidad para la Fuerza de Mayoría?

Existía una morosidad evidente entre los partidarios de la Fuerza de Mayoría. Temían, como inevitable, una victoria de Piñera. Es evidente que la baja votación de su candidato presidencial y al Congreso fue un voto de castigo.

 

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Las explicaciones abundan. Para algunos están las denuncias de corrupción. No fue suficiente conleyes de transparencia adoptadas por la presidenta Bachelet. Se interpreta la derrota de Osvaldo Andrade (PS) como el rechazo a abusos de familiares de la clase política. Para otros, se trata de los efectos de las reformas incompletas, que decepcionaron. Para otros están los elementos ligados al desgaste de las corrientes que han gobernando Chile por el más largo tiempo de su historia. Disgusto por las peleas internas, la burocratización y en general la distancia entre política y sociedadligados a la forma asumida por la transición

¡El voto de castigo si se dio! Guillier consigue pasar a la segunda vuelta pero con el más bajo score de un candidato del conglomerado Concertación/ Nueva mayoría/ Fuerza de la Mayoría.

Las matemáticas favorecen sin embargo a Guillier. El progresismo en sus diversas tendencias recibió el 56% de los votos.

Ya obtuvo Guillier el apoyo de Marco Enriquez-Ominami (5,7%)., el de Carolina Goic (5,9%), de la DC entregó su apoyo sin condiciones a Guillier. Ella reconoció la derrota de su estrategia de vía propia. El emergente Frente Amplio con el 20,3% de apoyo, tiene la balanza del poder. Pero aparece como un aliado natural si Guillier opta por profundizar la obra de Bachelet

¿Un Balotaje Crucial?

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, alejan al derechista Sebastián Piñera del poder. Cuestionan la tesis de Eugenio Tironi de la sana alternancia en el poder entre dos bloques inamovibles. Una característica de la democracia moderna chilena. Pero no por ello aseguran la victoria de Alejandro Guillier. y una salvación de la Fuerza de Mayoría como tal. Debe reinventarse.

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El Frente Amplio, cristalizó el voto de castigo a la Fuerza de Mayoría. Ese voto no se fue al derechista Sebastián Piñera. Pese a que este se vistió del ropaje nostálgico de la política de los consensos y de los años de crecimiento acelerado de la política chilena. Que rescató el nombre de sus adversarios como el primer presidente de la Concertación Patricio Aylwin.  Es un cambio de paradigma.

El premio nacional de historia, Gabriel Salazar, tenía razón al advertir contra las prácticas de vieja política del cuoteo en que cayeron para la designación de candidatos del FA. Hoy con una votación del 20% y con 20 diputados y 1 senador, el FA es un nuevo actor de la política chilena. Como dijo Beatriz Sánchez el Frente Amplio “llegó para quedarse”.  Una diferencia notable con la votación, sin respaldo orgánico, pero  semejante del ME-O en 2009. Pero ello no indica que le favorecería el crecimiento del FA una ruptura con la candidatura de Guillier. Ella sería acusada de permitir una victoria de Piñera quien gobernaría contra lo que propone el mismo FA.,

Todos Contra Piñera ó Todos por los Cambios

Lo cierto es que los resultados decepcionantes de la Fuerza de Mayoría son una segunda advertencia para ese sector. Advertencia de colocarse en diapasón con el universo de votantes activos. Advertencia de que para conseguir la participación de  los abstencionistas, debe inspirar. Debe ir más allá. Debe osar proponer el cambio constitucional, la Ley de Medios, entre otras. También profundizar las transformaciones iniciadas por Michelle Bachelet. La presidenta puede efectivamente transformarse en un factor importante de derrota de la candidatura de Piñera.

El nuevo paradigma de la política chilena debiera traducirse en la conformación informal o formal de un bloque por los cambios.

Con 22,67% Guillier es quien pasa a la segunda vuelta. Está llamado a encarnar no solo el Todos contra Piñera. Quienes votaron suman apoyos de más del 50% a la profundización de los cambios. A reactualizar la participación ciudadana. Nadie puede contradecir que se votó mayoritariamente por el abanico de propuestas de profundización de los cambios iniciados por la presidenta saliente Michelle Bachelet.

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¿Quién es, realmente, Sebastián Piñera?


Ya que se trata de un relevante ‘hombre público’, sano es conocerlo a fondo, sin tapujos. He aquí algunas aristas de su trayectoria y de su personalidad


Escribe Arturo Alejandro Muñoz


Toda persona que voluntariamente se inserta en la actividad pública, renuncia obligadamente a su vida privada. Es una de las primeras reglas del juego político. Por ello, llorar o indignarse porque alguien le ha sacado al sol algunos trapitos personales sólo sirve para acrecentar el volumen y el fondo de las críticas.

En el caso del señor Piñera Echenique, a la incontinencia verbal ha sumado acciones propias de un bufón, pero de aquellos que finalmente terminan siendo pifiados. Si hay un caballo, quiere montarlo; si hay un desfile militar quiere encabezarlo; si hay un bote, quiere remar; si hay una pelota quiere patear un penal; si hay un Ford ‘T’ quiere conducirlo; si hay un helicóptero, quiere pilotarlo; si hay una nalga quiere ponerle una inyección; si hay un escenario quiere ocuparlo…definitivamente, es demasiado.

Tanto busca cámara, que llega el momento de la saturación. Durante su gobierno (2010-2014) le vimos por TV encaramado en la moto 450 cc de Francisco ‘Chaleco’ López, sonriendo mediáticamente ante periodistas, cámaras y público en el parque automotriz que el rally Dakar estableció en Arica, lugar al cual –era que no– desde La Moneda había llegado la orden de levantar una tienda –en medio del parque automotriz de esa competencia internacional–, pues el Presidente quería permanecer allí junto a los pilotos y técnicos varias horas, específicamente durante la presencia de la prensa.

¿Es un problema de ‘ego’ elevado a la máxima potencia, o hay algo más en este intrincado asunto que para algunos partidarios de don Sebastián obedece sólo a ‘ingeniería publicitaria política’?

Él lo hace, él yerra, él se equivoca… pero no tiene empacho en salir al ataque criticando a otros por hacer lo que él ha hecho, jurando dar el mejor de sus esfuerzos para que esos otros no lo hagan más, por lo que solicita ser elegido en la primera magistratura para cumplir “honestamente y con el corazón en la mano” tales propuestas. Así es Tatán.

Convengamos que él no es uno de esos derechistas clásicos, de aquellos que pertenecen a un conservadurismo clasista y totalitario. Tampoco es un individuo que se inscriba en la fanaticada del neo fascismo europeo. Quizás, por tradición familiar, siempre haya estado más cercano a la derecha confesional inserta en el partido demócrata cristiano, y no a la derecha dura y pura representada por personeros de apellidos Jarpa, Novoa, Kast, Labbé, etc. Sin embargo, es esa derecha la que más conviene a su interés primordial: los negocios, el dinero. La ama y se acerca a ella; duda y se aleja; titubea… que sí pero que no, aunque, bueno, ya.

En política actúa tal cual lo hace en asuntos de negocios; sin contemplaciones, sin reparar en excesos ni dárselas de perdonavidas. Así es como se prospera en las materias comerciales; así es como actúa y crece un especulador financiero que pretende ser exitoso.

Bien sabemos que en los negocios y asuntos comerciales de alto volumen hay escasas reglas morales (por no decir ninguna) y no existen debilidades de abuelita. Da lo mismo (ni siquiera interesa) que la víctima sea mujer, hombre, viejo o joven, como tampoco preocupa en demasía que esa víctima pueda quedar de brazos cruzados y en la calle si el victimario la desplumó. Basta con que no sea abiertamente ilegal realizarlo. Muchas veces, y esto es tan cierto como lo anterior, el especulador transita la delgada línea que divide lo legal de lo ilegal. Es sabido que esa línea cae dentro del territorio de la inmoralidad.

Pues bien, Piñera es precisamente uno de esos especuladores, y como tal actúa en política, oficio este último que ve como plataforma de negocios más que como acción social. Todo lo reduce a dinero. No le importa mucho reflexionar sobre su forma de actuar si finalmente obtiene ganancias. En materias bursátiles se especula, se miente, se juega al engaño… y Sebastián utiliza ese método –el único que conoce– en su accionar político.

En realidad, ha usado esa fórmula desde que decidió iniciarse en el oficio público, mezclando en un todo único a la política con la especulación financiera y la ausencia de estatura moral. Su recorrido en política está plagado de inconsecuencias e incoherencias, además de acciones que una mayoría del electorado considera ilícitas, pero que no han sido causa suficiente para sacarlo del escenario. Vea usted lo siguiente.

Le dijo al país que había votado por el NO en el plebiscito de 1988, sin embargo aceptó de buena gana ser el jefe de campaña del favorito de Pinochet en la elección presidencial de 1990, Hernán Büchi, atacando con virulencia al contrincante –Patricio Aylwin– asegurando que con ese democristiano en la Moneda Chile podría derrumbarse económicamente y alterarse, de manera severa, la ‘paz social’ obtenida durante la dictadura.

Años más tarde, en el 2017, dirá que admira y quiere encarnar la acción de Patricio Aylwin en el cargo de primer mandatario. ¿Cómo creerle? Es una jugada típica de negociante… Desea atraer a su redil la votación de democristianos desprevenidos y también de aquellos beatos conservadores sin voz ni presencia pública (en la DC los hay, y no son escasos).

Desde todas las tribunas, Tatán grita a los cuatro vientos que siempre rechazó a Pinochet debido a los ‘excesos’… Sin embargo, fue uno de los más encendidos defensores del dictador cuando Pinochet se encontraba detenido en Londres. No podía darle la espalda, ya que fueron dos de sus ministros –José Piñera (su hermano) y Mónica Madariaga– quienes le libraron de caer a la cárcel luego de la estafa y quiebra que él protagonizara como gerente del banco de Talca, acción que dio origen a una orden judicial de “arresto” firmada por el juez Luis Correa Bulo. En esas acciones, la política vino en su ayuda desde las más altas instancias del poder. No sería la última vez.

Por cierto, tuvo y sigue teniendo enemigos en el escenario de la banca, las finanzas y la especulación. Algunos de ellos han sido poderosos, como el ya fallecido Ricardo Claro, dueño del canal de televisión Mega, de Cristalerías Chile y principal accionista de la Compañía Sudamericana de Vapores.

Amenazas de agentes de la CNI –que mantuvieron durante algunas horas secuestrado a su pequeño hijo– lo sacaron de la política durante un tiempo. Era sin duda la respuesta de Ricardo Claro a la traición de Piñera con el asunto de las tarjetas de crédito (el dinero plástico).

Muy probablemente, para el empresario Claro Valdés no había sido suficiente castigo el destape mediático ante las cámaras de Mega con el escandalillo de la radio Kioto, en cuya grabación Piñera recomendaba a su amigo Pablo Díaz –en conversación telefónica, grabada por agentes militares de la CNI que a su vez pagaban favores a Claro– desprestigiar duramente a Evelyn Mathei, su contrincante en la búsqueda de apoyo de la derecha para presentarse como candidatos a La Moneda.

Ese escandalillo la prensa lo bautizó como “Piñeragate”. Dos décadas después, la Mathei sería ministra en su gobierno, y él hablaría maravillas de ella. Pero se trataba de un casamiento sin amor… por conveniencia… por negocio… por política.

Nunca ha creado empresa alguna, aunque le agrada que le digan “mega empresario”, porque en estricto apego a la realidad sólo es un hábil especulador financiero sustentado por sólidas redes familiares y políticas. Todo lo que él realiza tiene un apego sólido en la ideología especulativa-comercial que conoce y maneja a la perfección. Lo demostró el día en que se involucró de lleno en el fútbol profesional, avizorando en esas acciones un triple logro: político, económico y mediático. Así fue.

Su corazoncito futbolero estaba abrazado a la tienda cruzada (Universidad Católica, que era su alma mater), pero los afanes comerciales le hacían mirar con ojos ávidos al club popular (Colo-Colo). Invirtió dinero en ese club, logró colocar allí a sus amigos y socios en el directorio, y como rebote de tales acciones, su figura se alzó exitosamente en las capas populares, lo que le ayudó a ganar puntos en sus afanes presidenciales. Política tratada como negocio. De eso sabe. Más tarde vino el escándalo Mayne Nichols-Marcelo Bielsa, produciéndose el colapso de su imagen en los estamentos del Chile de a pie. Aunque ello duraría poco tiempo, como sabemos.

Más tarde conoceríamos otras andanzas de don Sebastián, algunas rayanas en la ilegalidad y otras en la inmoralidad. Dentro de la lista de esas ’andanzas’ se encuentra la multa de 363 millones de pesos impuesta por la Superintendencia de Valores y Seguros en 2007. Entonces la entidad sancionó al ex mandatario por haber adquirido, a través de la sociedad Santa Cecilia S.A., un total de 3 millones de acciones de LAN con información privilegiada.

Además, en el 2015, se vio involucrado en la investigación sobre el pago de facturas que efectuó Chilevisión –el año 2009– por servicios inexistentes a Aguas Andinas, Pampa Calichera, SQM y Asesorías Ilihue.

Súmese a lo anterior, la acusación de coimas LAN en Argentina, el lío gravísimo con SQM, la eventual traición a la patria en el asunto EXALMAR-BANCARD-Tribunal de La Haya (cuando gobernaba nuestro país), lo acontecido con el Terminal Bloomberg, el no pago de impuestos en Chile mediante desvío de sus dineros a paraísos fiscales, y una serie de otros hechos que por sí mismos ameritarían un proceso penal.

Es soberbio, y al igual que todo especulador financiero desconoce la vergüenza (en política es un sentimiento inútil). Se niega a reconocer que hay una indesmentible mayoría ciudadana que le desprecia. Se fía del escuálido 40% de concurrencia a las urnas para apropiarse la banda presidencial.

¿Qué más del 60% del padrón electoral no concurre a los comicios? ¿Y qué? La Constitución del 80 (revigorada por Ricardo Lagos el 2005), no sanciona ni invalida unos comicios si la inmensa mayoría se ausenta del proceso eleccionario.

Es por ello que acostumbra no sólo mentir con liviandad patológica, sino también a apropiarse de éxitos que no le corresponden, acusar a otros de las fallas y patinazos que él ha cometido, responder todos los cuestionamientos con el mismo discursillo (aunque no diga relación alguna con lo que se le pregunta), hacer de payaso para ocultar fracasos y torpezas, carecer absolutamente de auto crítica, en fin, actuar en el servicio público tal cual lo hace un bolichero en su perorata engatusadora frente al cliente desavisado e ingenuo.

A caciques como Sebastián les conviene que millones de jóvenes se nieguen a sufragar porque “no están ni ahí” con la política y menos aún con los políticos. Esa ausencia le promete un nuevo triunfo en las urnas. Él gana, los megaempresarios ganan… Chile pierde.

Para él, todo se trata de “negocios”… en ellos no hay corazón ni sentimentalismo. Sebastián Piñera es así. Un especulador financiero metido en la política, a la que ve y administra como lo hace con todo aquello que se transa en la Bolsa de valores.

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